Desnudos en el paraíso canario

¿Qué tienen las Islas Canarias para ser uno de los mejores destinos nudistas del mundo? Despójense de la ropa y descubran el placer de sentir los elementos a flor de piel

Dice David Gray que es nudista desde el mismo momento en que su madre le quitó los pañales. De eso hace más de 40 años. “He vivido desnudo prácticamente toda mi vida. Obviamente me pongo ropa cuando las circunstancias me obligan, pero en mi casa voy desnudo y me sobran dedos de las manos para contar las veces que he usado bañador”, explica. Tinerfeño de nacimiento y lanzaroteño de adopción, el clima cálido y privilegiado de las Islas Canarias juega a su favor. De hecho es el factor climático el primero que nombra al tratar de explicar por qué el archipiélago es uno de los focos principales del turismo nudista en España y en Europa. En las Islas Canarias los veranos son agradables y los inviernos muy suaves. Una eterna primavera de días soleados, cielos azules y temperaturas estables, que invita a despojarse de la ropa y disfrutar de un contacto más directo con la naturaleza los 365 días del año.

El segundo factor clave es la “libertad”. Como indica David Gray, presidente de la Asociación Naturista de Lanzarote, “Canarias es una de las pocas comunidades que no ha puesto apenas restricciones a la práctica del nudismo en sus costas”. Solo en 4 de los 77 municipios costeros canarios (Tías –Lanzarote-, Santa Cruz de Tenerife, Tazacorte y Breña Alta –La Palma-), se prohíbe expresamente el nudismo en sus playas, lo que sobre el terreno se traduce en que en Canarias no haya problema para encontrar donde bañarse o tomar el sol desnudo. El catálogo es amplio y variado, desde las kilométricas playas de arenas blancas de Fuerteventura, donde se encuentra, por ejemplo, la playa nudista más grande de España, Cofete, a las playas del sur y norte de Gran Canaria, las pequeñas calas de La Gomera o algunas piscinas naturales de El Hierro. “En el norte de Lanzarote incluso hay un pueblo, Charco del Palo, en el municipio de Haría, que es prácticamente nudista. Hay alojamientos naturistas y puedes ir sin ropa por la calle”, señala David Gray en referencia al que está considerado como uno de los primeros núcleos naturistas del mundo.

Y es que las Islas Canarias siempre han estado a la vanguardia del movimiento nudista en España. En este pueblo, que nació como urbanización vacacional en los años 70 de la mano de dos alemanes, más de un centenar de vecinos de diferentes nacionalidades conviven hoy con visitantes ocasionales y turistas atraídos por lo apartado del lugar y la tranquilidad del entorno. David Gray señala esta zona como su favorita, y razones no le faltan. Los que han probado el nudismo en Charco del Palo afirman que nadar en el mar abierto, sumergirse en sus piscinas naturales cuando hay marea alta o tumbarse sobre la arena blanca que emerge entre rocas de lava negra constituye una experiencia inolvidable. Pero si no comparten el gusto por la desnudez, no hay problema, en este singular enclave de una naturaleza casi salvaje también son bien recibidos los “textiles”.

¡Que vienen las suecas!

Para entender la causa que motivó la aparición y auge del nudismo en Canarias es necesario retroceder hasta las décadas de los 60 y 70, cuando se produjo el primer “boom turístico” de las islas. En esos años comienza a extenderse el llamado “turismo de masas” o “turismo de sol y playa”, que hizo que las ciudades costeras se llenasen de turistas del norte de Europa, los conocidos guiris, ávidos por disfrutar del mejor clima del mundo. Antes de que el destape llegase a las pantallas de cine, ya lo había hecho a las playas en forma de un ejército de suecas, primero en biquini y, más tarde, en topless.

Tras años de estricta moral sexual y decoro, los nuevos aires de libertad y modernidad crearon recelos en la administración franquista, y asombro y confusión entre la población autóctona, pero la enorme capacidad del turismo para generar divisas hizo que las costumbres se volvieran más laxas.

