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Letras&Artes

Retrato panorámico de un referente del galleguismo

En el 50 aniversario de la muerte de Ramón Otero Pedrayo, el escritor Paco López-Barxas glosa la figura de quien posiblemente haya sido, con Castelao, el personaje más importante de la historia de la cultura gallega

Cuadro y retrato de Ramón Otero Pedrayo.

Cuadro y retrato de Ramón Otero Pedrayo. / FdV

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Vigo

El medio siglo de la muerte de Ramón Otero Pedrayo, que se cumplió en abril, debiera haber generado a lo largo de todo este año más conmemoraciones de las que se le han dedicado a la figura que posiblemente haya sido, con Castelao, la más importante de la historia de la cultura gallega. Así que como un homenaje más debe considerarse la publicación de «Ramón Otero Pedrayo. Arredor de sí, 50 anos despois», un libro del escritor, periodista y crítico literario Paco López-Barxas ilustrado con caricaturas de Siro López que acaba de publicar la editorial Teófilo.

El autor aborda la biografía de Otero Pedrayo desde una primera persona, como si el protagonista estuviese comentando su obra y narrando su vida, incluso su muerte, desde un más allá desde el que se dirige a sus lectores. Cobra de este modo un especial significado que el libro que, como cuenta López-Barxas, estaba leyendo Otero Pedrayo en el momento de su muerte fuese el de las «Memorias de ultratumba» de Chateaubriand. Desde ese mismo lugar y a través de la voz de Otero Pedrayo, López-Barxas nos recuerda las lecturas que dedicaba a los autores gallegos de todas las épocas y también a aquellos que le ayudaron a configurar una formación cosmopolita (Baudelaire, Verlaine, Chateaubriand, Dickens, Balzac y los españoles Machado, Azorín y Valle-Inclán), una vocación que lo llevó a ser el primer traductor en España del «Ulysses» de James Joyce.

La vida de Otero Pedrayo fue una continua dedicación a Galicia, a su cultura, a su lengua, a su historia, a su geografía y a sus gentes. Junto a algunos acontecimientos históricos que vivió y protagonizó, como su papel en la redacción del Estatuto de autonomía de 1936, la fundación del Partido Galeguista, su elección como diputado en las cortes de la República en 1931 o su depuración por el régimen franquista después de la guerra civil (se dedica un recuerdo a los asesinatos franquistas de compañeros como Ánxel Casal, Blanco Torres, Camilo Díaz Baliño o Johan Carballeira) o el reencuentro en Argentina con sus amigos exiliados. La guerra vino a interrumpir un trabajo y una producción editorial que lo había llevado a publicar en diez años veinte libros: novelas, ensayos, libros de historia, semblanzas biográficas, crítica literaria, teatro, tratados sobre paisaje y geografía y hasta guías turísticas. Por estas páginas circulan también acontecimientos personales, incluso íntimos, que retratan a una persona íntegra entregada en cuerpo y alma a un trabajo de investigación, creación y pedagogía modélicos, una obra que en su totalidad conforma uno de los legados más importantes de la cultura y la historia de Galicia.

Muestra de esa actividad y significación son las personas con las que Otro Pedrayo tuvo relación de amistad y de trabajo, que aquí se mencionan con frecuencia: Vicente Risco, Valle-Inclán, Xulio Alonso Cuevillas, Francisco Fernández del Riego, Antón Vilar Ponte, Alexandre Bóveda… y sobre todos ellos la figura de Castelao, con quien pasaba temporadas en Santiago y en Pontevedra, con quien elaboró el Estatuto de autonomía y convivió en Madrid durante tres años de los que recuerda su asistencia a las tertulias del Café Universal, del Gato negro, del Lyon d’Or y sus frecuentes visitas a las bibliotecas, entre ellas la del Ateneo, donde ambos descubrieron algunos de los autores de las vanguardias que influyeron en su formación literaria y en su pensamiento político, un estancia en la que permanecían largas horas hasta que muchas veces tenían que echarlos para poder cerrar. También se recuerda sus relaciones con la Xeneración Nós, las Irmandades da Fala y el Seminario de Estudos Galegos.

Muchos de los personajes a los que conoció Otero Pedrayo y con los que se relacionó escribieron sobre su obra y sobre su figura desde diferentes medios, algunas de cuyas colaboraciones se recogen en este libro bajo el epígrafe «Arredor do que din». Respetando el idioma y la grafía de sus autores, se reproducen aquí textos de Vicente Risco, Florentino Cuevillas, Blanco Amor, Camilo José Cela (que asegura que el poema de Pedrayo «Balada de outono» es «el soneto más perfecto que nuestra lengua haya podido producir»), Filgueira Valverde, Álvaro Cunqueiro, Domingo García-Sabell, («su mejor amigo»), Isaac Díaz Pardo, Xesús Alonso Montero y, naturalmente, de Castelao. También Otero Pedrayo dedicó uno de sus libros a recordar a algunos de sus amigos muertos: Antón Vilar Ponte, Alexandre Bóveda, Ánxel Casal o Castelao.

Prueba del amor y del respeto que Otero Pedrayo tuvo entre sus coetáneos y aún entre los gallegos posteriores a su generación, son las composiciones que los grandes poetas gallegos dedicaron a su persona. En el capítulo «Arredor dos poetas» se recogen algunos de los que le compusieron autores como Ramón Cabanillas, Darío Xohan Cabana, Celso Emilio Ferreiro, Manuel María, Pura Vázquez… algunos creados exclusivamente para este libro, como los de Vicente Araguas y César Antonio Molina.

Para quienes deseen conocer más sobre la obra y la figura de Ramón Otero Pedrayo, los últimos epígrafes del libro de Paco López-Barxas incluyen una muy completa bibliografía del autor y una relación de obras de escritores que publicaron libros, artículos y homenajes a su persona.

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