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Allen Ginsberg: el aullido interminable

Primer centenario del poeta de la Beat Generation

Ginsberg, con un sombrero del Tío Sam en 1966

Ginsberg, con un sombrero del Tío Sam en 1966

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El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó una frontera cronológica para el nacimiento de nuevos conceptos culturales en los Estados Unidos. La vida opulenta, la superación de los traumas de la guerra y la comodidad proporcionada por los electrodomésticos y las nuevas tecnologías, habían puesto el sueño del welfare state al alcance de todos. Pero para algunos este sueño sólo era una pesadilla y trataron de construir otro diferente con el que dar sentido a sus vidas. A finales de la década de los años 40 del siglo pasado un grupo de escritores y artistas norteamericanos integraban lo que el periodista John Clellon Holmes en un artículo publicado en el New York Times en noviembre de 1952 llamó Beat Generation, un movimiento cultural al margen de la oficialidad bendecida por el mercado y los medios de masas. Sus señas de identidad eran el nomadismo y la bohemia como forma de vida, la música de jazz y el arte de vanguardia como inspiración creativa, los alucinógenos como paraísos artificiales y el pluralismo sexual como expresión hedonista. Elaboraron una nueva cultura alternativa a la de los creadores instalados en la comodidad de sus lujosas residencias, sus púlpitos universitarios y sus soportes mediáticos. Su poeta era Allen Ginsberg, cuyo «Aullido» fue el grito desgarrado de denuncia y desesperación de los oprimidos y explotados por la sociedad de consumo: «He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura…». En 1955 Ginsberg leyó este poema en la Galería Six de San Francisco en un recital que se interpreta como el del nacimiento poético de la Generation. Al año siguiente Ferlingetti lo publicó en la revista City Lights.

Irwin Allen Ginsberg nació en una familia judía de Paterson, New Jersey, el 3 de junio de 1926, hace cien años. Su madre, de origen ruso, murió loca en un hospital de Manhattan (a ella está dedicado su poema «Kaddish»). Fue expulsado antes de concluir el primer curso en la Universidad de Columbia, entre otras acusaciones, por haber compartido cama con Jack Kerouac, de quien estaba enamorado. En Columbia conoció también a William Burroughs, el otro gran escritor de la Beat Generation. Se instaló en Nueva York, donde llevó una existencia modesta, comía en tascas baratas, vestía ropa de segunda mano y practicaba el budismo. Vivía en un pequeño apartamento del East Village que compartía con Lucien Carr. Fue en este piso donde Carr asesinó a un adolescente homosexual del que estaba enamorado. Años después, un accidente absurdo vino a empañar aún más la trayectoria del grupo: en 1951, William Burroughs mató a su mujer de un disparo cuando imitaba a Guillermo Tell tratando de acertarle a un vaso que había colocado sobre su cabeza.

Ginsberg era gay y defendía la libertad sexual, todas las libertades, algunas muy controvertidas, y en 1957 fue condenado por obscenidad. En Columbia había coincidido también con Neal Cassady, su primer amante antes de conocer a su pareja definitiva, el poeta Peter Orlovsky. De Cuba fue expulsado por protestar contra la persecución de homosexuales en el país. De Checoslovaquia fue deportado a Londres por orden del ministro del Interior por la misma causa. En los años sesenta participaba en todas las manifestaciones antisistema y contra la guerra de Vietnam y escribía una poesía identificada con estos ideales. Al comienzo de la revolución sandinista estuvo en Nicaragua y con Ernesto Cardenal denunció la financiación de la Contra por el gobierno de Reagan.

Locura, sexo y drogas

La poesía de Ginsberg, influida en sus inicios por el romanticismo y el modernismo, tenía sus principales referentes en Wiliam Blake, Walt Whitman, García Lorca y William Carlos Williams. Leía con fruición la obra de Shelley, de Byron, de Keats… Los temas que trataba se relacionaban con la locura, el sexo, la belleza, las drogas y la muerte, en textos que escribía bajo los efectos del peyote, las anfetaminas y el LSD. En sus últimos poemarios, como «Oda plutoniana», practicó una poesía experimental que combinaba el arte con la naturaleza y con la escritura automática de los surrealistas. Durante una conferencia dijo que su poesía significaba desnudez. Para hacerlo más explícito se quitó la ropa y se mostró desnudo al auditorio.

La Academia Estadounidense de las Artes y las Letras lo admitió como miembro en 1979, y en 1993 el Gobierno francés lo nombró Caballero de la Orden de Las Artes y las Letras. Ginsberg tiene seguidores en todo el planeta, sus textos fueron traducidos a los idiomas más importantes y estudiados e interpretados en simposios y universidades. Poetas-cantantes como Bob Dylan y Patti Smith, que fueron sus amigos, mantienen viva la llama con sus textos y su música (incluso la imagen de estos cantantes es en parte deudora de aquel look de los beats), y actores como Johnny Depp se confiesan admiradores de la Beat Generation.

Poetas-cantantes como Bob Dylan y Patti Smith mantienen viva la llama con sus textos y su música

El movimiento beat, que no había conseguido traspasar las fronteras de los Estados Unidos (en Europa por los mismos años triunfaba entre los jóvenes el existencialismo), se extinguió por sí mismo a finales de los cincuenta, fruto de la decadencia física de sus propios miembros y de la campaña desatada contra ellos. Vino a rescatarlo en los sesenta el movimiento hippie, que adoptó gran parte de su filosofía y de sus valores y difundió su imagen y su obra por todo el mundo. Allen Ginsberg se convirtió en uno de sus valedores más preciados, trasladó a sus representantes, que entonces eran sobre todo sus músicos, la estética y el comportamiento de los beats y eso los transformó en iconos de toda una generación. Si la literatura y la poesía fueron los medios expresivos prioritarios de la Generación Beat, el movimiento hippie encontró en la música y en las letras del rock y el folk el mejor cauce para comunicar su mensaje. Jimi Hendrix, Janis Joplin, Scott McKenzie, Jefferson Airplane, Grateful Dead, la Velvet Underground, The Mamas and the Papas, algunos temas de The Beatles y los Stones… incluían en sus letras la ideología de una generación antirracista, crítica con los valores de sus padres, opuesta a la guerra de Vietnam y contraria a la sociedad de consumo.

Fue esta misma sociedad la que acabó con su sueño, convirtiendo sus reivindicaciones en mercancías y sembrando de canciones de amor y paz las listas de ventas de todo el mundo. Ginsberg transmutó su imagen de profeta de largos cabellos y barba espesa por un rostro rasurado, la vestimenta hippie por la indumentaria de traje y corbata y los viajes por Oriente por la vida sedentaria con Orlovsky en su rancho de Colorado, donde impartía clases de poesía clásica y contemporánea en el Instituto budista Naropa. Murió el 5 de abril de 1997.

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