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La pesquera Wofco invertirá diez millones en una factoría de procesado en Paraguay

Stand de la compañía viguesa en Conxemar.

Stand de la compañía viguesa en Conxemar. CRISTINA GRAÑA

La firma viguesa proyecta la creación de 200 empleos directos para mediados de 2022 | Se centrará en gambón argentino, pero podrá asumir producción de calamar o espada

Es, sin duda, la compañía del sector de elaborados de productos del mar que ha experimentado un crecimiento más fulgurante. Constituida en marzo de 2016, tres años después anotó una cifra de negocios consolidada de 107 millones de euros, con más de 21.000 toneladas comercializadas. Se ha convertido en una de las grandes, en un top 20 nacional monopolizado por capital gallego: Nueva Pescanova, Profand, Iberconsa, Pescapuerta, Pereira, Grupo Fandicosta, Mascato, Interatlantic, Atunlo, Marfrío, Frioantartic y Cabomar son la representación autonómica de este ranking. Al margen del impacto del COVID, el sector no ha dejado de invertir y crecer, de forma orgánica e inorgánica (con compra de otras empresas) para reforzar su presencia en origen y la capacidad de elaboración; la mejora de los márgenes es fundamental. Y es un camino que Wofco conoce bien, y en el que va a perseverar. El grupo construirá una planta de procesado de langostino (gambón argentino) en Paraguay. Invertirá hasta 10 millones de euros en el proyecto, como confirmaron desde la empresa.

La infraestructura se localizará en Puerto Fenix (Asunción), que cuenta con una terminal multimodal y un centro logístico de más de 70.000 metros cuadrados en zona primaria aduanera. Se edificará en un terreno de unos 5.000 metros cuadrados, en los que Wofco aspira a alcanzar una producción de unas 10.000 toneladas anuales. Le permitirá no solo redoblar su músculo industrial y ganar más enteros entre los principales operadores, sino ofrecer una gama más amplia de productos para el mercado minorista (retail) y grandes distribuidores. La factoría está aún en una fase “muy temprana” de desarrollo, si bien la empresa no descarta añadir el langostino de acuicultura (vannamei) al proceso de elaboración. La prioridad, de momento, es aportar un mayor valor añadido al gambón –cuenta con un partner de excepción, Conarpesa–; a futuro, podría abarcar asimismo materias primas como el illex (calamar argentino) o pez espada.

Aspira a producir unas 10.000 toneladas anuales de langostino

Cuando se desató la pandemia, el drástico descenso de los precios (y la demanda) forzó a la flota tangonera congeladora al amarre de barcos en Argentina. La operativa ya era compleja por la detección de positivos por COVID a bordo, lo que añadió todavía más problemas a la logística. En paralelo, las industriales se abastecían de las capturas de la flota fresquera, ya que el langostino elaborado en tierra apenas se había depreciado, como apuntaron entonces a FARO fuentes del sector en las provincias de Mar del Plata y Chubut. De ahí que el producto con valor añadido gane cada vez más enteros: hay que alejarse de las commodities.

Una delegación de Wofco presentó sus planes al ministro de Industria y Comercio de Paraguay, Luis Castiglioni. “Hicimos un trabajo de investigación en ese tema de impositivo y demás. Nos atrajo mucho, sobre todo el valor de la energía. Paraguay es muy competitivo”, declaró en febrero un representante de la compañía, como recogió la prensa local del país sudamericano.

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