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Proyectos de innovación

La flota de Vigo clasificará las vísceras de pescado a bordo para sacarles más partido

Analizarán muestras de rape, merluza y gallo en busca de metales pesados y anisakis

Marineros, en el parque de pesca de un buque de ARVI. // FdV

La flota de Vigo se ha propuesto lograr el máximo aprovechamiento de las principales capturas que realiza. No solo del pescado que llega a las lonjas y, finalmente, a las casas de los consumidores. También las vísceras, que son limpiadas a bordo de cada pieza y revalorizadas luego en tierra. Para intentar sacarle el máximo partido, la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI) ha lanzado un proyecto que ejecutará a lo largo de este año para mejorar la gestión de estos restos desde el mismo momento que son extraídos del pescado y hasta que llegan a tierra. Optiges cuenta con la patronal conservera Anfaco como socio e incluirá formación a las tripulaciones viguesas y análisis de metales pesados y anisakis de las principales especies que captura la flota: merluza, gallo y rape.

Según explican desde el departamento de I+D de la cooperativa, el objetivo de Optiges pasa por "mejorar la gestión integral las vísceras de pescado" para así poder "realizar una adecuada valorización de estos residuos como recursos desde el punto de vista higiénico-sanitario, ambiental y económico". "Se busca adelantar el trabajo que se haría en tierra, es decir, una clasificación de los restos a bordo para que luego se haga más fácil una vez lleguen a tierra", concretan desde ARVI.

Una de las primeras medidas que se tomarán será la de cuantificar el volumen de vísceras de merluza, gallo y rape son descargas en el puerto de Vigo, además de observar su talla, tipo de captura y flota implicada. De igual forma se estudiarán "los parámetros que influyen en sus posibilidades de aprovechamiento", es decir, la presencia de metales pesados y de parásitos. Este análisis no se centrará solo en Gran Sol, sino que se extenderá a otras flotas de altura y gran altura para comprobar la presencia de estos metales y de anisakis por caladeros.

Por otro lado, se buscarán "posibles alternativas de valorización" en función de los resultados por tipología de los subproductos de origen animal (Sandach, para la que existen tres categorías dependiendo de su riesgo para la salud humana y animal) y se diseñará un "sistema de logística en puerto" para organizar el desembarco de las vísceras una vez cerrados los estudios anteriores y en función de las previsiones de descargas. La patronal conservera será la que se encargue en un último paso de la formación de las tripulaciones, sobre todo en el aspecto de la gestión integral en el barco de las vísceras.

Optiges llega en un momento en que la flota de Gran Sol viguesa se ha propuesto poner freno a la proliferación de uno de los problemas que estudiarán: la presencia de anisakis en el pescado. Para ello, está previsto que los barcos instalen a bordo un sistema ideado por la viguesa Marexi para evitar que las vísceras del pescado sean devueltas al mar y se "reinfesten los caladeros". Por el momento ya lo lleva un barco, el Nuevo Confurco.

Además, el proyecto de ARVI es uno de los dos que lanza este año en colaboración con Anfaco y con la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa Pleamar. El segundo es Ahuyemar, proyecto de I+D en el que también figura la Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños (Cemma) y que se basa en cómo evitar la interacción de mamíferos marinos con las redes de la flota de cerco durante el desarrollo de su actividad pesquera. Ambos están cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP).

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