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Bruselas da un tirón de orejas a España por prohibir la venta de tiburón marrajo

Dos palangreros amarrados
ayer en el muelle de
reparaciones de Bouzas.  | // A.A.

Dos palangreros amarrados ayer en el muelle de reparaciones de Bouzas. | // A.A.

La flota de palangre gallega lleva más de un año sufriendo serios problemas para comercializar una de las dos especies de tiburón que captura. El marrajo dientuso (Isurus oxyrinchus) que se pesca en el Atlántico está, según los científicos, en una situación delicada, por lo que se están tomando medidas para potenciar su recuperación. Una de ellas es la de establecer cupos y la de fomentar la retención a bordo únicamente de los ejemplares que llegan ya muertos. Hasta ahí todo normal. El problema es que España no permite la comercialización de las toneladas capturadas legalmente, motivo por el que la Comisión Europea ha dado ahora un tirón de orejas al Gobierno y, más concretamente, al Ministerio de Transición Ecológica, quien impuso un veto para la venta del escualo.

Sinkevicius da la razón al palangre gallego y señala que la UE es partidaria de que se pueda comercializar

El comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, explicó en una respuesta parlamentaria al eurodiputado gallego Francisco Millán Mon (PP) que la UE “propone permitir, en determinadas circunstancias, la retención y la venta de marrajo capturado muerto”. De esta forma Bruselas da la razón al sector gallego, todavía más indignado ayer al conocer la noticia y que ya baraja tomar medidas legales por los problemas ocasionados.

La flota gallega formada por 120 palangreros arrastra problemas con el marrajo desde que en 2017 científicos de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat, en inglés) alertaron de la mala salud de la especie, lo que derivó en que en 2019 se apostase por su inclusión (a propuesta de México y con el apoyo de la UE) en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

La medida, rechazada por el sector pesquero y cuestionada hasta por la FAO, suponía controlar más la comercialización de la especie e implicaba trabas burocráticas que se sumaban a las restricciones a su pesca impuestas por la Iccat. Además, suponían la creación de un nuevo certificado para la exportación de la especie, que generó los primeros problemas ya entre finales de 2019 y comienzos de 2020.

El retraso para crear ese certificado supuso la parálisis de contenedores enteros de pescado por contener marrajo. Aunque lo que no se esperaban desde el sector es que llegasen aún más trabas desde su propio Gobierno, con una descoordinación entre los ministerios de Pesca y Transición Ecológica que imposibilitaba vender ni un solo ejemplar apelando a la conservación de una especie que, sin embargo, sí estaba permitido pescar.

Desde el pasado verano se acumulan 90 toneladas de marrajo por este motivo, generando costes de almacenamiento a las armadoras ya de por sí muy dañadas por los efectos del COVID.

Ahora, Bruselas se ha puesto de su parte. Sinkevicius, considerado por el sector como un mandatario que tira más hacia el conservacionismo, indicó en su escrito que la prohibición total de pesca del marrajo “no contribuiría sustancialmente a la conservación de esta especie” y “sería contraria a la Política Pesquera Común de la Unión y perjudicaría a todas las flotas implicadas”. Para Millán Mon, esta respuesta “desautoriza” a Pesca y Transición Ecológica en su “errática política” en esta situación.

¿De dónde sale la polémica?

Los (escasos) datos científicos sobre el stock de marrajo en el Atlántico llevaron a que se propusiera su inclusión en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), lo que controla la comercialización de la especie.

¿Quién tomó la decisión?

La medida fue adoptada en el plenario de Cites del año pasado tras la propuesta de México, respaldada por, entre otros, la Comisión Europea. El sector rechazó de pleno la medida y la FAO incluso recomendó que no era necesaria.

¿Qué ha provocado?

La medida llevaba aparejada la creación de un nuevo certificado para la exportación de la especie, que en el caso de España tardón en tramitarse y provocó la parálisis de mercancía a finales de 2019.

¿Qué pasa en la actualidad?

Estas paralizaciones de cargas de marrajo (y de cualquier pescado que estuviese en el mismo contenedor) se produjeron también a lo largo de 2020, en este caso por un problema de competencias entre los ministerios de Transición Ecológica, Comercio y Pesca.

¿Qué reclama el sector?

La flota palangrera pide una solución urgente para poder vender el marrajo acumulado y aclarar la situación que está provocando costes de almacenamiento es un momento tan complicado como el de la pandemia, que se une a una bajada de precios.

Para la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI) “esto es una buena noticia”. “Hay una actuación clara por parte de la Administración española que está provocando una pérdida patrimonial a las empresas”, explicó el gerente adjunto, Edelmiro Ulloa, que recordó a FARO que Sinkevicius “deja claro” que la CE “no apoya la posición de Transición Ecológica”, Ministerio dirigido por Teresa Ribera.

“Estamos intentando por todos los medios para este sinsentido”, comentó por su parte la gerente de la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu), Juana Parada, que duda que Ribera y su equipo “vaya a cambiar de opinión”. “La flota lleva pagando frío desde el verano”, lamentó la dirigente, que desconoce saber “qué quiere abanderar” el Ministerio con este veto.

El gerente de Armadores de Marín, Juan Martín Fragueiro, recordó también que la cartera de Sinkevicius incluye también el Medio Ambiente, por lo que ve su respuesta como “clara y contundente”. “Coincide con lo que pide el sector; si se estableció un TAC para el marrajo en el Atlántico norte habrá que adaptarse y permitir comercializar lo que se deja pescar”, zanjó.

Quintana califica la situación de “despropósito”

La conselleira del Mar califica la situación que rodea al marrajo de “despropósito”. Para Rosa Quintana, la respuesta de Bruselas al eurodiputado gallego Francisco Millán Mon “constata” lo que reclama Galicia desde finales de 2019, que “el bloqueo de la comercialización del marrajo pone en riesgo seriamente a la flota gallega de palangre de superficie”, formada por 120 unidades.

“Es incomprensible que haya unas posibilidades de pesca de la especie para 2020 y para 2021 y que por una decisión arbitraria del Ministerio de Transición Ecológica no se puedan poner a la venta”

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Quintana resalta la “descoordinación” entre los Ministerios de Pesca y Transición Ecológica, con “un veto actual que tampoco implica una mejora en la conservación de la especie”, como también apuntó la CE.

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