27 de abril de 2017
27.04.2017

El "Nuevo Marcos" quiso alcanzar la costa tras chocar con la batea por un posible "despiste"

El siniestro deja tres fallecidos, dos tripulantes del barco y el patrón, todos ellos vecinos de Campelo - Otros dos marineros, hijos de los fallecidos lograron salvar la vida -Al parecer, el barco iba provisto de baliza pero no saltó

27.04.2017 | 02:38
Efectivos de la Guardia Civil trasladan de su embarcación al muelle de Combarro el cadáver del patrón del "Nuevo Marcos". // Gustavo Santos

Nueva tragedia en el mar. Y en este caso, además, a las puertas de casa de los tres marineros cuyas vidas se cobró ayer el naufragio del "Nuevo Marcos". El buque, aunque con base en Portonovo, estaba tripulado por cinco vecinos del lugar de Campelo, en el municipio de Poio, y se dirigía hacia el muelle de Combarro tras descargar su pesca en Marín. Cuando faltaban apenas 800 metros para llegar a su destino, el buque colisionó contra una batea situada entre la isla de Tambo y la costa de Poio y se hundió pocos instantes después, casi sin dar más tiempo a sus cinco tripulantes que a saltar por la borda para intentar salvar sus vidas.

Tres de ellos no lo consiguieron. Se trata del patrón del barco, Francisco Castiñeira Sabarís, de 37 años; y los tripulantes Jesús Ligero Abilleira y Florentino Carballa Viñas, de 56 años. Los dos supervivientes son los hijos de estos dos últimos, Carlos Carballa Rosales y Adrián Ligero, quienes no pudieron hacer nada por salvar las vidas de sus padres.

Las causas del siniestro todavía están por aclarar pero entre las gentes del mar la palabra que más se repetía en el muelle de Combarro era la de un más que probable "despiste". El error humano, sumado a la oscuridad de la noche, parece estar detrás de este siniestro al no observar el patrón de la embarcación la presencia de esta batea y colisionar con ella, en un mar que, aunque algo picado por el viento del norte, no presentaba graves problemas de navegabilidad.

El accidente se produjo minutos después de las cuatro de la madrugada, hora a la que el "Nuevo Marcos" partió del puerto de Marín hacia el de Combarro después de descargar sus capturas de pesca y hacer una parada para tomar un café y entrar en calor en una noche realmente fría. El buque, de 11,70 metros de eslora y un motor de 380 caballos, se dedicaba a la pesca del cerco.

Según explicó Manuel Vicente, responsable de Protección Civil de Poio, -en base a lo manifestado por uno de los supervivientes-, los tripulantes, de repente, sintieron "un golpe muy fuerte" y comprobaron que el buque "hacía agua". Quizá con la esperanza de que pudieran alcanzar tierra antes de hundirse, y pensando que el boquete no era tan grande como pensaban, "le metieron máquina para tratar de llegar hasta tierra pero el barco aproó y se dio la vuelta".

"Intentaron traer el barco hacia una playa", explicó el patrón mayor de Portonovo, José Antonio Gómez, una maniobra con la que, según considera, "se equivocaron".

El "Nuevo Marcos" se hundió rápidamente, tanto que apenas tuvieron tiempo alguno de ellos para hacerse con un aro salvavidas y echarse al mar. Los supervivientes aseguraron que inicialmente todos lograron saltar al agua.

Aunque las condiciones no eran especialmente malas para la navegación, sí que lo eran para permanecer en el mar y para nadar. Por eso, llama la atención el enorme esfuerzo que realizó Carlos Carballa, de 23 años, que fue capaz de cubrir a nado en muy malas condiciones los más de 800 metros que separan el lugar del naufragio y la costa de Combarro para alertar de lo sucedido. Cuando llegó a tierra, en el entorno de la playa de A Canteira, logró encontrar a alguien que con un móvil alertó al 112 y se activó de inmediato el dispositivo de búsqueda del resto de los tripulantes.

Otra de las incógnitas que deberá resolver la investigación es la razón por la cual el aviso del hundimiento no llegó antes a los servicios de emergencia. Según explican fuentes de la Consellería do Mar, el "Novo Marcos" no está obligado a disponer de un sistema de radiobaliza que emitiría una alerta automática tras el accidente. La exigencia de disponer de este dispositivo se establece para aquellos buques de más de 12 metros de eslora y este roza esta cifra pero no la supera, al medir 11,70 metros. No obstante, fuentes del sector indican que, en principio, el "Nuevo Marcos", sí disponía de una baliza. El patrón mayor de Portonovo abre la puerta a la posibilidad de que la escasa profundidad a la que quedó sumergido el pesquero, apenas unos dos metros, pudiera haber provocado que la baliza no se disparase alertando del siniestro.

Rescatado de una batea

Así, sobre las cinco y media de la madrugada, se desplegó un importante dispositivo de búsqueda que incluyó numerosos barcos pesqueros de puertos de Poio y Portonovo que se dirigieron a la zona del siniestro. Fue precisamente un buque con tripulación de Campelo, el "Churus", el que localizó sobre una batea a uno de los supervivientes, Adrián Ligero, siendo rescatado. Minutos después, a una milla de distancia, localizaron flotando en el mar el cadáver de Florentino Carballa. Ocurrió en torno a las seis de la madrugada y un poco más tarde el helicóptero Pesca I rescataba también de aguas de la ría de Pontevedra el cuerpo sin vida de Jesús Ligero Abilleira.

Continuaba desaparecido el patrón de la embarcación, de la que tampoco se conocía el punto exacto en el que se había ido a pique. Sobre las diez de la mañana, un buque con base en Portonovo que participaba en el dispositivo de búsqueda, el "Gamba Número 3" colisionó contra los restos del buque, localizándolo volcado sobre el lecho marino con su quilla a la vista, a unos "dos o tres metros de profundidad" cerca del lugar de la colisión con la batea, según el patrón del "Gamba" José Benito. Una primera inmersión de los buzos de las propias cofradías descartaron que hubiera algún cadáver en el interior pero se requirió la presencia de los GEAS de la Guardia Civil que realizaron una inspección más detallada de la zona del naufragio y localizaron, sobre las doce y veinte del mediodía, el cuerpo del patrón del barco, Francisco Castiñeira, que fue trasladado al muelle de Combarro y dándose así por cerrado el dispositivo de búsqueda.

Un operativo que se desarrolló en medio de un clima de dolor y consternación de los familiares que iban llegando hasta la zona portuaria y que siguieron en el lugar del siniestro el alcalde de Poio, Luciano Sobral; la subdelegada del Gobierno, Ana Ortiz, o del delegado de la Xunta, José Manuel Cores Tourís.

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