La gran novela portuguesa
En la muerte de Lobo Antunes

El escritor portugués António Lobo Antunes. / FDV
Antes de ser escritor, António Lobo Antunes (Lisboa, 1942-2026) ejerció como siquiatra, y durante la guerra de Angola fue llamado al ejército portugués como médico de campaña. Su aventura terminó dos años después, cuando resultó herido de gravedad y fue evacuado a Lisboa. Esta experiencia marcó para siempre su vida y su literatura.
Afiliado al Partido Comunista Portugués, en 1985 abandonó la militancia al mismo tiempo que la siquiatría para dedicarse de lleno a la literatura, pero mantuvo su despacho en el hospital Miguel Bombarda, de Lisboa, a donde se trasladaba cada mañana, pero ahora sólo para escribir, siempre a mano, nunca a máquina, porque para él «escribir es como bordar».
Durante la revolución de los claveles Lobo Antunes se separó de su mujer, María José Xavier de Fonseca e Costa, madre de dos de sus tres hijas. Al cabo de veinte años, cuando supo que su mujer estaba enferma, volvió con ella para acompañarla hasta el final. En su temprana Memoria de elefante (1979) evoca el amor con aquella su primera mujer, con la que se casó muy joven después de descubrir con ella el amor y el sexo. A ella le dedicó su novela No entres tan deprisa en esa noche oscura.
Una obra excepcional
La obra de Lobo Antunes puede abordarse de dos maneras. Una es dejándose llevar por el placer de la lectura de su prosa envolvente, sin preocuparse de los avatares de sus protagonistas, sumergiéndose el lector en el mar de una literatura en estado puro, a veces poética, siempre seductora. Otra forma de leerlo es examinando minuciosamente los largos monólogos interiores de los personajes de sus obras, dando con las relaciones que los unen, con las claves que explican sus existencias, como si el lector estuviera resolviendo una larga operación matemática cuya solución será el desenlace de una historia protagonizada por vivos y por muertos, por personajes reales y entes de ficción, por fantasmas que acuden al llamado de unas voces desamparadas que reclaman una justicia que no llega.
La primera novela de António Lobo Antunes fue Memoria de elefante, publicada en 1979, donde ya se aprecia uno de los valores en los que se apoya su literatura: la introspección en su propia vida. Aquí es la de un sicólogo que experimenta los efectos de una crisis matrimonial y de un divorcio y que llega a sentir repugnancia por la sociedad en la que vive, desprecio por la profesión que ejerce, desafección por todo lo que le rodea. Sólo ve la salida en la escritura, convertida en su pasión salvadora.
Después publicó En el culo del mundo, donde el protagonista es un alter ego del autor, médico y antiguo combatiente en la guerra colonial de Angola, un monólogo en el que la guerra se convierte en el tema central y en excusa para una crítica a la patria que vendía esplendores para ocultar fracasos.
En Esplendor de Portugal narra la decadencia de una familia portuguesa en paralelo al derrumbe de la dictadura a la que puso fin la revolución de los claveles. Exhortación a los cocodrilos completa un ciclo en el que explora el miedo y la violencia, esta vez utilizando el terrorismo de la ultraderecha portuguesa que surgió tras la revolución de los claveles. Acerca de los pájaros (1981) aborda el tema traumático de la ruptura del matrimonio: el sentimiento de culpa, la sensación de autoengaño, el reconocimiento de los errores y la inseguridad. En Las naves (1988) se narra el desarraigo de los portugueses forzados a abandonar las colonias africanas después de la guerra y que no se adaptan a su nueva vida en la metrópoli porque no se sienten de ninguna parte.
En 2003 se publicó Auto de los condenados, donde un terrateniente déspota agoniza en Monzaraz mientras se celebran las fiestas de la localidad en los días de la revolución de los claveles. Denuncia las violaciones y el odio de los oprimidos y de los opresores entre sí. En 2003 Lobo Antunes publicó ¿Qué haré cuando todo arde?, cuyos protagonistas son los miembros de una familia que se destruye bajo la mirada de un escenario decadente. Travestis, drogadictos, prostitutas… seres marginados, fantasmas de una sociedad que los rechaza y que terminan mal o encuentran una muerte casi siempre trágica.
En Buenas tardes a las cosas de aquí abajo (2004) aparece una Angola postcolonial en la que agentes del servicio secreto de Portugal actúan en una misión relacionada con el tráfico ilegal de diamantes. En 2005 se publicó Yo he de amar a una piedra, que repasa acontecimientos de su propia vida y de su entorno, un complicado ejercicio polifónico cuya fuente son sus propias memorias en viejas fotografías.
Fado alejandrino (2006), cuenta la reunión de cuatro oficiales del ejército portugués en un prostíbulo para recordar su participación en la guerra de Mozambique y sus opiniones sobre la revolución de los claveles. La guerra de Angola vuelve a presentarse en Conocimiento del infierno, de 2007, donde incluye el otro infierno que conoció de cerca, el de los enfermos síquicos.
En 2007 publicó Ayer no te vi en Babilonia, donde varios personajes recuerdan episodios de sus vidas en una noche de insomnio: un exagente de la policía política de la dictadura y su amante, que vive enloquecida el drama de una hija de 15 años que se ahorcó con la cuerda del tendedero… El archipiélago del insomnio, de 2008, es la primera novela de una trilogía que el autor dedica al mundo rural de su país, empezando por El Alentejo. En un escenario que recuerda unas veces al de Pedro Páramo de Juan Rulfo y en otras a la Chappaquiddick de Faulkner, y en una atmósfera que mezcla los sueños con la realidad, cuenta el ascenso y caída de una familia latifundista en la que los vivos se confunden con los espectros de los muertos.
En 2012 Lobo Antunes publicó ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?, otra vez con el tema de una familia rota y en decadencia en la que se cruzan las voces de los vivos con evocaciones de los que ya no están. En 2014 se publica Sobre los ríos que van, escrita tras una etapa durante la que superó un cáncer. Comisión de las lágrimas, publicado en 2015, es otra novela polifónica en la que una enferma de esquizofrenia cuenta desde un hospital siquiátrico los recuerdos de su regreso de Angola con su madre, prostituta que trabajaba de corista en un cabaré de Luanda, y de su padrastro, un exsacerdote negro que utiliza la Comisión de las Lágrimas, una institución oficial del primer gobierno angoleño, para vengarse de las humillaciones sufridas durante la etapa colonial.
En Para aquella que está esperándome sentada en la oscuridad la narradora es una exactriz de 68 años que vive una vejez en soledad. Lobo Antunes refleja el deterioro causado por el alzhéimer en sus recuerdos, en las personas que han formado parte de su vida. En 2012 apareció No es medianoche quien quiere, donde vuelve a sus temas más recurrentes: la infancia, la familia, el fracaso, la guerra, la muerte. La novela transcurre durante tres días de agosto de 2011 en la vida de una mujer enferma de cáncer que ha perdido a un hijo y se ha separado de su marido. En 2017 publicó su penúltima novela, Hasta que las piedras se vuelvan más leves que el agua, que vuelve sobre sus vivencias de la guerra de Angola. Y en 2018 La última puerta antes de la noche, sobre un crimen real cometido en Lisboa relacionado con la corrupción inmobiliaria de Portugal.
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