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Justicia literaria para doña Emilia

Biblioteca Castro publica los dos primeros tomos de las Obras Completas de Pardo Bazán, editadas por Darío Villanueva y José Manuel González Herrán

Retrato de Emilia Pardo Bazán.

Retrato de Emilia Pardo Bazán.

La conmemoración del primer centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán es uno de los acontecimientos literarios del año en España y, dentro de él, no cabe duda de que el inicio de la publicación de sus Obras Completas por Biblioteca Castro es una de las iniciativas más destacadas de la efemérides. Se trata, sí, de un acto de justicia literaria para quien, como señala Darío Villanueva, “Hoy por hoy, entre los novelistas españoles del siglo XIX, está a la misma altura que Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas “Clarín” y muy por encima de algunos de sus coetáneos que si en su época tuvieron mayor prestigio que ella, ahora están muy por detrás, caso, por ejemplo, de Juan Valera, que tanto la criticó”.

Los doce volúmenes que integran estas Obras Completas revelan que no hay en la cultura española moderna personalidad tan arrolladora como una Emilia Pardo Bazán que, a su talento literario, hay que sumar su papel como revulsivo en la sociedad de la Restauración reivindicando su condición de mujer. Gallega y cosmopolita, periodista y empresaria cultural, narradora traducida a numerosos idiomas, su figura también fue clave a la hora de introducir el feminismo dentro del debate cultural y político. “Era el suyo -refiere Villanueva- un feminismo nada agresivo con el patriarcado pero, en cambio, muy autocrítico, especialmente con las mujeres burguesas de su tiempo, y subrayo esto porque está reflejado en su novela La Tribuna, protagonizada por una humilde trabajadora de la Fábrica de Tabacos de A Coruña”.

Las novelas

La Tribuna es, precisamente, una de las novelas incluidas en el primer tomo de estas Obras Completas, en el que también figuran Pascual López. Autobiografía de un estudiante de medicina, Un viaje de novios y El Cisne de Vilamorta.

Aunque la novela fue un descubrimiento tardío de doña Emilia (que prefirió iniciarse en la poesía y el ensayo tal y como relata en sus Apuntes autobiográficos), Pardo Bazán fue puliendo su arte para describir las romerías rurales o los viajes en tren hacia los balnearios más cosmopolitas en Un viaje de novios. Costumbrismo que se vio enriquecido por las lecturas de coetáneos franceses que le permitieron ahondar en la psicología de sus personajes (nadie duda de la herencia de Madame Bovary en El Cisne de Vilamorta). Poco a poco se iría perfilando, así pues, el camino hacia el Naturalismo.

Ya en el segundo volumen, hallamos las que,según Darío Villanueva, son sus dos mejores novelas, Los pazos de Ulloa y La Madre Naturaleza, junto a otras dos más: Insolación y Morriña. La galleguidad es otro elemento,y de la mayor de las importancias, de la obra de doña Emilia. En este sentido, Villanueva destaca que “Hasta en ello doña Emilia fue muy avanzada para su época: situar lo local como global, esto es, a Galicia como centro de su obra” y no ya solo por ser escenario de la mayoría de sus historias sino también porque “a ella, que tenía una perspectiva mental muy abierta,que era una persona muy viajada y leída, paradójicamente no le hacía falta salir de Galicia para encontrar los escenarios ideales con que describir el mundo sin ningún tipo de complejo de periferia. Doña Emilia nunca se sintió esquinada por ser gallega y sentirse como tal”. Una buena prueba, sino la mejor, de lo antedicho, es que, en referencia a Meirás, “en realidad ella nunca quiso construir un pazo, sino una casa típica de escritor cosmopolita, como las de algunos autores franceses, ingleses o alemanes que conocía, y un punto de encuentro para escritores y artistas”. “En este sentido -prosigue Villanueva- quien marcó la impronta de las torres de Meirás fue Pardo Bazán. Ella quería que su nido y, a la vez, su plataforma de proyección hacia el exterior estuviesen en su tierra natal, y llegó a dejar escrito que quería ser enterrada allí. Desgraciadamente, esto último no se cumplió, y ahora está enterrada en una iglesia oscura de Madrid donde no hay constancia de la exacta ubicación de sus restos.” “Esperemos -desea el ex director de la Real Academia Española- que la celebración de este centenario sirva también para que se haga algo a este respecto, porque la memoria histórica es también memoria cultural.

Portadas de los dos primeros tomos de las Obras Completas.

Portadas de los dos primeros tomos de las Obras Completas.

Portadas de los dos primeros tomos de las Obras Completas.

Portadas de los dos primeros tomos de las Obras Completas.

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