Con la llegada de la democracia se abrieron las leyes a la desnudez, se autorizaron playas nudistas, fue enraizando la filosofía naturista importada por nuestros vecinos alemanes y franceses y, finalmente, “en 1989, se abolió de la legislación el delito de escándalo público”, rememora Julián Santamaría, vasco residente en Las Palmas de Gran Canaria y firme defensor del nudismo. A partir de ese momento, la práctica nudista dejaba de ser delito y pasaba a estar permitida en cualquier playa, “siempre y cuando no esté prohibido por las ordenanzas municipales vigentes en cada área”, según considera el Tribunal Supremo.

Para las asociaciones naturistas, “hacer nudismo es una manera de expresarse en libertad. Es una filosofía de vida que permite estar en pleno contacto con la naturaleza”, resume David Gray. Por ello, consideran que “estas normativas municipales, que confinan a los nudistas a rincones apartados o guetos playeros, coartan la libertad ideológica y forma de vida”. “Desde que fuera aprobada la Constitución Española, la aplicación de la ley no puede hacerse en base a presuntos perjuicios morales. Algunos asocian nudismo con sexo, pero no tiene nada que ver, nosotros nos quitamos la ropa para tomar el sol”, subraya en este sentido Julián Santamaría, que disfruta de la desnudez junto a su mujer y su hijo de once años.

Principales zonas y playas de tradición nudista

Fuera del debate legal y de las normas dictadas por algunos ayuntamientos, España está considerada como uno de los paraísos mundiales del nudismo y las Islas Canarias es la región con más y mejores opciones para esta práctica. Un vistazo a la página web de la Federación Española de Naturismo basta para hacer un listado de las magníficas playas y zonas de baño que tienen un uso tradicionalmente naturista, es decir, donde es más frecuente ver a bañistas desnudos. Estas son algunas de ellas:

Lanzarote y La Graciosa:

Lanzarote, la Isla de los Volcanes, cuenta con espacios de tradición nudista para todos los gustos. Además de la zona del Charco del Palo, destaca la Playa de Papagayo, con sus arenas rubias y aguas color turquesa, y el inmenso arenal de Playa de Famara, considerada como una de las mejores playas nudistas de Europa. Otro paraíso para el nudismo es La Graciosa. Más allá de los espacios que rodean a Caleta del Sebo, la única población de la pequeña isla, se puede practicar el nudismo sin problema.

Fuerteventura:

La isla dorada cuenta con kilómetros de arenales vírgenes donde se puede encontrar toda la intimidad del mundo. Las más conocidas, tanto por su ubicación como su facilidad de acceso, son las de Dunas de Corralejo, las playas de Los Laguitos en El Cotillo, y al sur de la isla, la Playa del Viejo Rey o las grandes extensiones de las playas de Jandía. Para quienes busquen practicar nudismo en lugares recónditos y apartados, destacan las playas de Jarugo, las de Tindaya o más al sur Garcey, La Solapa o la famosa Playa de Cofete, casi 14 kilómetros de arenas claras en uno de los paisajes naturales más hermosos de Canarias. Como curiosidad, nada más y nada menos que Unamuno se daba “baños de sol” completamente desnudo en la azotea del hotel durante su destierro en la isla.

Costa Calma, Fuerteventura

Gran Canaria:

El sur de la isla, uno de los grandes destinos del turismo a nivel internacional, es también la zona que concentra el mayor número de playas en las que se practica de manera habitual el nudismo. Las más famosas son un sector de Maspalomas y de la Playa del Inglés, Montaña Arena y Playa Mujeres, en San Bartolomé de Tirajana. Magnolias Natura, el único resort naturista de la isla, también se encuentra cerca de estas playas.

En el municipio de Mogán, una de las joyas nudistas es Tiritaña, una pequeña cala aislada y enclaustrada entre paredones de piedra. Cerca se encuentran lugares como Veneguera y la espectacular Guïguï, de dificil acceso. En la capital, Las Palmas de Gran Canaria, el Ayuntamiento ha habilitado para la práctica nudista la Bahía de El Confital, prolongación hacia el norte de la Playa de Las Canteras. Más allá de la ciudad y hacia La Aldea, la costa es una sucesión de cantiles, pequeñas calas y charcones o maretas que permiten disfrutar del mar de una manera diferente. En Agaete, la Playa de Guayedra, es otro de los clásicos del nudismo en Gran Canaria.

