La mala situación de la pesquería de sardina parece tener también su reflejo en el comercio exterior. Y es que la escasez de la especie se acompaña de un notable aumento de las compras de producto congelado en países donde no solo no escasea sino que incluso registra repuntes de producción, como es el caso de Marruecos, donde se produjo un aumento del 4%.

En concreto, las compras españolas de sardina pilchardus en el país alauita aumentaron el pasado año un 135% con respecto al ejercicio precedente de 2012. Así se desprende del análisis de los datos recopilados en su revista corporativa por Conxemar, la asociación empresarial que agrupa a la industria del congelado española.

En cifras detalladas y elaboradas a partir de los datos de Aduanas Datacomex, el último número de Conxemar refleja que las importaciones españolas de sardina pilchardus congelada a Marruecos el pasado año alcanzaron las 5.408 toneladas, frente a las 2.295 registradas en el año 2012.

También aumentaron, aunque en menor medida, las compras de esta especie a Croacia, el segundo suministrador a España por cantidad de producto. En concreto, de ese país europeo llegaron el pasado año a España 2.807 toneladas de sardina frente a las 2.422 del ejercicio anterior, lo que equivale a un aumento de casi el 16%.

Asimismo, también se incrementaron, aunque muy ligeramente, las compras españolas en Portugal, cuya flota comparte con la española la explotación de esta pesquería en aguas ibéricas. Así, las compras de sardina a Portugal el pasado año sumaron 957 toneladas, un 8% más que las 885 del año anterior.

Baja la demanda

Pese a estos aumentos puntuales, la publicación de Conxemar concreta también que, en paralelo con la escasez de producto, se ha detectado y en sintonía con la tendencia de los últimos años un fuerte descenso de la demanda de esta especie en el exterior por la industria española, que cifran en casi la mitad, al pasar de unas compras de 24.756 toneladas en 2012 a 13.478 el pasado año.

Este descenso global se produce en paralelo con un absoluto desplome de las compras de las variedades sardinops y sardinella en Países Bajos, que en un año pasaron de casi 11.500 toneladas a solo 500.