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Movilidad

El Concello de Vigo plantea extender el «efecto Halo» al nuevo Navia y conseguir «coser» al fin el barrio con el resto de la ciudad

El proyecto para urbanizar el polígono 3 al otro lado de la VG-20 contempla una conexión sobre la circunvalación para garantizar una movilidad cómoda a pie y el gobierno local exige que mezcle funcionalidad y un diseño de vanguardia

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Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

La llegada del siglo XXI trajo consigo bajo el brazo en Vigo un «nuevo barrio» levantado de cero junto a San Paio de Navia, un proyecto que empezó a tener vida en el verano de 2005 con el asentamiento de los primeros vecinos y que, desde entonces, ha convertido esta zona en una auténtica «miniciudad» en la que residen más de 13.000 personas, una cifra que crecerá significativamente en los próximos años al tener la Xunta en desarrollo dos nuevos polígonos (el 1 y el 2) con más de 1.600 viviendas, que se sumarán a las existentes en la actualidad.

Con todo, el plan parcial de Navia contempla una tercera etapa todavía en pañales, la correspondiente al polígono 3 y que se sitúa al otro lado de la VG-20, delimitado también por la avenida de Europa, las calles Cañiza y Porriño y el cementerio. La superficie de este ámbito supera los 59.000 metros cuadrados y su uso está contemplado como predominantemente comercial, aunque también hay previstas varias decenas de inmuebles residenciales.

Durante la tramitación del planeamiento, el Concello introdujo la necesidad de completar el proyecto con una conexión sobre la VG-20 que garantice una permeabilidad adecuada a pie entre ambas orillas de esta circunvalación. Para el gobierno de Abel Caballero, la idea pasa, y así se lo ha trasladado ya a la Xunta, en extender el «efecto Halo» y conseguir que la unión entre Navia y Coia cuente con una pasarela con un diseño que mezcle la funcionalidad y la accesibilidad con una arquitectura moderna y vanguardista.

Como inspiración, desde Praza do Rei remitieron un dossier con distintas alternativas ya existentes en otros rincones, planteando opciones con una celosía especial como las que disfrutan en localidades como Logroño o de la Comunidad de Madrid, pero también otras en las que se puedan integrar elementos de movilidad vertical como escaleras o ascensores o incluso que integren infraestructura verde.

«La conexión que propone la Xunta es propia de los años 70 y en ningún caso obedece a la filosofía de conexión que el Concello y la ciudadanía demandan. Nuestra exigencia va en la línea de buscar un diseño que permita una accesibilidad cómoda, amplia, moderna y segura, que invite a su utilización siguiendo el ejemplo que realizamos con el Halo. No puede ser algo cutre, debemos convertir esta pasarela en una verdadera conexión que integre Navia al tiempo que genera una solución a la vanguardia de la ingeniería y la arquitectura», argumentan fuentes municipales sobre esta cuestión.

Y es que la accesibilidad es uno de los principales hándicaps que soporta el «nuevo Navia», como se encargan de recordar periódicamente las asociaciones del barrio, censurando que sea una isla rodeada por carreteras de varios carriles. Por ello, el Concello busca ahora matar dos pájaros de un tiro y, más allá, de conseguir que la Xunta ejecute una conexión peatonal entre ambas orillas de la VG-20, entiende que esta infraestructura no puede realizarse de cualquier manera, criticando que la idea de la administración autonómica sea similar a las que cruzan a día de hoy la AP-9 justo antes de la salida hacia Alfonso XIII y el acceso al centro comercial Vialia.

Por el momento, aseguran desde el Concello no contar con una contestación por parte de la Xunta sobre este planteamiento para la conexión peatonal entre las dos orillas de la VG-20.

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