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Vuelta al «cole»

La elección de colegio, fuente de conflicto tras el divorcio: aumentan las demandas por su coste y la distancia en Vigo

Discrepan sobre matricular al menor en centros concertados por el pago de la cuota

«El progenitor no custodio pleitea por un colegio que le quede más próximo a su domicilio para no costear desplazamientos», valora una letrada de Familia

Un grupo de padres acompañan a sus hijos a la salida del colegio, en foto de archivo

Un grupo de padres acompañan a sus hijos a la salida del colegio, en foto de archivo / R.G.

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Coincidiendo con los periodos de matrícula e inicio de las clases, los pleitos en los tribunales de Familia de Vigo cambian de temática. La elección de centro educativo es una de las cuestiones que enfrentan a padres y madres divorciadas. Ya sea por ideología o por pura economía, las demandas de jurisdicción voluntaria para elegir dónde estudiará el hijo o hijos en común el próximo curso se multiplican. «Son las que tienen mayor peso junto a la obtención o no del pasaporte», explica Isabel Olcina, letrada especializada en litigios matrimoniales.

La mayor controversia ante esta cuestión radica en la discrepancia de matricular a los menores en un colegio concertado o público. «No obedece tanto a si es un colegio religioso o no, se puede argumentar así, por razones ideológicas, pero si el niño está bautizado o hizo la comunión no tiene sentido ir por esta vía. Habitualmente lo que una parte no quiere es tener que abonar las cuotas en los concertados, y sí es habitual que ante una duda, los tribunales se decanten por el colegio público porque es más económico», amplía Olcina.

Reconoce la letrada que un cambio de centro se autoriza siempre atendiendo al interés del menor, a lo que le es favorable, y en circunstancias concretas. «Por ejemplo ante un cambio de etapa, o porque no tiene continuidad para el ciclo que quiere, si no es frecuente no cambiar al niño para no alterar su situación», añade la letrada. En estas demandas de jurisdicción voluntaria, no es el juez o jueza el que decide el cambio de centro o no, sino que otorga a uno u otro progenitor la potestad para elegir.

Cuestiones económicas

Otra de las causas detrás de estas solicitudes de cambio de centro por parte de los padres tiene relación con la guarda y custodia del menor. Cuando ésta se atribuye a uno de los progenitores, cuenta Olcina, este continúa residiendo en el domicilio familiar mientras que el otro tiene que irse a otra residencia. «El progenitor no custodio pleitea por un colegio que le quede más próximo a su domicilio para no costear desplazamientos. Esgrime que le queda muy lejos del centro para las entregas, que es mucho gasto; al final todo deriva de cuestiones económicas», zanja la abogada de Vigo.

Junto a estos procedimientos de cambio de centro educativo, la obtención del pasaporte para el menor, concretamente la negativa a su obtención, protagoniza muchas de estas demandas. «Me ha pasado mucho con el tema de los viajes a Inglaterra del Concello, el PILI Vigo; un padre se negaba a que el niño fuera y el trámite del pasaporte requiere la firma de ambos progenitores. En estos casos, el más perjudicado es el niño porque estamos hablando de un programa de inmersión lingüística, de su educación y por simple confrontación se quedan sin ir», añade Olcina.

Otra circunstancia que se ha convertido en residual, pero durante la pandemia estaba a la orden del día era el tema de la vacunación. A día de hoy, casi todos los progenitores, tal y como explica la letrada, ya optan por su inoculación.

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