Irlanda invierte en sus puertos y, además de los pescadores locales, uno de los principales beneficiados es la flota gallega. La isla ha decidido regar seis de sus principales centros pesqueros con una partida de 38,3 millones de euros y Castletownbere, vital para los buques que faenan en Gran Sol, no se ha quedado fuera. Las instalaciones situadas en el suroeste del país, en el condado de Cork, percibirán casi 12 millones con el objetivo de ayudar a culminar las obras de ampliación del muelle, que ganará 216 metros de amarre muy necesarios para la pesca. “La noticia es una maravilla porque allí siempre hay peleas por entrar y el muelle tal y como está se hace pequeño”, comenta uno de los armadores vigueses.

En concreto, el puerto percibirá 11,77 millones para financiar la finalización del nuevo puerto, que en realidad será una extensión del actual situado en isla Dinish, frente a la localidad.

La intención de Irlanda, como había adelantado este periódico, era la de intentar atraer a los armadores gallegos que hoy venden en Vigo, creando una competencia frontal con el puerto y la lonja olívica.

Bruselas prohíbe al país pesar las capturas en fábricas

Aunque por el momento, Irlanda sigue teniendo sus propios problemas en materia pesquera, principalmente con el Brexit (por la pérdida de cuotas) y con la Comisión Europea. Ambos temas siguen coleando y molestando mucho a su sector pesquero, si bien este último ha tenido especial incidencia estas últimas semanas. Y es que una auditoría comunitaria reveló una “manipulación de los sistemas de pesaje” a la hora de descargar el pescado y una declaración insuficiente por parte de los operadores que interfirió con el seguimiento de las cuotas de pesca. Problemas que más tarde fueron confirmados por una auditoría interna de la Autoridad de Protección de la Pesca Marítima de Irlanda (SFPA). Tras todo ello, las capturas solo podrán ser pesadas una vez se desembarquen, antes del transporte, y no en fábrica.