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Un patrón del cerco inventa y construye un dron-boya para una pesca más segura

Brais junto al sistema creado

Brais junto al sistema creado B.C.

Brais Cabaleiro empleó casi tres meses en crear el sistema, ahora en fase de pruebas

"Lo que se busca es que haya menos problemas en el mar”

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El sector de la pesca incorpora cada vez más y más tecnología para ayudar a que el duro trabajo sea más productivo, menos laborioso o más seguro. Principalmente en esto último es en lo que pensaba Brais Cabaleiro, patrón de cerco de Redondela que durante los últimos casi tres meses empleó su tiempo libre para llevar a cabo una idea que le rondaba la cabeza: construir un sistema teledirigido que ayudase a realizar un largado del aparejo de la forma más certera y sin riesgo para la tripulación, especialmente en los momentos de mucha niebla donde, en medio del mar, la visión es todavía más limitada. Esta especie de dron-boya, ahora en fase de pruebas particulares, incorpora potentes hélices y dos motores para poder dirigirlo con precisión. “Al final lo que se busca es que haya menos problemas en el mar”, explica.

Cabaleiro, ayudado por su abuelo, empleó varias noches en construir la estructura y, posteriormente, equipar el sistema. Para ello, fue comprando pieza a pieza todo lo necesario, como las baterías o las luces que incorpora. “Las hélices son de robots minisubmarinos y los dos motores ayudan a que pueda girar en redondo si hace falta”, apunta.

Atado a un cabo, ayuda en el largado del aparejo para momentos de baja visibilidad

Detalle de una de las hélices.

Detalle de una de las hélices. B. C.

El puerto de Santoña, en Cantabria, fue esta semana testigo de las primeras pruebas de mar del aparato. Desde el barco en el que ejerce como segundo patrón (junto a su tío), amarrado allí antes de iniciar la campaña en la zona para pescar anchoa y jurel, Cabaleiro lanzó la boya ante la atenta mirada de los marineros en la zona. Atado a un cabo y manejado desde la embarcación, la boya fue capaz de desplazarse a un punto dentro de la dársena, rotar sobre sí misma y regresar sin problema. “La gente allí estaba flipando”, reconoce el joven patrón, de 31 años, que recuerda que todo surgió por a su tío “no le gusta que la gente pueda estar en situaciones de peligro si se puede evitar”.

El objetivo principal, explica este patrón del cerco, es que con el aparato “se pueda ver bien el aparejo o la boya cuando soltamos el arte en medio de la niebla”, ya que a veces la iluminación con la que cuentan todos los barcos que se dedican a este tipo de pesca no es suficiente. De igual forma, en momentos de mal tiempo servirá para que el lance se realice de la forma más segura posible. “Es como una lanchita teledirigida y creo que puede ser muy útil”, añade.

Campaña

El barco de Cabaleiro, como otros de los barcos de Cesantes (Redondela) con base en Vigo, se desplazó al Cantábrico para intentar defenderse mejor en esta parte del año. Aunque allí la captura principal es la caballa, la escasa cuota de la que disponen –“solo tendríamos para un día”– les hace dirigirse a otras especies como la anchoa o el jurel. Su situación es la de muchos barcos gallegos, la mayoría del sur gallego, a los que el cupo de xarda no llega.

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