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Siònia

Crecer cerca del Lago Hurón, uno de los cinco grandes entre EE.UU. y Canadá, condiciona la vida. Al menos eso le pasó al vocalista, guitarrista y compositor de Lord Huron, que bautizó su grupo en su honor. Desde su formación hace diez años y la aparición en 2012 de su debut Lonesome Dreams, la banda había editado otros dos discos de lo que dieron en denominar “un estilo decididamente cinematográfico, cargado de humor e imágenes evocadoras, que recuerda sobre manera a la soledad”. Su cuarto trabajo nace de una serie de transmisiones en línea durante la pandemia en la que incluyeron varias canciones inéditas. De nuevo, con ese aire cinematográfico ya característico, el grupo ha enriquecido sus composiciones con elaborados arreglos y melodías que son esquivas e inequívocas al mismo tiempo. Hay en él ecos de Roy Orbison, The Band, My Morning Jacket, Fleet Foxes o Pink Floyd (en la larga coda Time’s Blur), bien sea en la reflexiva Meet Me in the City, la enérgica Not Dead Yet, la sencilla Love Me Like You Used To o la orquestal Long Lost”.

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Cuando un grupo se presenta en público con un álbum de versiones, es que está muy seguro de sí mismo. La formación Unidad y Armonía debutaron con Todo tiene su fin (2014), un disco homenaje a sus vecinos de Granada de los años setenta Módulos. Luego le dieron continuidad cuatro años después con un disco que mereció más atención por parte de la crítica, Uno de estos días. Ahora regresan con un disco que se pinta de verano en su título y en su portada, homenaje al esteta del diseño gráfico Saul Bass. Si un álbum empieza con referencias en su primer corte, Rayos de sol, a la enorme película El nadador (Frank Perry, 1968), no puede ser más que interesante, cuando menos. Y el resto del disco no desmerece, con versiones de artistas latinoamericanos (Soy una nube de Elia y Elisabeth y Esa luz de Los Espíritus) y poemas de la uruguaya Idea Vilariño y del chileno Gonzalo Rojas, a lo que suman paseos siempre emocionales, bellos por momentos, por el krautrock, el universo Morricone, el pop de cámara o el folk pop.   

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Más que triste, lo nuevo del cantautor pop de Sant Celoni es catatónico, reacción nerviosa de sonrisa congelada a la deriva del mundo en los últimos largos meses. El intérprete Colomo se confiesa superado (“no controlo res, tot em va gran”) a golpe de sintetizador adolescente con vestigios de mala uva punk, pero, como canta en Avui, ni siquiera la “estupidesa extrema” le cambia el humor. Ni pervierte su mirada sentimental: abracémonos a La música de totes les festes mientras el barco siga flotando. Una compañía extraordinaria. 

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“Un resplandor distorsionado, silencioso y brillante, convirtiendo cenizas en diamantes”. Los versos de la maravillosa Dinosaurios y supermercados sirven para describir con precisión el nuevo álbum de Guillermo Farré, una deslumbrante colección de canciones pop hermosas y melancólicas nacidas de unas notas de voz olvidadas que el músico guardaba en su teléfono móvil. Cenizas convertidas en diamantes que Farrésirve en un envoltorio de arreglos elegantes y emotivos. Sensibilidad al máximo. 

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Si Tortoise no fuesen de Chicago sino del Vallès, quizás se parecerían a Siònia. Guitarras reverberantes, melodías de juguete, juegos rítmicos que atrapan poco a poco. 16_fps es la banda sonora para la película que cada uno se monta, porque si algo tienen Siònia es capacidad de evocar imágenes. Y cuando anda uno perdido imaginando el espacio exterior, salta la voz sampleada Dalí con su “polla xica, pica i pellarica”. Universales, pero con un encantador acento local que los convierte en imprescindibles.

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