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Faro de Vigo

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Miguel Calvo Santos Autor de “Francisco de Goya. El tiempo también pinta”

“Goya fue quien primero denunció en el arte el horror de la guerra”

“Su obra es la de un gran cronista de su época, la reflejó como ningún otro artista de su tiempo”

Miguel Calvo, con un ejemplar de su libro y un retrato de Goya.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Vigo y en Historia del Arte por la de Santiago de Compostela, Miguel Calvo Santos, fundador y copropietario de la web HA (historia-arte.com), es autor de Francisco de Goya. El tiempo también pinta (Ed. Sargantana), una biografía del pintor aragonés, apta por igual para especialistas y profanos en la materia, en la que aborda la personalidad y la obra del genial pintor, en su opinión “uno de los artistas más complejos, fascinantes y originales de la historia mundial del arte”.

–En el prólogo afirma usted que uno de los objetivos de escribir este libro fue encontrar a su Goya personal. ¿Objetivo cumplido? ¿Hay un antes y un después de su visión de Goya tras haberlo escrito?

–Yo creo que sí, pero no en el estricto sentido de que tenga una nueva visión de Goya y su obra, sino que mi visión se ha enriquecido, y porque, en cualquier caso, de Goya siempre se están descubriendo cosas nuevas.

–Cuando dice cosas nuevas, ¿a qué se refiere: a su vida o a su obra?

–A ambas. De su vida conocemos sobre todo las cartas que dirigió a su amigo Zapater y una serie de documentos más o menos oficiales. Sigue habiendo, indudablemente, vacíos, que son los que yo he intentado cubrir, echándole un poco de imaginación (que no invención) y procurando ser lo más riguroso posible. Claro que todo lo que concierne a Goya es tan ambiguo, que son posibles múltiples interpretaciones, lo cual lo hace aún más atractivo.

–Pero su libro no quiere ser un libro más.

–No. Digamos que El tiempo también pinta es una biografía entretenida y distinta, o al menos eso es lo que yo he pretendido.

  • Francisco de Goya. El tiempo también pinta

    Miguel Calvo Santos, Ed. Sargantana, 2022, 288 págs.

–Una de sus tesis es la de que Goya no se marchó de España porque se le persiguiese por sus ideas políticas. ¿Por qué se exilió entonces?

–Ya sé que es una tesis controvertida, porque Goya y Fernando VII no se llevaban nada bien. Pero el suyo no fue un exilio forzado, sino voluntario, aunque propiciado, eso sí, por el clima político que se estilaba en la España de la época, con un absolutismo puro y duro que frustraba que las ideas liberales se difundiesen. Ante ese panorama, decidió marcharse puesto que el ambiente se había tornado irrespirable para un hombre que era avanzado a su tiempo no solo artísticamente, sino también ideológicamente. Pero no, no fue obligado. Es más, para irse incluso le pidió permiso al rey para “tomar unos baños” en Francia. Y Fernando VII se lo concedió sin problema, si bien lo que no sabía era no se trataba de una estancia temporal, sino definitiva.

–¿Por qué el de Goya o, mejor dicho, el conjunto de las obras de Goya configuran un “caso único”?

–Porque él nace en medio de la nada, en un pueblo que casi no estaba en el mapa, en pleno desierto de Zaragoza y en una España plagada de corruptelas, con la omnipresencia de la Santa Inquisición…es decir, en un marco cultural y artístico yermo que duraba ya más de un siglo. En ese contexto es en el que surge una persona de clase baja que consigue llegar a la Corte, lo cual, para mí, no deja de ser una anomalía. No me extraña que los pintores románticos franceses del siglo XIX lo tomasen como un referente, un icono.

–Su producción es numerosísima. ¿Pintaba muy rápido o era muy disciplinado?

–Francisco de Goya era un obseso de su trabajo. De hecho, cada poco tiempo aparecen cuadros de los que se desconocía que eran suyos. A día de hoy no se sabe cuál es su producción exacta.

–Si, como artista fue genial, como persona ¿qué ha averiguado de él? ¿Cuál es su retrato personal de Goya?

–Como artista, triunfó muy tarde. Porque, antes de haber cumplido 40 años de edad, Goya no era nadie, y eso que siempre había sido muy ambicioso, pero ni siquiera había ganado concurso alguno a los que se presentó. Tal vez a eso su deba su conocida “mala leche”, aspecto en el que todos sus biógrafos coinciden, pero que pudo deberse o acrecentarse con su sordera. De hecho, en el conjunto de su obra hay un periodo luminoso que da paso a una etapa oscura que coincide con el agravamiento de la sordera. Y no es menos cierto que en ello quizás también tuviese mucho que ver el contexto histórico en el que vivió en las últimas etapas de su vida.

–Siendo tan español en su temática ¿cuál es la clave de su unánime reconocimiento internacional?

–Hay varias. Una de ellas es que Goya fue un gran cronista de su época, la reflejó como ningún otro artista de su tiempo; él fue una especie de periodista que plasmó en sus cuadros y grabados, y de manera muy impactante, lo que él veía y lo que quería contar, y además con un mensaje que impacta visto hasta hoy en día.

–¿Cuál es el secreto de la vigencia del arte de Goya?

–Además de un artista que se adelantó a su tiempo, técnicamente fue uno de los mejores, y fue también el mejor retratista español, al punto de que yo lo situaría incluso por delante de Velázquez y Picasso. Goya lo tuvo todo: fue genial, fue inteligente, fue valiente y, algo que valoro y que intento explicar en el libro, es que no fue nada hipócrita. Goya siempre fue honesto con su arte, algo muy extraño en estos ámbitos, e incluso se puede decir que fue muy subversivo, a pesar de que era consciente de que estaba dentro del sistema… ¡Era el pintor de la Casa Real, nada menos!

–Y su influjo llega a artistas contemporáneos.

–No hay duda, y se seguirá notando. La suya es una figura tan atemporal que siempre estará presente, y no solo en la pintura, sino también en géneros que él ni siquiera llegó a conocer, como el cine, la fotografía, el cómic...Goya es una referencia para todo el mundo cultural.

"Llegó a ser incluso muy subversivo, y eso que era el pintor de la Casa Real"

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–Como en el libro juega con las “posibilidades”: ¿cómo cree que pintaría Goya un cuadro de la actual familia real española?

–(Risas) Me cuesta un poco responder a esa pregunta. La verdad es que no lo sé, pero apostaría a que, de una u otra manera, en algún detalle, Goya mostraría la “esencia” de los Borbones, con alguna puyita incluida, como lo hizo en los cuadros de las familias de Carlos III y Carlos IV, pero lo haría de una forma digamos que de lo más discreta.

–Aprendamos de pintura. Unánimemente se apunta una influencia nítida de Goya en el “Guernica” de Picasso.¿Dónde la encontramos concretamente?

–Como artista moderno, una de las aportaciones de Goya fue la creación de un género nuevo, el género de guerra, pero con un enfoque diferente al que se habían hecho hasta entonces, porque es evidente que se habían pintado muchísimos cuadros de batallas antes, pero él lo que hizo fue crear unos cuadros de denuncia, mostrando la guerra como algo atroz y en la que la gente sufre, llora y muere: gente fusilada, rostros de dolor, desolación… Picasso tomó nota de eso, en mi opinión particularmente de los grabados de los Desastres de la Guerra, que sin duda son un precedente clarísimo del “Guernica”.

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