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La Biblia de Ferrara, un tesoro bibliográfico

Se publica esta edición del siglo XVI traducida directamente del hebreo al español

De izquierda a derecha, Juan Manuel Urgoiti, Paloma Díaz Mas y Darío Villanueva, durante la presentación en Madrid de la edición de la Biblia de Ferrara publicada por Biblioteca Castro, el pasado 13 de mayo.

De izquierda a derecha, Juan Manuel Urgoiti, Paloma Díaz Mas y Darío Villanueva, durante la presentación en Madrid de la edición de la Biblia de Ferrara publicada por Biblioteca Castro, el pasado 13 de mayo. / FdV

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En el siglo XV se exigió a los judíos residentes en España que se convirtieran al cristianismo si querían permanecer en el país. Aunque muchos lo hicieron, la mayoría seguía practicando su religión, en secreto para no ser expulsados. Para evitar que la práctica del judaísmo perjudicase la cohesión religiosa, social y política de España, en 1492 los Reyes Católicos, a través de un edicto del inquisidor Torquemada, expulsaron de España a los judíos. Muchos de ellos se refugiaron en la ciudad italiana de Ferrara, donde en el siglo XV había una fuerte comunidad judía a la que se unieron los que volvían al judaísmo después de su falsa conversión. Otras familias, las más pudientes, se refugiaron en Portugal.

En Ferrara, regida entonces por un príncipe cristiano, había una gran actividad comercial y una pujante industria editorial. Con la llegada de los españoles la ciudad se convirtió en la segunda comunidad sefardí más importante de Italia. Fue en esta ciudad donde se llevó a cabo la traducción al castellano de la Biblia desde el original hebreo, diferente a la de la Vulgata traducida por San Jerónimo que el Concilio de Trento estableció como texto canónico para la cristiandad (el 8 de abril se cumplieron 480 años). Traducciones diferentes a la Vulgata fueron secuestradas por la Inquisición, que condenaba su posesión, y muchas fueron quemadas y destruidas durante los asaltos a juderías. Solo en un día, el 25 de septiembre de 1492, se quemaron en Salamanca veinte traducciones diferentes a la Vulgata.

La Biblia de Ferrara fue estampada en esta ciudad el 14 de Adar de 5313, según la cronología judía, correspondiente al 1 de marzo de 1553. La Biblioteca Castro acaba de publicar la edición más completa y documentada de esta obra. Esta edición respeta, además, la portada original, con el grabado de un navío con el palo de la cofia roto, agitado por el oleaje de un mar embravecido, y un delfín que surge de las aguas para conducir el barco hacia un lugar seguro. La ilustración es una metáfora de la supervivencia de la fe en un mundo en el que cualquiera podía perder su patrimonio o su vida por un golpe de mala fortuna, por una tempestad. Había que mantener la práctica religiosa clandestinamente en medio de las persecuciones de la Inquisición, en medio de la tormenta. Las velas infladas y el delfín abren un horizonte a la esperanza de hallar un buen puerto de acogida.

Esta edición de la Biblia de Ferrara está precedida de su prólogo original sin firma y mantiene las tablas con los títulos en los cánones cristiano y judío, los nombres de los profetas y sacerdotes y el catálogo de los «juezes y reyes de Ysrael». La Biblia de Ferrara fue la primera completa traducida directamente del hebreo al ladino, destinada a los judíos españoles que en el siglo XVI abandonaron su condición de conversos y volvieron al judaísmo. El léxico es castellano, pero mantiene la sintaxis de la lengua hebrea y una morfología y un vocabulario a veces ajeno al castellano, incluso al del siglo XVI. La traducción traslada el texto hebreo utilizando el mismo número de palabras que el original.

La Biblia de Ferrara tiene dos dedicatorias distintas. Una de ellas es a D. Hercole da Este (1508-1559), cuarto duque de Ferrara, hijo de Alfonso I d’Este y de Lucrecia Borgia, hija del papa Alejandro VI. La otra dedicatoria está dirigida a la Señora Graci Nasí, cuyo nombre cristianizado era Beatriz de Luna, de una rica familia judía expulsada de Aragón y refugiada en Portugal. Era hija de Samuel Nasí, que adoptó el nombre de cristiano converso Álvaro de Luna. Beatriz estaba casada con su tío materno Francisco Mendes, rico mercader y banquero lisboeta y a la muerte de éste se ocupó de los negocios de su marido. La dedicatoria se debe a que, una vez instalada en Ferrara, la mujer volvió al judaísmo e impulsó la edición de esta Biblia. Junto con su sobrino y su yerno Joseph Nasí (Diogo Mendes), duque de Naxos, también apoyó fervientemente el judaísmo sefardí. Es por esta circunstancia por lo que los ejemplares dedicados al duque de Ferrara llevan la fecha de 1553 del calendario juliano, mientras que los dedicados a Gracia Nasí tienen la fecha de 5313 del calendario judío (Adar corresponde al mes de febrero).

Quienes financiaron los gastos de la edición fueron Yom Tob Atías y Abraham Usque. Tob Atías era un converso español identificado como Jerónimo Vargas, que firmó la dedicatoria al duque de Ferrara. Las aportaciones de Abrahan Usque, cuyo nombre cristiano era Duarte Pinel, fueron como impresor y editor de la Biblia (ya había publicado otras obras religiosas y también profanas, como la novela pastoril de Bernardim de Ribeiro «Menina e moça»). De la Biblia de Ferrara, su producción más ambiciosa, se imprimió una edición limitada en tres formatos diferentes (grande en papel azul especial, grande en papel normal y pequeño), pero la edición era la misma para cristianos y judíos. Se conservan tres ejemplares originales: en la Universidad de Bolonia, en el Palacio Real de Madrid y en la Free Library de Filadelfia.

La Biblia de Ferrara dice desde su mismo título que se tradujo «palabra por palabra» y «verbo a verbo» (aunque no se citan los nombres de los traductores), y además añade que estaba examinada por la Inquisición, lo que seguramente era falso, pero de esta forma se evitaba que fuera sometida a otras investigaciones y pudiera divulgarse sin problemas.

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