Alberto participó en un grupo de duelo tras perder a su mujer: «Es una herramienta fenomenal para seguir adelante»
Cada duelo es único, un proceso doloroso intransferible. Pero hay sentimientos que son universales. Y compartirlos con personas que se encuentran en una situación similar es «un privilegio». Los comprenden, los validan y los normalizan. «Hace que no te sientas raro o único en el mundo». Alberto Caride cuenta su experiencia en un taller grupal de duelo de la Asociación Española Contra el Cáncer, que repite experiencia a partir del día 22

Alberto Caride, participante en un taller de duelo de la AECC. / Marta G. Brea
Alberto Caride Guisande conoció a su mujer con quince años y nueve después enlazaron sus vidas. Tuvieron dos hijos y «un montón» de planes de futuro «estupendos». Tanto, que este hombre de 64 años había dejado de trabajar para disfrutarlos junto a ella viajando. Un cáncer de páncreas lo truncó todo y se la llevó en octubre, tres meses antes de que llegara su nieto. «Entras en un pozo, en una depresión muy grande», recuerda y añade: «Se te va el amor de tu vida y, luego, te tienes que recomponer». Su gente le arropó, le ayudó. «Pero no pueden comprender exactamente lo que sientes», apostilla. Y más allá de su núcleo íntimo, empezó a escuchar las frases típicas de «Hay que ser fuerte». «Eso ya lo sabes tú, pero no eres capaz de seguir adelante, te sientes fatal. Tanto, que me hubiese cambiado por ella», lamenta. Encontró esa comprensión en un grupo de terapia de duelo de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). El 22 de septiembre arranca un nuevo taller.
«El duelo es un proceso totalmente único e intransferible, pero hay sentimientos y emociones que son universales», explica Elisa Alonso, psicóloga del equipo de atención psicosocial (EAPS) del programa para la atención integral a personas con enfermedad avanzada de la AECC promovido por la fundación La Caixa, que dirige estos talleres. «Es un privilegio hablar con personas que están atravesando lo mismo que tú», destaca. Detalla que les sirve para hablar de la pérdida y los sentimientos que en ellos provoca, «en un ambiente seguro, sin juicios» ni prisas. «Enseguida todo el mundo empieza a decir que tienes que mejorar y no te sientes con permiso para decir 'Aún estoy triste, aún tengo rabia'. El grupo valida esos sentimientos y te transmite que no pasa nada, que es normal y que todos están igual», indica y agrega: «Hace que no te sientas raro o único en el mundo»
Alberto sintió como una señal que tanto la psicóloga de la AECC que lo atendía, como una amiga de Madrid le recomendaran estos talleres por las mismas fechas y decidió probar. En la experiencia de varios años de la AECC con esta actividad, el grupo de Alberto fue muy excepcional. Si habitualmente las mujeres son una inmensa mayoría entre las participantes, en este caso fueron todo hombres que habían perdido a sus parejas. Era la primera vez que sucedía.
Acudió «sin grandes expectativas». «A ver si vamos a estar contando nuestras penas y llorando en compañía, pero no». Empatizaron. «Escuchabas a tu compañeros contar su caso y como lo entendías bien y ellos a ti, lloramos juntos, pero fue una herramienta fenomenal para seguir adelante», destaca. Alaba el planteamiento estructurado de las nueve sesiones por parte de la psicóloga, abordando en cada sesión un tema distinto: el autocuidado, la tristeza, la culpa, la rabia, el legado del fallecido, la comunicación, el duelo en familia... «Son la disculpa para hacerles hablar y compartir, que es lo que más enriquece la atención grupal», señala ella.

Elisa Alonso / ALBA VILLAR
Concluida la actividad, siguen en contacto en un grupo de WhatsApp y quedan una vez al mes. Con unas cervezas y algo de picar, hablan de cómo lo llevan. Ahora no le cuesta hablar de ella, pero «antes era tremendo», confiesa. El mes de agosto le ha costado. «Vas a lugares donde los pasabas estupendamente con ella...», lamenta. Con la terapia sabe que «estos bajones son inevitables» y ha aprendido que puede transformarlos en un momento bonito. «Como un homenaje, como si ella lo estuviese viendo contigo», explica y cuenta que «es una fórmula que me funciona».
Nuevo taller
El 22 de septiembre comienza un nuevo grupo, que se desarrollará en nueve martes consecutivos de 16 a 17.30 horas de la tarde. Está dirigido a toda aquella persona que haya sufrido la pérdida de un ser emocionalmente importante para ella, en el plazo aproximado de entre dos meses y un año. Pasarán por una entrevista previa con Elisa Alonso para comprobar que la terapia es idónea para ellos. «La gente piensa que este tipo de cosas son un rollo, que se trata de ir allí a contar tus penas y a llorar, pero no es así. Fue una ayuda importante», asegura Caride y anima a otras personas a probar.
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