19 de mayo de 2019
19.05.2019

Un mandato con luces y sombras

La época de Karmenu Vella como comisario de Pesca toca a su fin y el sector alaba la recuperación del diálogo con la flota, pero critica su deriva hacia una gestión más cercana a la de la griega Damanaki

19.05.2019 | 03:39
El comisario de Pesca europeo, el maltés Karmenu Vella. // Mario Salerno / EU

El término que utilizan desde el sector pesquero para definir el mandato de Karmenu Vella es damanakización, es decir, el proceso de empezar de una forma dialogante con el sector pesquero a parecerse a su predecesora, la griega Maria Damanaki, más cercano a los puntos de vista de los ecologistas que intentando aplicar la triple vertiente de la sostenibiliad: social, económica y medioambiental. En una semana las elecciones europeas marcarán el final de la gestión Vella y ya se está pensando en el que sustituirá al maltés. Tanto industria como ONG apuestan por lo mismo: "Que no sea peor".

Si le preguntan al sector pesquero comunitario a cual de los dos últimos comisarios de Pesca europeos prefieren, la respuesta está clara: el maltés Karmenu Vella gana con diferencia a la griega Maria Damanaki. La recuperación del diálogo con la flota, el equipo formado a su alrededor -con el director general João Aguiar a la cabeza- o simplemente su carácter afable y trato más cercano han hecho que los cinco años de su mandato generasen luces. Pero, como suele ser habitual, también sombras, algo que desde la pesca achacan a lo que llaman una damanakización de su gestión en los últimos meses, ejemplificado en su negativa reciente a otorgar ayudas para la modernización de la flota -que en caso de Galicia tiene una media de edad superior a los 34 años- escudándose en un posible aumento de la capacidad pesquera.

En un mandato en el que no tuvo que lidiar con una reforma de la Política Pesquera Común -como sí vivió la anterior comisaria- y en la que finalmente se libró de la parte más complicada del Brexit, Vella "ha ofrecido dos caras", como explica el secretario general de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), Javier Garat.

A juicio del andaluz, el maltés "ha sido mejor comisario que Damanaki, con un perfil más bajo y menos radical". "Llegó con buenas intenciones y palabras, siendo más cercano con el sector en los primeros años", explica Garat, "pero con el paso del tiempo se fue damanakizando, posiblemente por la presión ecologista".

"Como muchos, hacia el final de su gestión apostó por el conservacionismo", opina por su parte Iván López, presidente de los bacaladeros de Agarba y miembro de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI). Según el vigués, el punto negro del mandato estuvo en la gestión del atún rojo -"sobre todo viniendo de alguien de Malta"-, mientras que en lado positivo de la balanza sitúa la "voz" que dio a los consejos consultivos o la buena interlocución con la flota, en la que João Aguiar "ha sido muy importante". "Tuvo un buen equipo y un buen director general, al que ha dejado trabajar", indica López.

Estás "dos caras" que ven desde el sector pesquero también las identifican desde las ONG. Raúl García, coordinador de pesquerías en España de WWF, estima que Vella "hizo un trabajo bastante decente", pero, por ejemplo, cree que "las pesquerías del Atlántico no mejoraron todo lo que podrían". "Creo que hizo un trabajo más balanceado que la anterior comisaria. En general se trabajó muy bien con la Comisión", explica.

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Las elecciones europeas de dentro de una semana marcarán el fin de la gestión Vella y con ello se dará entrada a un nuevo comisario o comisaria. El temor de ecologistas e industria ahora es el mismo, aunque cada lado aporta sus propios miedos. "Lo ideal sería alguien al que le interesase la pesca", comenta Javier Garat, ya que como recuerda Iván López, "será un mandato marcado por el Brexit". Mientras, desde WWF Raúl García estima que el principal "temor" está en que pueda "venir alguien peor que él", indica por su parte Raúl García.

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