Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Clamor contra la minería en el mar

Una de las perforadoras ideadas para trabajar en un proyecto minero en el fondo marino de Papúa Nueva Guinea.

Una de las perforadoras ideadas para trabajar en un proyecto minero en el fondo marino de Papúa Nueva Guinea.

La minería submarina es a día de hoy un anhelo más que una realidad. Sin embargo, tiene ya varios enemigos. Gigantes tecnológicos como Google o Samsung y de la automoción como BMW o Volvo han firmado una moratoria global junto a WWF para frenar la actividad. Lo hacen, además, a pocas fechas de que el Tribunal Superior de Namibia decida qué pasará con la licencia de una mina submarina de fosfato en pleno caladero donde opera la flota gallega.

Namibia vive semanas clave para la resolución judicial de un caso que lleva años coleando. La firma Namibian Marine Phosphate (NMP) mantiene intacta su intención de iniciar la extracción de fosfato del lecho marino en pleno caladero de la flota gallega que faena en la zona. Sería de las primeras minas submarinas del mundo y, según varios expertos tanto del país africano como fuera, podría suponer un riesgo medioambiental considerable, pudiendo acabar incluso con la rica biodiversidad allá donde se taladre los fondos. El sector pesquero en bloque se opuso a la luz verde inicial otorgada al proyecto por parte del Gobierno namibio, que tras muchas idas y venidas finalmente decidió dejarlo todo en manos de la justicia. A la espera de una resolución, la minería submarina global no goza precisamente de apoyos. De hecho, no solo la pesca se opone a este tipo de actividades. Por primera vez, grandes corporaciones se han unido para frenar cualquier iniciativa de este tipo. Gigantes tecnológicos como Google o Samsung y de la automoción como BMW o Volvo apoyan una moratoria mundial. Lo hacen, dicen, por el bien de los océanos.

Iniciado por la firma automovilística germana y la organización medioambientalista WWF, la moratoria supone un llamamiento a frenar la “cada vez mayor presión” para comenzar a explotar los fondos marinos profundos, algo que a su juicio sería “imprudentemente miope” ante el desconocimiento que hay todavía hoy en día de los fondos.

Al firmar la declaración pública a finales de marzo, las cuatro firmas “se comprometen a no obtener ningún mineral de las profundidades marinas y a abstenerse de utilizar recursos minerales de las profundidades marinas en sus cadenas de suministro”, así como a “no financiar las actividades” de este tipo.

Gráfico creado por WWF sobre la minería marina

El frente común formado por las cuatro corporaciones, al que desde WWF espera que se sumen muchos más, respalda lo que defienden investigadores y sector pesquero. Sin ir más lejos, el Consultivo de Flota de Larga Distancia (LDAC) emitió en 2019 un dictamen en el que respaldaba al completo la posición del Parlamento y el Consejo europeos, pidiendo una moratoria hasta que “los efectos” de la minería submarina “se hayan estudiado e investigado suficientemente”.

Sin embargo, ni la oposición comunitaria, ni de las grandes compañías o del sector pesquero podrán hacer nada si el Tribunal Superior de Namibio acaba validando el proyecto Sandpiper, con el que NMP, quiere explotar un área de 2.333 kilómetros cuadrados situado a 75 millas (120 kilómetros) al sudoeste de Walvis Bay. La empresa confía en vencer a las cuatro organizaciones pesqueras que quieren frenar su mina submarina. Los próximos días serán clave.

Un buque minero que extrae diamantes del fondo marino de Namibia. @DEBEERSGROUP

Un negocio activo y de lujo: los diamantes de De Beers

El de Namibia es uno de los principales caladeros de empresas de capital gallego, con más de 40 buques de las principales compañías viguesas. Y es, también, sobre todo en los últimos años, uno de los más problemáticos. A la amenaza del proyecto minero de Namibian Marine Phosphate, se une el polémico reparto de cuotas que mantuvo en vilo a todo el sector –con un escándalo de por medio de sobornos que salpicó al ministro de Pesca encargado de decidir el reparto– o el de otras actividades que ocupan el caladero. Este es el caso de De Beers, compañía dedicada a la extracción de diamante que tiene en Namibia una joint venture con el Gobierno, Debmarine Namibia, que es la única que saca el recurso del fondo marino. De hecho, tiene un buque y otro megabuque (de 177 metros) en construcción creado específicamente para ello.

Compartir el artículo

stats