Ayuda altruista
Casa Caridad de Vigo: «Queremos expandir la solidaridad. Que no se quede solo en la Navidad. La gente come todos los días»
Desde hace más de 150 años, la fundación de San Francisco da de comer a diversas personas. En estos momentos, 150 son usuarias de sus instalaciones cada día. A partir de la junta directiva, hace un llamamiento para inculcar colaboración altruista entre todos los vigueses

Patricia López Román, directora de la Fundación Casa Caridad, en el almacén con un trabajador. / Marta G. Brea
En Vigo la solidaridad se necesita todo el año. No es un caso solo de la ciudad olívica, pero es que en el número 69 de la Rúa San Francisco saben mucho de eso. Esta fundación, que da de comer a 150 personas por día en su comedor de La Esperanza, tiene claro que es a través de la ayuda altruista cómo se pueden conseguir grandes logros. La Casa Caridad, situada en el barrio de O Berbés, se trata de un proyecto sin ánimo de lucro que pretende suplir a los que más lo necesitan una necesidad básica: comer todos los días.
«Toda ayuda es necesaria. No negamos ninguna contribución que nos proporcionen. Tenemos una misión y hacemos todo lo posible para cumplirla», declara Patricia López Román, directora de la fundación. «Tenemos muchas donaciones, pero nos faltan más. Damos de comer a 150 personas los 365 días del año. Eso supone cocinar mucha comida. Además, todo lo hacemos en base a las directrices de un nutricionista que propone menús saludables para los usuarios», apunta.
Esta labor no es tarea fácil. Supone un esfuerzo tanto mental como físico por parte de los voluntarios y trabajadores que forman parte de este proyecto. Una idea totalmente altruista y genuina que todos sus participantes pretenden expandir. «En Navidad es la época del año donde más donaciones tenemos. Ese afán por la solidaridad estaría bien que estuviera todo el año. La gente come todos los días», afirma Patricia. Esta realidad es un hecho fácil de observar. «No tengo un dato que corrobore si había más gente en este comedor hace 10 años que ahora. Lo que sí sé es que seguimos abiertos y que continúa habiendo usuarios que necesitan venir», confirma la directora.

Un voluntario de la Casa de la Caridad ordenando estanterías semivacías. / Marta G. Brea
Por esta razón, desde la fundación hacen un llamamiento para lograr concienciación en Vigo. «Todo el mundo debería saber que, como esta, existen distintas fundaciones con el mismo objetivo que el nuestro. Deberían saber que esta realidad está presente y que es un problema todos», afirma Patricia. «En nuestro caso, ahora necesitamos pasta, arroz, aceite y legumbres. Las donaciones pueden hacerse de muchas maneras, desde una transferencia bancaria, hasta trayendo los alimentos aquí en persona», explica. «También necesitamos voluntarios. Estamos muy contentos con los que tenemos ahora mismo, son una maravilla. Aun así, nunca está demás tener más manos para ayudar», apunta Patricia.
La fundación, que lleva más de 150 años abierta, proporciona distintos servicios. Tiene un centro de menores, unas duchas públicas, un comedor y un servicio de peluquería. Además, también hacen comidas específicas: «Tenemos usuarios de todo tipo. Viene gente extranjera con creencias concretas. Eso no supone ningún impedimento. Nos adaptamos a las casuísticas necesarias». En definitiva, todo tiene el mismo objetivo: garantizar, en la medida de lo posible, el bienestar de las personas que vienen a la fundación.
Patricia señala la importancia de la administración de la ayuda: «Como dije antes, toda colaboración es bienvenida, pero con orden. Necesitamos que tanto la gente que venga como la que quiera ayudar lo haga con unas reglas. De esta forma, se garantiza que la ayuda triunfe de manera correcta», apunta.
La Casa Caridad de Vigo es un ejemplo de ayuda en el tiempo. Se trata de una muestra de la ciudad que lleva colaborando con los que más lo necesitan desde hace más de un siglo. Son un ejemplo de lo que intentar inculcar: la solidaridad se necesita todo el año.
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