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Cuestión de meses

Dentro de Castrelos: así se organizan los famosos conciertos de verano desde cero

La música suena en verano, pero en Castrelos el trabajo comienza mucho antes. Desde que el Concello abre la convocatoria de artistas hasta que miles de personas ocupan el recinto hay meses de selección, negociaciones y muchas más tareas para hacer de cada concierto una experiencia inmejorable

Asistentes al concierto de Abraham Mateo el pasado 7 de agosto en el auditorio de Castrelos, Vigo.

Asistentes al concierto de Abraham Mateo el pasado 7 de agosto en el auditorio de Castrelos, Vigo. / Marta G. Brea

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Vigo

Cuando el alcalde de Vigo anuncia oficialmente cada uno de los esperados conciertos en Castrelos, el público inicia la cuenta atrás. Sin embargo, ya hay mucho tiempo de un afinado trabajo detrás. Contratos, negociaciones, estudios de seguridad, montaje... ¿Cuántos meses antes se comienza a organizar todo este despliegue?

La organización de las actuaciones de verano da el pistoletazo en octubre. Es entonces cuando el Concello de Vigo abre la convocatoria para recibir las diversas propuestas artísticas. El plazo de presentación estará abierto hasta que se complete la programación, una vez alcanzado el límite de crédito presupuestado para tales eventos.

A partir de ahí, comienza una selección y un trabajo de contratación que se prolonga durante aproximadamente cinco meses. El objetivo es conseguir una programación variada en estilos y dirigida al mayor número de espectadores posible. Siempre debe haber al menos de diez espectáculos con una duración mínima de 90 minutos.

Comienza la selección

Los artistas ponen sobre la mesa su propia partitura: caché, cáterin, alojamiento, desplazamientos, personal y montaje. A partir del 1 de noviembre, comienza la selección. Para ello, se tienen en cuenta distintos factores, como la trayectoria musical, los premios recibidos, las copias vendidas o, especialmente, la exclusividad del espectáculo.

«Influye en el precio y también a la hora de seleccionarlo», explica la concejala. De esta forma, si dos artistas tienen un estilo similar, pero uno ofrece un único concierto en Galicia y el otro tiene varias fechas, Vigo se decantaría por el primero. Esta exclusividad también obliga a que los artistas no actúen en un radio de 35 kilómetros. «Si actúan en Mos, no van a actuar en Vigo», ejemplifica Patricia Rodríguez, concejala de Fiestas, Seguridad, Contratación y Gestión Municipal.

Mismo artista... ¿diferente precio?

En ocasiones, el Concello recibe propuestas de un mismo artista con diferentes cachés. Según apunta la concejala, esto se debe a que los representantes de los artistas realizan subastas entre las agencias locales porque normalmente tienen su centro operativo en capitales de países y es más costoso que el mánager se desplace a negociar con el ayuntamiento.

En esa situación, se escoge la opción más económica. «Nosotros siempre nos ajustamos al presupuesto municipal. Si hemos seleccionado a Chayanne y ha tenido un caché alto, si nos presentan otro de caché alto tienes que decidir si hacer cinco conciertos o dos», señala Rodríguez.

Del cartel al contrato

Una vez seleccionados los artistas, comienza la parte administrativa. Las agencias y promotoras negocian con el Concello las condiciones del espectáculo y se ponen en marcha los contratos. No solo los de los artistas, sino todos los necesarios para que el concierto sea una realidad, como los de producción, montaje, redacción de planes de seguridad o el sistema de venta de entradas.

El cantante o grupo seleccionado tiene la obligación de ajustar su espectáculo a las características del recinto. El Concello facilita también información sobre los medios técnicos municipales disponibles. Entre ellos, parte del equipo de sonido, las dos pantallas LED laterales o las cámaras con un operador.

El resto de elementos técnicos o decorativos los aporta cada equipo. «Tuvimos a Viva Suecia, Iván Ferreiro y el festival FNAC seguidos. Que los tres formaran parte de la misma promotora nos benefició¡; si no, entre que montas y desmontas, mínimo necesitas dos días entre cada concierto», proclama la política.

La fórmula se apoya desde 2014 en adjudicaciones a empresas de diferentes áreas, pero con licitaciones públicas renovadas por anualidades. La ventaja es tener un equipo estable que ya conoce el recinto, mejorando así la calidad del espectáculo. «Esta anticipación también permite tener un ahorro en los costes o, por el mismo precio, conseguir mejores equipos», apunta Rodríguez.

«Todo está pactado»

La celebración de los conciertos requiere una estrecha colaboración interdepartamental del Servicio de Fiestas con otras áreas como Parques y Jardines, Policía Local, Servicio de Prevención y Extinción de Incendios o Vías y Obras «para mejorar las condiciones y la accesibilidad del recinto». «Se ampliaron los cuartos de baño, se realizaron mejoras en la zona de carga y descarga y se revisaron las infraestructuras», recuerda la política.

La adjudicación definitiva de los contratos llega habitualmente entre mayo y junio. «Todos los conciertos están prácticamente anunciados antes de que se apruebe el expediente de contratación porque hay unas obligaciones de trámites», expresa Patricia Rodríguez. «Todo está pactado con ellos», resume. Se tienen en cuenta las imágenes oficiales de la gira y la estética que el cantante quiere mantener.

Dispositivo de seguridad

Cada concierto moviliza entre 200 y 300 trabajadores. El dispositivo de seguridad se diseña en función del tipo de espectáculo y de la afluencia. «Un espectáculo como Chayanne puede requerir dos ambulancias medicalizadas y una de soporte de primeros auxilios, mientras que una ópera puede contar con una medicalizada», subraya Rodríguez.

Policía Local, bomberos, Protección Civil y voluntariado municipal velan por que los eventos se desarrollen correctamente. Desde una caseta de control, el director del plan de emergencias, Pedro Murciego, observa las cámaras que se encuentran distribuidas por el recinto y, si surge una incidencia, la localiza y dirige al equipo necesario. La afluencia se controla mediante el aforo de la platea y con imágenes aéreas de drones, que calculan la densidad de público por metro cuadrado.

Música para todos los bolsillos

El coste de las entradas también tiene su propia organización. Las gradas son de libre acceso, pero el precio de la platea depende «simplemente del caché de los artistas». Hasta 100.000 euros, los espectáculos mantienen su gratuidad. A partir de esa cifra, las tarifas se ajustan al coste del espectáculo y oscilan entre 10 y 15 euros.

«Ha habido peticiones para que el precio de las entradas fuera más barato para la ciudadanía viguesa, pero no es correcto discriminar por razón de empadronamiento», expresa Rodríguez. Para favorecer a los residentes, se realiza una parte de la venta de manera presencial. Este sistema, a su juicio, permite que las entradas lleguen a más población local.

Tras todo esto, llega el momento tan esperado: el inicio del concierto. Aunque verdaderamente, lo que parece el arranque es, en realidad, el último compás de un trabajo que comenzó meses atrás.

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