La flota cefalopodera gallega que faenaba en Mauritania hasta el verano pasado ha perdido las esperanzas de poder volver al caladero y da el acuerdo pesquero con el país por "liquidado". "Se puede dar por liquidado ya que, históricamente, el caladero que se pierde no se puede recuperar", señala a este diario el representante de la CIG-Mar, Xabier Aboi. Más de un centenar de tripulantes afectados se reunieron ayer en Marín para tratar el tema de las ayudas que recibieron por la paralización de su actividad, que finalizaron definitivamente ayer. Por ello, exigen una reunión "urgente" con la Xunta y no descartan movilizaciones para exigir medidas alternativas a la situación económica y laboral de los marineros.

Los afectados reunidos ayer acordaron dirigirse a la conselleira do Mar, Rosa Quintana, para exigir una solución alternativa a su situación de paro, que temen que no se podrá modificar dado que, en la práctica, dan la posibilidad de volver al caladero por perdida. La flota gallega, además, asegura tener los ánimos caldeados al comprobar que mientras sus barcos están parados, la comisión mixta trata de hallar una salida a la flota de pelágicos en aguas mauritanas y que un gran buque de bandera holandesa y de 145 metros de eslora se desplaza a la zona para pescar donde no pueden hacerlo embarcaciones españolas que no superan los 40 metros.

Los afectados arremeten también contra las gestiones del Gobierno central. "El ministro de Agricultura ha logrado solucionar el problema de los pescadores andaluces, que es lo que le interesa, y lo que le ocurra a los marineros gallegos parece no preocuparle en demasía", critica Aboi.

Con todo, los marineros gallegos de la flota cefalopodera que faenaba en el caladero africano no descartan llevar a cabo movilizaciones de protesta, asunto que tratarán en la próxima asamblea, fijada para el próximo martes.

Por otra parte, el portavoz de Pesca del Grupo Socialista en el Parlamento gallego, José Ramón Val, denuncia que la Xunta y el Gobierno dejan "totalmente desprotegidos y abandonados" a los tripulantes y armadores que faenaban en Mauritania. "Están poniéndole la puntilla a nuestra flota en terceros países", critica Val, que exige "un mínimo de compromiso y un esfuerzo eficaz" a la hora de trabajar por los sectores productivos. Y es que desde hoy, casi 200 tripulantes pasan a engordar las listas del paro tras dejar de recibir las ayudas.