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U2 da motivos para creer

El cuarteto irlandés vuelve a sorprender con «Easter Lily», su segundo EP en seis semanas y eleva las expectativas para el álbum que marcará su 50 aniversario como grupo

U2, ante un fresco de Jean Cocteau en Villefranche-sur-Mer, Francia.

U2, ante un fresco de Jean Cocteau en Villefranche-sur-Mer, Francia. / Viviane Sassen

Rafa López

Rafa López

El 3 de abril, Viernes Santo, fue el día elegido por U2 para publicar su EP Easter Lily (‘lirio de Pascua’), seis nuevas canciones que nadie esperaba y que han sorprendido gratamente no solo a sus fans, sino a la crítica musical y a muchos aficionados que llevaban décadas desencantados con el grupo irlandés. Es el segundo extended play que el cuarteto irlandés lanza en apenas seis semanas, después de Days of Ash (‘días de ceniza’), otros seis cortes que vieron la luz el pasado 18 de febrero, Miércoles de Ceniza. Según se cuenta en el fanzine Propaganda, unas dos semanas antes de Pascua, la banda se planteó: «Si vamos a grabar un disco sobre el mundo exterior al comienzo de la Cuaresma, cuando se practica el ayuno y la meditación, saquemos un EP de Pascua el Viernes Santo que trate más sobre la respuesta interna a las cosas».

Si en Days of Ash hubo canciones sobre los conflictos de Ucrania, Palestina y la América de Trump, este nuevo lanzamiento por sorpresa va de «fe, esperanza y amor», en palabras de Bono, que explica que siguen grabando en el estudio «un álbum cañero, desordenado y de chirriante colorido para tocarlo en directo, que es donde U2 se siente en casa». Este esperado trabajo de larga duración coincidirá con el 50 aniversario de la fundación del grupo, cuatro músicos –Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr– que permanecen unidos desde que se reunieron en la cocina de la casa de los padres del batería un lejano 25 de septiembre de 1976, todo un récord en la historia del rock.

Quizá lo mejor que se puede decir de Easter Lily es que suena actual sin renunciar a lo que ha sido una característica tradicional del sonido de U2 en los últimos 42 años, la guitarra con eco de The Edge: suena en primer plano, no enterrada ni tamizada por sucesivas capas de producción, como en anteriores trabajos de la banda. Quizá haya contribuido a ello que han contado con un solo productor, Jacknife Lee, colaborador de los irlandeses desde hace décadas. La sensación en la escucha es de enfoque y claridad. La ausencia de sobreproducción permite apreciar con nitidez tanto las guitarras y teclados de The Edge como las líneas de bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr, felizmente recuperado de sus problemas crónicos de espalda.

El protagonismo de The Edge queda claro desde el primer corte, «Song for Hal». El guitarrista y principal compositor de la música del grupo canta también en este homenaje a Hal Willner, productor y amigo del grupo, que murió por covid hace seis años. Suena a U2 desde la primera escucha, aunque no cante Bono, que recupera su papel en «In a Life», una canción luminosa y con un estribillo irresistible que en vídeo va a acompañada por un carrusel de fotografías del grupo y sus amigos desde la infancia. «Aunque aceptamos lo absurdo que es hablar de fe y amistad en estos tiempos tan nihilistas, somos incorregibles… Esto es emocionalmente directo, lo que para algunos resultará poco cool», admite Bono.

«Scars» (‘cicatrices’) comienza con un hipnótico riff de guitarra y una potente línea de bajo. La canción tiene algo de Siouxsie and the Banshees, según The Edge. La letra habla de aceptar nuestras faltas y cicatrices. Negarlas u ocultarlas es la raíz del narcisismo, argumenta U2.

«Resurrection Song», al margen de la alusión obvia a la Semana Santa, cuestiona el cinismo, «un cinismo hacia la religión que podría ser comprensible», explican. En la letra, Bono tira de autoironía: «Si el amor está en el aire, respira hondo. Si sueno ridículo… todavía no he terminado». Para explicar el sentido de la canción, cita a Carl Sagan: «El Cosmos está dentro de nosotros. Estamos hechos de polvo de estrellas. Somos una forma en que el Universo se conoce a sí mismo». En cuanto al sonido, la introducción recuerda a la de «The Unforgettable Fire» (1984), una de las canciones más hermosas y apreciadas por los fans más acérrimos.

«Easter Parade» alude directamente a la Pascua y es «una canción devocional, una celebración de la nueva vida, el renacimiento y la resurrección». El grupo ya abordó el misterio de la muerte y la resurrección en canciones como «40» (1983) o «Yahvé» (2004), y sigue la estela de algunos de sus referentes, como Johnny Cash, Bob Marley y Patti Smith, cuyo álbum Easter (1978) influyó en Bono cuando estaba a punto de cumplir 18 años. En lo musical, la canción contiene un sintetizador que recuerda a Kraftwerk y un bajo, una estrofa y unos coros que remiten sin pudor a los Beatles de Revolver (1966). La canción concluye con el cántico Kyrie eleison, una antigua plegaria litúrgica cristiana de origen griego (siglo IV) que significa «Señor, ten piedad». Esta referencia cristiana retrotrae al estribillo de su clásico «Gloria» (1981), en el que cantaban en latín gloria, in te domine. Gloria, exultate.

Los cinco primeros cortes seducen en la primera escucha, mientras que el cierre, «COEXIST (I Will Bless The Lord At All Times?)» requiere una mayor implicación del oyente. Descrita por el grupo como «una nana para padres de niños atrapados en la guerra, con un paisaje sonoro de Brian Eno», incluye únicamente teclados y la voz, a capela o cargada de efectos, de un Bono que frasea a lo Lou Reed. Las alusiones a las guerras actuales y a las víctimas civiles son diáfanas: «Un niño sin armadura no albergaba odio, solo amor (…) Los drones sobrevuelan sin ninguna consciencia sobre crímenes de guerra».

Fe, esperanza y amor

En definitiva, Easter Lily, cuya fotografía de la portada, obra de Anton Corbijn, rinde homenaje al cuadro «Procesión con lirios» del pintor irlandés Louis le Brocquy (1916-2012), propone, según U2, «fe, esperanza y amor» donde Days of Ash arrojó «fuego y furia». Ambos lanzamientos marcan también un hito en la historia del grupo: por primera vez no están disponibles en ningún formato físico; solo en digital, aunque habrá una pequeña tirada de Days of Ash en CD para suscriptores del portal U2.com.

Tal vez Easter Lily no devuelva la fe y la esperanza en la humanidad en estos tiempos de guerra y sinrazón, pero sí restituye la fe en las posibilidades creativas de U2 a buena parte de sus seguidores. El tiempo dirá si alguna de estas canciones engrosa el amplio catálogo de clásicos de los irlandeses. Tal vez lo veremos en la próxima gira mundial, probablemente en 2027.

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