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La Unión Europea debe repensar su política de pesca

Flota de Malvinas amarrada en Vigo antes de su salida para la primera campaña de este año.

Flota de Malvinas amarrada en Vigo antes de su salida para la primera campaña de este año. Marta G. Brea

Indudablemente la Unión Europea ha sufrido una considerable sacudida con la salida del Reino Unido y precisamente por eso, la Unión debe de ser reforzada a través de sus instituciones sin inventos de apertura hacia organizaciones ciudadanas que nadie controla democráticamente. Necesitamos más Europa, más liberalismo y menos nacionalismos trasnochados que llevan al aislacionismo y al neoproteccionismo y, en definitiva, hacia la regresión de las economías mundiales. Esto en términos generales, pero en términos específicos hay que levantar con fuerza la voz y empezar a propiciar un debate serio y coherente sobre lo que debe de ser la nueva Política Pesquera Común, porque el panorama ha cambiado substancialmente. Es necesario volver a la filosofía del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea en lo relativo a la pesca, pero buscando la coherencia de todos los artículos que van desde el 38 al 44 inclusive, asegurando además la coherencia con lo dispuesto en todo el Tratado relativo a las libertades de circulación de capitales y personas y las políticas de cooperación al desarrollo. En un resumen muy esquemático (in a nutshell, que dirían los anglosajones) la actual PPC se ha centrado hasta ahora en la lucha contra la pesca INDNR (IUU), que se puede encajar dentro de los objetivos previstos en el artículo 39 (a) pero se ha hecho muy poco sobre el resto de los aspectos contenidos en la totalidad del articulado. No estoy en desacuerdo en que se haya tratado prioritariamente de la recuperación de los stocks y de la lucha contra la pesca ilegal, pero la UE ya está a la cabeza de esta lucha y es necesario, ahora más que nunca, dedicar un esfuerzo a desarrollar el resto del articulado y concretamente a los aspectos comerciales, de abastecimiento, sociales y de cooperación al desarrollo. La UE debe de propiciar una política pesquera basada en el concepto de un comercio libre, justo y equilibrado y eso se logra desarrollando plenamente el concepto de Level Playing Field que de forma muy completa y rigurosa se ha elaborado desde MarInnLeg bajo impulso de la Xunta y que deberá de empezar a ser la nueva doctrinai.

Basta ya de ignorar desde la Comisión Europea los grandes logros de nuestras empresas pesqueras de capital mixto que con sus inversiones tanto han hecho por el desarrollo industrial y pesquero de tantos países, como por ejemplo Marruecos Argentina, Namibia, Mozambique, Angola, Senegal y Malvinas. Los países africanos están siendo mucho más inteligentes que otros y se han abierto a las inversiones españolas de manera inteligente y equilibrada. Pero es que además estas inversiones, mayoritariamente gallegas, están siendo instrumentales a la hora de asegurar el abastecimiento de pescado a la UE escapando así de las tentaciones monopolísticas de países como Noruega, Islandia y otros, quizá el propio Reino Unido, que dejan de monopolizar así el suministro a la UE: las empresas conjuntas españolas enseñan el camino y debemos de estar orgullosos de ello porque además ayudamos a nuestros hermanos de los países menos desarrollados. La política de la UE tiene que dejar de empeñarse en poner cámaras de televisión hasta en las gamelas de las Rías Baixas, mientras que le ríe las gracias a Noruega, que sigue pescando “científicamente” las ballenas (¡a otro perro con ese hueso!) y arrebatándoles el alimento en las pesquerías de krill antártico. Hay que lanzar un mensaje claro de que el neoproteccionismo no es tolerable ni en Noruega ni en Islandia ni lamentablemente en Malvinas donde parece que hay quien propone una política de más nacionalización. De progresar estas políticas sería una pena y un craso error porque nada fue mejor para estas islas que su relación comercial con Galicia. Han quedado fuera del Brexit y buscan soluciones, pero con todo el afecto les digo que no es momento de rebajar los aranceles de calamar, hasta despejar qué futura relación es la que desean con la UE. Hay fórmulas. De momento de concesiones arancelarias nada, paciencia y buena letra.

Enrique César López Veiga es exconselleiro de Pesca

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