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Mussolini en guerra

El historiador John Gooch relata los conflictos en los que participó Italia durante los gobiernos del Duce

Retrato coloreado de Benito Mussolini. Archivo FdV

Los años en los que Mussolini estuvo en el poder, entre 1924 y 1945, estuvieron marcados por una sucesión de guerras promovidas por las ambiciones colonialistas del fascismo italiano, que guardaba la quimérica intención de restaurar el antiguo imperio romano. El Norte de África, los Balcanes, el Mediterráneo, Turquía, Egipto, Eritrea… fueron, sucesiva o simultáneamente, los territorios en los que el régimen enterró millones de liras y sacrificó cientos de miles de vidas en aventuras bélicas que fueron desgastando al país y a sus dirigentes. Un libro de John Gooch, La guerra de Mussolini (La Esfera de los Libros) estudia minuciosamente los episodios de todas las guerras del fundador del Fascismo.

El hecho de que las potencias internacionales no reconocieran suficientemente el sacrificio de sus 650 mil muertos en la Gran Guerra provocó en el pueblo italiano una decepción que estuvo en el origen de los desórdenes y los episodios de violencia registrados en los primeros años de la posguerra. En una situación de caos y crisis económica, Mussolini tomó las riendas del Ministerio de la Guerra para reconquistar los territorios del Norte de África arrebatados por los turcos durante la contienda y recuperar todos aquellos otros perdidos desde 1896.

Estos episodios bélicos se sumaron a las guerras que Italia libraba en Abisinia y Eritrea, utilizadas por el fascismo para despertar los sentimientos de nacionalismo y patriotismo apagados desde 1918. Contaban con el apoyo de la Iglesia, que veía la oportunidad de abrir las puertas de África a la fe católica y a la civilización romana, sin advertir que el nuevo imperio sería una pesada carga para el pueblo italiano.

  • John Gooch, La guerra de Mussolini, La Esfera de los Libros

Además de las interminables guerras de África, Mussolini decidió participar en la Guerra Civil española apoyando a Franco para luchar contra el comunismo, “la mayor amenaza para la paz y la seguridad en Europa”, según el Duce. Italia aportó más de 42.000 soldados y 32.000 milicianos, 46 tanques, 488 cañones, más de mil ametralladoras, dos submarinos, cuatro destructores y decenas de aviones y otros efectivos. Dice John Gooch que “si Italia no hubiera enviado todo aquel armamento, las fuerzas de Franco habrían sido más débiles, y es posible que la Guerra Civil se hubiera prolongado con quién sabe qué consecuencias”.

Guerra Mundial

En 1936 se anunció la creación del Eje italo-alemán por el que Mussolini se convertía en un socio destacado de Hitler, con el que colaboró en la ocupación de Austria y el desmembramiento de Checoslovaquia. Italia, por su parte, ocupaba y anexionaba Albania con el objetivo de tener una plataforma desde la que invadir Grecia y Yugoslavia.

Suplemento del periódico "Corriere della Sera" (8 de mayo de 1938) con una ilustración de Mussolini junto a Hitler.

Cuando Alemania inició la Segunda Guerra Mundial, Mussolini era reticente a participar en la contienda, pero la marcha victoriosa de Hitler le hizo pensar que Italia no podía quedar al margen y ser en el futuro una nación de segundo orden. En 1940, cuatro días antes de que el ejército alemán entrase en París, declaró la guerra a Francia. Para Mussolini la guerra era una oportunidad para culminar el sueño de viejos objetivos: Grecia, Yugoslavia, Egipto, Córcega y Malta, además de algunos territorios del sur de Francia. Su papel fundamental en la guerra sería el de neutralizar a la armada británica en el Mediterráneo.

Cuando se abrió un nuevo frente en el Este europeo a raíz de la invasión nazi de Rusia, Mussolini vio una nueva oportunidad para luchar contra el comunismo internacional y el bolchevismo de la URSS.

La campaña de Grecia provocó en los italianos pérdidas más graves de lo que Mussolini había calculado. Los griegos ofrecieron una resistencia que impidió a Mussolini invadir el país, ocupado como estaba en las campañas de África, las rebeliones en Albania y los enfrentamientos con la Royal Navy en el Mediterráneo. Tuvo que ser Alemania la que acudiera en ayuda de los italianos para reanudar las operaciones en Grecia y Yugoslavia, donde se produjeron algunas de las mayores atrocidades de terror y represión contra la resistencia de los nacionalistas y los comunistas liderados por Tito. La derrota de las fuerzas del Eje en El Alamein y el desembarco estadounidense en el Norte de África hicieron fracasar la estrategia de Italia y Alemania en los Balcanes. Las sucesivas derrotas en el frente de Rusia provocaron una desbandada general de las tropas italianas. En enero de 1943 Italia se retiraba con la intención de llegar a un imposible acuerdo bilateral de armisticio con la URSS dejando una estela de miles de muertos y 70.000 prisioneros.

Todas estas guerras, libradas de forma simultánea, provocaron dificultades económicas que afectaron a los suministros de armamento, pertrechos y abastecimientos para las tropas italianas en todos los frentes. El desarrollo favorable de los Aliados en la guerra alcanzó pronto a los territorios insulares y al continente italiano. El rey Víctor Manuel III esperaba la dimisión de Mussolini cuando el Partido Fascista tomó la iniciativa de destituirlo y detenerlo. Las multitudes, que no hacía mucho tiempo aclamaban el pase altanero y victorioso de Mussolini por las calles de Roma, maldecían ahora al Duce y al Fascismo mientras aclamaban al nuevo presidente del Gobierno, el mariscal Badoglio, que había sido uno de los militares más destacados de toda la política belicista de Mussolini.

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