27 de abril de 2017
27.04.2017
Tragedia en la ría de Pontevedra

Un superviviente nadó durante hora y media para llegar a la costa y alertar del naufragio

Carlos Carballa hizo un esfuerzo titánico para cubrir, en muy malas condiciones de viento y frío, 800 metros que le separaban de tierra

27.04.2017 | 02:38
Carlos Carballa, ayer en el muelle de Combarro. // Gustavo Santos

El naufragio de ayer en Combarro es especialmente trágico por los lazos familiares que unían a los tripulantes del barco. A bordo del "Nuevo Marcos" estaban enrolados dos padres y dos hijos. Estos últimos pudieron salvar su vida de milagro pero, sin embargo, vieron como no podían hacer nada por salvar a sus respectivos progenitores.

Suyo es principalmente el testimonio recabado por los servicios de emergencia sobre lo ocurrido, dado en un primer momento, el estado del segundo superviviente, Adrián Ligero, era bastante peor. Rescatado sobre una batea después de tratar infructuosamente de salvar a su padre, fuentes de Protección Civil de Poio explicaban ayer en el lugar de los hechos que se encontraba en estado de shock. Presentaba síntomas de hipotermia y en un primer momento fue trasladado a un centro sanitario tras ser rescatado.

Tras el naufragio, Carlos Carballa cubrió a nado los 800 metros que separan el lugar en el que se hundió el pesquero y la playa de A Canteira, en Combarro. Tardó casi hora y media en realizar este trayecto "en medio de unas condiciones muy difíciles", destacan desde Protección Civil. Había mucho viento del norte y la noche fue fría.

Pese a todo, con el ánimo de dar la voz de alarma sobre lo sucedido, nadó hasta llegar a la orilla y allí se encontró con una persona en la playa que fue la primera que telefoneó a los servicios de emergencia. Luego recibió asistencia en una casa ubicada al lado del mismo muelle de Combarro en donde le ofrecieron algo caliente y unas mantas para entrar en calor.

Carlos Carballa salvó la vida pero no tenía motivos para la alegría ante la pérdida de su progenitor. Instantes después regresaba a la casa familiar en el lugar de Campelo en donde ayer prefería eludir a los medios mientras intentaba superar esta tragedia arropado por amigos y familia.

Estos señalaron que, por el momento, él prefiere no hablar. "Está muy afectado", explican. Cuando se les pregunta si practica algún tipo de deporte o se cuida físicamente para ser capaz de realizar un esfuerzo semejante como el que llevó a cabo en la jornada de ayer, explican que se trata de un veinteañero "normal" aunque sí que "mantiene una vida sana y que en ocasiones vamos a la playa a jugar al voley".

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