Playa de Maspalomas, Gran Canaria

Tenerife:

La Playa de las Gaviotas, al norte, muy cerca de Santa Cruz de Tenerife, ha sido pionera y referente del nudismo tinerfeño. Uno de sus puntos fuertes es la accesibilidad, lo que ha hecho que haya ido creciendo el número de textiles. En el litoral del Parque Rural de Anaga hay tres playas donde es habitual la presencia de bañistas desnudos: Benijo, Fabián y El Draguillo. En los tres casos se trata de pequeñas calas de arena negra enclaustradas entre impresionantes acantilados y, por tanto, de difícil acceso. En el sur se encuentran la Playa de El Médano, Montaña Roja y La Mareta y, muy cerca, la Playa de Colmenares y La Pelada.

Playa de Benijo, Tenerife

La Gomera, La Palma y El Hierro:

A dos pasos de San Sebastián de La Gomera se encuentra Playa de la Guancha, con un entorno espectacular totalmente virgen al fondo de un barranco, y Playa de El Cabrito, uno de los lugares más bonitos de la costa de esta isla. La Playa de Argaga y la Playa de Las Arenas son otras maravillas nudistas con muy poca afluencia de bañistas, al contrario de lo que ocurre con Playa del Inglés, desde los años 70 una leyenda para el movimiento “hippie” y alternativo.

En la isla de La Palma, el espacio por antonomasia de los nudistas es la Playa de las Monjas, un enclave único y solitario rodeado de plantaciones de plataneras. Y finalizamos el recorrido en El Hierro. En la isla más pequeña del archipiélago hay dos playas donde se practica de manera habitual y frecuente el nudismo: la Playa de El Verodal y un pequeño espacio de la Playa de Puerto Naos muy cerca de La Restinga.

Guía rápida para practicar nudismo en las Islas Canarias:

Elegir el mejor lugar: No existen playas exclusivamente para nudistas, todas las playas son por definición mixtas, es decir, las personas nudistas y no nudistas comparten el espacio y “conviven de forma pacífica y normal”, apunta David Gray. Pero sí hay espacios con más tradición nudista que otros, en los que el nudismo está “aceptado formalmente”. Para quienes se inician en esta práctica puede resultar más fácil despojarse del bañador si a su alrededor la mayoría de la gente está completamente desnuda.

Dejar a un lado miedos y complejos: Disfrutar del mar, de la playa, del sol sin bañador es algo saludable, para el cuerpo y la mente. El nudismo no significa solo desprenderse de la ropa, sino dejar atrás complejos y miedos. “Para mí tiene el mismo sentido ocultar el culo que ocultar la cara, no le encuentro lógica a tapar ciertas partes del cuerpo, y más aún, para bañarse. A veces, hacemos las cosas por costumbre, como ponernos el bañador, sin replantearnos si tiene sentido”, defiende Julián Santamaría.

Relajarse y disfrutar: “Mientras en las playas textiles la gente siempre está mirando y haciendo comparaciones”, señala David Gray, en las playas nudistas “no hay distinciones, todos somos iguales”. “Además el nudismo no tiene la connotación sexual que muchos atribuyen erróneamente al ir desnudo”, añade. Lo importante es relajarse, conectar plenamente con la naturaleza y gozar de los elementos a flor de piel.

Mirar a los ojos: La regla número uno dentro de las playas nudistas es el respeto mutuo. Seguramente al principio, no pueda evitar observar los demás cuerpos desnudos, pero poco a poco la despreocupación se contagia. Sobran las miradas furtivas. Y aunque cada uno es libre de hacer lo que quiera, existen normas no escritas: si se cruza con alguien paseando, se mira a los ojos.

Cuidado con las fotos: Las fotos, por supuesto, no están prohibidas en los lugares nudistas. Cualquier bañista es libre de sacarse fotos con sus amigos, pareja, etc., pero apuntar con la cámara al resto de bañistas y hacer un reportaje de revista quizá no sea la mejor opción y puede hacer que alguien se sienta incómodo.

Llevar protección solar alta: Relajarse no implica olvidar aspectos importantes como el cuidado de la piel, y por ende, de la salud. Esta mayor exposición al sol, al menos en centímetros cuadrados de piel, obliga a extremar la protección, cuidando las zonas más sensibles, evitando la exposición al sol en las horas centrales y aplicando protección solar alta.