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Faro de Vigo

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“Ulises” cumple cien años

La obra de James Joyce cambió la historia de la Literatura

El 2 de febrero de 1922 la librería Shakespeare and Co., de Sylvia Beach, publicó “Ulises”, la obra que cambió el concepto de novela en la literatura del siglo XX. Apareció en esa fecha porque su autor, el irlandés James Joyce, había nacido ese mismo día del mismo mes cuarenta años antes. La escribió en gran parte en su exilio de Zurich durante la Primera Guerra Mundial. Joyce dijo en una ocasión que había escrito “Ulises” para tener ocupados a los críticos durante trescientos años. Al menos lo ha conseguido durante los primeros cien que se cumplen ahora. Y no se trata sólo de una ‘boutade’. Las interpretaciones y exégesis que se han hecho de esta novela, de un simbolismo fascinante, plagada de claves y secretos y ceñida a una interpretable contextualización histórica y cultural, obliga a una lectura crítica de la obra y de sus asociaciones semánticas y sensoriales. Recomiendo que antes de abordar su lectura se lean las anteriores obras de Joyce, sobre todo “Dublineses” y “Retrato del artista adolescente” porque muchos personajes de estas primeras obras vuelven a aparecer en la novela y se manifiestan con sus peculiaridades de entonces. También es recomendable acompañar la lectura con algún ensayo sobre la obra que ayude a entender sus intrincados laberintos (“Guía para la lectura de James Joyce” de William York Tindall o “Guía del Ulises” de David Hayman pueden ser útiles). Tampoco está de más alguna biografía de Joyce, como la de Richard Ellman.

“Ulises” transcurre en la ciudad de Dublín durante un solo día, el 16 de junio de 1904 (otra fecha simbólica: fue el día que el escritor conoció Nora Barnacle, su mujer). Joyce tomó la obra de Homero como referencia para adaptar su novela al Dublín del naciente siglo XX. Se inspira en aquel viaje de Odiseo bajo el signo de la cólera de los dioses. El Odiseo de Joyce es Leopold Bloom, un ciudadano irlandés de 38 años, publicista, casado con Molly (su Penélope), en quien el escritor reinventa el viaje que el personaje clásico hizo durante años por el Mediterráneo, y lo sitúa durante una sola jornada en la ciudad de Dublín, en sus calles llenas de vehículos, tabernas, prostíbulos y bibliotecas, en un ambiente dominado por el nacionalismo y el catolicismo extremos. Joyce recorre un Dublín monótono y vulgar donde el alcoholismo, la prostitución y la delincuencia (y el periodismo corrompido) son puestos en solfa en el transcurso de la obra. Stephen Dedalus, un joven de 22 años, el otro protagonista de la novela, representa al Telémaco de la epopeya homérica. El Ciudadano que Bloom encuentra en un bar de Dublín, un nacionalista irlandés con el que discute de política, es el cíclope de la obra de Homero. Cada capítulo corresponde a un cantar de la “Odisea”. Cada incidente de la novela, a su vez, tiene su paralelismo en los de la obra de Homero y se relaciona con una hora del día, un color, un órgano del cuerpo humano.

Tuvo grandes problemas con la censura, que calificó la novela de “vulgar y obscena” por airear el adulterio

El lenguaje con el que Joyce escribió “Ulises” es uno de los grandes valores del texto, hasta el punto de que una mala traducción puede desvirtuar la esencia de la obra (en español, las de José María Valverde y José Salas Subirats son de las mejores). En ese universo estético, mientras el monólogo interior permite descubrir los pensamientos y sentimientos más íntimos de los protagonistas (léase el de Molly Bloom que cierra la novela) y funde el alma individual con el sentimiento universal, el sonido de las palabras remite al de los ambientes que se van describiendo a lo largo del relato.

“Ulises” tuvo graves problemas con la censura, que calificó la novela de “vulgar y obscena”, sobre todo por airear el adulterio y utilizar un vocabulario impensable en el momento de la publicación de la obra.

Si “Ulises” va a tener ocupados a los críticos otros doscientos años, su última obra, “Finnegans wake” (calificada como “la novela más difícil de todos los tiempos”) lo hará al menos durante otros trescientos, en los que se intentará interpretar y revelar el mundo onírico del sueño de una noche de Humphrey Chimpden Earwicker, su protagonista. 

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