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La pesca avisa: si la eólica marina afecta, "no se va a consentir”

Uno de los molinos instalados en Viana  en el proyecto WindFloat Atlantic. |  EDP

Uno de los molinos instalados en Viana en el proyecto WindFloat Atlantic. | EDP

Dos estudios de la Comisión Europea hechos públicos el pasado año evaluaron los impactos y oportunidades de la eólica marina, sobre todo teniendo en cuenta la interacción con otras actividades, especialmente la pesca. La conclusión de ambos es que todavía hace falta investigación y que lo ideal es la cooperación y coexistencia de ambas industrias. Con esta premisa como punto de partida, la Xunta se lanza de forma pública por primera vez al desarrollo de este tipo de energía offshore en las costas de la comunidad. Las consellerías de Economía y Mar participan en una proposición no de ley presentada por el Grupo Popular en el Parlamento de Galicia para la creación de un observatorio en el que participen todos los agentes implicados para el impulso de la actividad. Entre estos actores espera estar la pesca gallega, que ya avisa por boca de las cofradías que si los molinos afectan “no se va a consentir”.

La propuesta aspira a logar el "máximo consenso" posible

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La proposición se registró ayer y en ella se emplaza a la Xunta a constituir el observatorio. El texto definitivo fue evaluado entre el vicepresidente segundo y conselleiro de Economía, Empresa e Innovación, Francisco Conde, y la conselleira del Mar, Rosa Quintana, junto a los diputados Miguel Tellado y Teresa Egerique.

La propuesta nace con la idea de analizar las “oportunidades e impacto” que podría tener la implantación de parques eólicos offshore en la comunidad dado el “alto potencial productivo y experiencia demostrada en la instalación y fabricación” de este tipo de elementos. Para ello, se busca “partir de estudios ambientales y socioeconómicos específicos y del diálogo con entidades nacionales, europeas e internacionales vinculadas a esta actividad”. El objetivo es “garantizar el desarrollo de esta tecnología desde el respeto, el equilibrio y la compatibilidad con las actividades pesqueras y la preservación del ecosistema marino”.

Egerique, Conde, Quintana y Tellado. Xunta

La iniciativa prevé lograr el “máximo consenso” sobre el desarrollo de la actividad, pero la pesca gallega no lo tiene tan claro. De ahí que la Federación Galega de Confrarías urja “contar con el sector” desde el minuto cero. “Hay que mirar donde se quieren poner y si afecta o no a la pesca. Todavía hay mucho que mirar”, avisa el presidente, José Antonio Pérez, que deja claro que si les repercute “no se va a consentir”.

La idea de Pérez es que todavía falta un largo recorrido hasta que la eólica marina sea una realidad en Galicia, y que hacen falta “muchísimos estudios”. De la misma opinión son en la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI). “Habrá que estar atentos, pero si tienen sentidiño y se hace con cabeza puede ser bueno para todos”, explica uno de los dos gerentes adjuntos, Edelmiro Ulloa. A su juicio, el “enfoque del diálogo” es el acertado, pero reconoce que a la pesca “de primeras” lo de los molinos en el mar “es algo que no gusta”. “¿Es posible que no afecte a los caladeros? Lo dudo mucho. Y, por otro lado, ¿no llega la eólica en tierra?”, se pregunta Ulloa.

Los molinos en el mar es "algo que no gusta" a la pesca gallega

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Más en contra está la principal flota de litoral gallega, la del cerco. La asociación mayoritaria, Acerga, recuerda que en su momento se acordó en el seno de la federación de cofradías que “Galicia iba a quedar libre de molinos”. “Parece ser que eso se olvida si se está planteando esto ahora. Para nosotros es perjudicial, porque es algo que creo que siempre dará problemas a la pesca”, apunta el portavoz, Andrés García.

El ejemplo más parecido a este se vivió en Portugal. A la altura de Viana do Castelo, en el norte, se instalaron tres molinos de eólica flotante del proyecto WindFloat Atlantic y el Gobierno se vio obligado a reconocer el impacto sobre la pesca local, a cuyos armadores se indemnizó e incluso se les contrató para participar en la obra como compensación.

El primer paso

El paso dado se presenta como el primero de la Xunta en este sentido. Pero no es el único que se da en Galicia, que atesora un importante know-how en eólica. Recientemente Greenalia se unió a la plataforma de empresas de offshore de Galicia, GOE-Asime, y tres socios para concurrir a los fondos Next Generation para crear un polo industrial de eólica marina en la comunidad. A ello se suma el interés también de Iberdrola, que baraja la comunidad para un gran parque de 1.000 millones de euros y 300 MW (también con los fondos COVID). No en vano, el Ministerio de Transición Ecológica sitúa a Galicia a la cabeza del potencial para este tipo de energía renovable.

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