Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Accidente marítimo

Un científico testigo de los ataques de las orcas en la ría de Vigo: «Cando ven un velero que navega veloz, inténtano parar»

El choque se habría producido por una de las integrantes de un grupo de ocho orcas que viajaban hacia el sur

Acostumbran a interactuar con las embarcaciones que encuentran a su paso

El velero accidentado y parte del grupo de orcas visto hoy.

José Lores / CEMMA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

En la Península Ibérica residen 35 orcas y dos veces al año hacen su aparición en la costa gallega. Antes de que muera el invierno, emprenden su recorrido desde el norte de África y atraviesan el estrecho de Gibraltar, donde esperan la entrada y posterior salida del atún hacia el Mediterráneo. Entre junio y agosto vuelven a desplazarse hacia el norte siguiendo el alimento y, al superar Galicia, se abren en abanico: algunas continúan hacia el golfo de Vizcaya y otras bordean la costa francesa. Con la llegada del final del invierno, el ciclo vuelve a comenzar y los ejemplares regresan al Estrecho.

Como veranean aquí, es fácil verlas y también chocar con ellas cuando están en movimiento buscando comida. Eso mismo le pasó el sábado a un velero que participaba en una regata organizada por el Club Náutico de O Grove. También hoy a otro llamado Moya 2, auxiliado por Salvamento y la tripulación del Savana en el que iban científicos a bordo. Era mediodía y estaban buscando a estos animales para estudiarlos: no sabían que ellos también estaban siendo observados. Los toparon de un golpe que dañó el timón del primero. Pero, al revisar el barco, no encontraron ninguna vía de escape de agua y vieron que el motor funcionaba, así que pudieron navegar despacio de regreso a puerto.

En la zona estaban otros científicos, los de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA). Iban a bordo de Evangelina, un velero de unos 20 metros de eslora, un tamaño que complica que las orcas choquen (cuanto más grande, más difícil). Navegaban a un par de millas del barco accidentado: «Estabamos a tres millas de Cíes dirección Ons cando os vimos. Non se movían, así que varias embarcacións pasaron a custodialos. Rompéronlles o leme, pero deron alerta a Salvamar o non precisaron remolque», cuenta Alfredo López, testigo de lo ocurrido y miembro de la entidad. Mientras se daban cuenta de lo que estaba pasando aparecieron ante sus ojos las protagonistas, una familia de siete u ocho orcas entre las que estaba la causante del susto.

«As candorcas interactúan cos barcos, achéganse e nalgúns casos os tocan», indica López. El velero atacado era la mitad que el que llevaban ellos y estaba en movimiento: «Elas interpretan que a velocidade é un risco e o intentan parar. Cadrou que estaban alí realizando inmersións ou buscando almorzo e non se percataron demasiado», dice el científico. Además, pese a sus seis metros de longitud, hace un llamamiento a la calma. No tienen pretensión de hacer daño, sino que la maña fama viene de las películas o documentales sensacionalistas. Ni son ballenas, ni son asesinas.

A su paso hicieron cientos de fotografías, de las que podrán dilucidar si realmente eran ocho y sus nombres. Las identifican por la forma de las aletas, que conocen de memoria.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents