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La difícil convivencia en alta mar

Irlanda abandona la búsqueda de crudo en Gran Sol y apuesta por la energía eólica

Aspira a que el 70% de su energía sea renovable en 2030 y solo cuenta con un parque "offshore"

Arrastreros de Gran Sol en Vigo en una fotografía de archivo. // A.A.

Arrastreros de Gran Sol en Vigo en una fotografía de archivo. // A.A.

Irlanda prosigue con sus planes para abandonar los combustibles fósiles y ha confirmado el final de la búsqueda de petróleo en sus aguas, entre las que se encuentra el histórico caladero de Gran Sol de una flota de 70 barcos gallegos. La intención del Gobierno es que sean las energías renovables las que protagonicen este cambio radical en un país que en los últimos años estuvo potenciando la industria del crudo y el gas a través de rondas de licencias en sus costas. Aspira a que el 70% de su energía sea generada de forma limpia en 2030 y para ello ha lanzado el Plan de Apoyo a la Electricidad Renovable (RESS), una apuesta decidida por sistemas como el solar o la eólica, sobre todo en el offshore, ya que en la actualidad tan solo cuenta con un parque -según la patronal europea Windeurope- con siete turbinas y 25 MW de potencia.

En la Cumbre de la ONU sobre el Clima celebrada en septiembre, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, anunció que su país dejaría de buscar crudo en sus aguas. Más tarde el ministro de Recursos Naturales, Seán Canney, concretó que seguirían con la prospección y extracción de gas, al tratarse de "un importante combustible de transición". Ahora el propio Canney ha presentado al consejo de ministros un memorando sobre el camino a seguir para estos planes en el que confirma la prohibición para la búsqueda de petróleo y que cualquier solicitud recibida desde el anuncio de Varadkar ya no será tenida en cuenta. Y en cuanto al gas su eliminación será "gradual".

Tan solo unos días antes de este memorando de Canney el ministro de Comunicaciones, Acción Climática y Medio Ambiente, Richard Bruton, presentó el RESS, en el que prevé celebrar al menos cuatro subastas entre 2020 y 2027 para cumplir con los objetivos a través de varias tecnologías, en las que no falta la eólica. "Irlanda depende actualmente en un 86% del combustible fósil. Debemos reducir radicalmente esta dependencia y hacer la transición a energías más limpias y renovables", señaló Bruton. Según recogen los medios del país, las subastas están programadas para 2020, 2021, 2023 y 2025.

Y es que al igual que sucede en España, Irlanda no aprovecha el importante potencial eólico marino que ofrece sus costas y solo cuenta con un parque en el mar que separa la isla de Reino Unido, el Arklow Bank, a 13 kilómetros de la costa. De ampliar las instalaciones mar adentro, el país podría optar por aprovechar la cara atlántica o del Mar Céltico, cercando el caladero de la flota gransolera gallega. Y es que dependiendo del tipo de tecnología empleada (fija o flotante, como se está testando frente a Viana do Castelo, en Portugal) y de la zona en la que se opte por instalar nuevos parques podría acercarse a las zonas de pesca. El parque de Iberdrola en Alemania, el Wikinger, se encuentra 75 kilómetros mar adentro.

La patronal eólica irlandesa recibió con entusiasmo el anuncio del ministro Richard Bruton sobre el plan, que consideran "crítico" para el desarrollo de energía renovable y para garantizar que el país cumpla sus objetivos de 2030. El CEO de la Asociación Irlandesa de Energía Eólica (IWA, en inglés), David Connolly, explicó que el sector eólico (con fuerte presencia dentro de la isla) "está liderando los esfuerzos de Irlanda contra el cambio climático y este esquema permitirá construir otra generación de parques eólicos, proporcionando electricidad limpia para alimentar nuestros hogares, granjas y negocios mientras reduce nuestras emisiones de CO2".

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