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China ‘ocupa’ ya el puesto de España como primera compradora de pescado argentino

Adquiere una quinta parte de la producción anual del caladero | La pandemia hunde casi un 40% las ventas de langostino entero, especie estrella de las compañías gallegas

Panorámica del puerto de Mar del Plata. | // PABLO HUGO FUNES

El argentino es uno de los mercados que más inversión ha absorbido en los últimos años por parte de las pesqueras gallegas. Iberconsa, Profand, Lanzal, Fandicosta, Videmar o Vieirasa han elevado su capacidad extractiva e industrial, con la incorporación de flota, plantas de procesado o con una mayor transformación del producto en tierra. Asimismo, como publicó FARO, el sector ha convertido en las provincias de Santa Cruz y Chubut en las que ostentan los salarios privados más elevados del país. Solo en la primera, de acuerdo a un estudio de la consultora Politikon –y elaborado en base a los registros del Ministerio de Empleo y al Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)–, la pesca abonó nóminas medias de 1.040 euros mensuales (109.950 pesos), frente a los 64.734 pesos (612 euros, al tipo actual de cambio) del sueldo medio del país. Es tendencia, como lo ha sido también el hecho de que España, y singularmente Galicia, era siempre la principal compradora del pescado de Argentina. China se consolida ahora en ese puesto, que casi pertenecía a nuestro país por idiosincrasia.

El consumo de pescado en el país sudamericano es pírrico, casi testimonial, por lo que los datos de exportaciones equivalen prácticamente a la producción anual del sector. En suma, la industria argentina vendió a otros países pescado por algo más de 1.400 millones de euros (1.711 millones de dólares, es una actividad generadora neta de divisas), de acuerdo al informe facilitado a este periódico por la Cámara de Armadores Pesqueros Congeladores Argentina (CAPeCA). El descenso en la producción, de algo más de seis puntos, era un balance más que previsible. Que China compre ya una quinta parte de todas las capturas y elaborados de proteína marina de este mercado, no tanto. Y eso que las exportaciones al coloso asiático del producto estrella del país, el langostino entero, se desplomaron casi un 90%. El 2020 fue la antítesis de un año normal, especialmente en este caladero.

Evolución

El derrumbe de los precios al inicio de la pandemia –se equilibró después, gracias a una mayor demanda de España, Italia y Japón– forzó a las armadoras a paralizar la actividad de los tangoneros congeladores, que faenan el gambón. El motivo, tratar de mantener la actividad de las fábricas con las capturas de los fresqueros, y no inundar el mercado de un stock de difícil salida, con la hostelería cerrada prácticamente a nivel global. El langostino que faenan los barcos de fresco se procesa en tierra, aporta mayor valor añadido y su demanda apenas se había resentido pese al COVID. Así que la campaña de los congeladores arrancó tarde, lo que impactó de forma severa sobre las empresas. Y, también, las participadas por capital gallego. La facturación en merluza congelada, centolla o toothfish (merluza negra) se hundió también entre un 11 y un 36%.

La excepción fue el calamar illex, especie que día tras día depredan cientos de buques extranjeros –principalmente asiáticos– en la frontera de las 200 millas de zona económica exclusiva de Argentina. Fue un año colosal para este recurso, con un incremento del 75% en las capturas. En este caso, la demanda china no tuvo rival. Adquirió más de la mitad de las toneladas exportadas, casi 150.000, a años luz de las 12.000 adquiridas por España. El hecho de que se haya producido un sorpasso de estas características por parte de China –va camino de ser la primera compradora mundial de proteína marina– no implica, eso sí, una pérdida per se del negocio para la industria de capital gallego. Exporta su producción desde Puerto Deseado, Puerto Madryn o Mar del Plata, y factura al año –con cifras preCOVID– unos 350 millones de euros. En buena medida, en el mercado asiático. Como el surcoreano, que ha pasado de consumir 5.600 toneladas de calamar argentino a más de 19.000 en plena pandemia.

El comportamiento de China en el mercado internacional está cambiando de forma abrupta por varios factores: un incremento de su clase media, un mayor consumo de pescado y la esquilmación de sus caladeros más próximos. Todavía es el país que más materia prima de este tipo vende en el exterior, pero suma dos años de caídas en las exportaciones. No porque no pueda, sino porque necesita autoabastecer la demanda interna creciente. En 2018, por ejemplo, facturó 13.257 millones de dólares en pescado en otros países, frente a los 12.470 de 2019.

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