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Historias de barcos

«Ambition», el superyate que quedó a medias y languidece en el muelle vigués de Bouzas

Tras la salida hace escasos días del «Gure Leire», vendido a Angola tras su retención por tráfico de drogas, apenas quedan cinco buques en el puerto vigués abandonados o sin caladero al que regresar. El «Ambition», que fue concebido como pesquero para el Mar del Norte, coge polvo tras el fracasado proyecto de convertirlo en una unidad de lujo para explorar los mares de todo el mundo.

Desde la izquierda, «Ambition», «Northern Warrior», «Antony» y «Dux», este martes en Bouzas.

Desde la izquierda, «Ambition», «Northern Warrior», «Antony» y «Dux», este martes en Bouzas. / Marta G. Brea

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

El IMO es un identificador único, compuesto por siete dígitos, asignado al casco de cada barco. No se comparte —aunque algunas flotas, como la china, sí lo hacen de forma ilegal, como ha analizado FARO— y acompaña al buque para siempre, independientemente de que mude de nombre, actividad, pabellón o propietario. Así que el IMO del Ambition es 8816106 desde el año 1989, cuando fue concebido en un astillero polaco para operar como pesquero en el Mar del Norte. Empezó su trayectoria bajo el nombre Deo Volente y bandera de Países Bajos; hoy, con la panameña ondeando en popa, permanece olvidado en el muelle de Bouzas. Muy lejos, en distancia y apariencia, de lo que pudo ser: el superyate de exploración Balboa Explorer. Su AIS no refleja ningún movimiento desde hace una década.

Fue en enero del año 2010 cuando este barco cambió de bandera a la de Panamá y se rebautizó como Balboa Explorer. No consta qué propietario quiso llevar a cabo los trabajos de reconversión a yate, pero éstos sí empezaron; en septiembre del mismo año salió a la venta por 625.000 dólares, con la metamorfosis a medias, y un broker trató de buscarle salida. «Sus actuales propietarios han decidido ponerlo a la venta y paralizar los planes de conversión en curso, poco después de retirar todo el aislamiento de la bodega de pescado, los aparejos de pesca, los cabrestantes y los mástiles», decía el anuncio, divulgado en páginas web como Super Yachts o Boat International. No llamó la atención: en diciembre del mismo 2010 el precio bajó a 595.000 dólares.

Recreación del «Balboa Explorer» como superyate de exploración.

Recreación del «Balboa Explorer» como superyate de exploración. / Boat International

De aquel refit integral nunca más se supo y este buque sería nuevamente rebautizado como Gamboa Exprés, primero (2017), y Ambition, después (2022). Según su IMO, y los registros oficiales de la Organización Marítima Internacional, pertenece a la sociedad panameña Long Line Experts Inc., constituida en 2021 en la capital del país. Si habrá más intentos por transformar este antiguo arrastrero en un yate o reactivarlo como palangrero será cuestión de tiempo, o que algún inversor se anime. Presenta algo más de 40 metros de eslora por 9 de manga, con 468 GT (gross tonnage o arqueo bruto).

En compañía

Junto a este Ambition continúan los habituales Antony y Northern Warrior, detenidos por pesca ilegal hace ya una década, y abarloado está también el Dux, que consta como en situación de abandono de tripulación en los registros de la Organización Internacional del Trabajo. Tripulantes del barco, un pesquero que arribó con bandera de Guinea-Bisáu, solicitaron amparo y permiso para desembarcar en Vigo en marzo del año pasado por las «malas condiciones» a bordo. Al menos un marinero permanece en el barco a día de hoy. La propiedad del Antony (ex Oji Maru no. 33, ex Atlantic Oji no. 33, ex Urgora), o así consta aún en la IMO, es la sociedad World Oceans Fishing, de Chapela; la del Northern Warrior (ex SIP 3, ex Millennium), Orkiz-Agro-Pecuaria, Pescas, de Angola. Entre los dos han cambiado nueve veces de pabellón, hasta terminar como apátridas.

Por último, en un muelle contiguo, sigue el Jacqueline FI, de tan azarosa historia que hasta tuvo su propio sello postal. El territorio francés de ultramar de San Pedro y Miquelón lo expidió en el año 1976, solo que entonces este buque era un arrastrero ramplero que andaba al bacalao y se llamaba Croix de Lorraine. Hoy, aunque sin actividad ni movimiento desde 2017, es un palangrero de bandera malvina y propiedad de Freiremar.

El muelle de Bouzas acaba de despedir al Gure Leire, rumbo a Angola tras ser subastado por la Autoridad Portuaria de Vigo —fue interceptado en alta mar con casi dos toneladas de cocaína— y antes hizo lo propio con el Camino, los restos del Vilachán o el destartalado Feixe, aliviando de chatarra un espacio de máxima relevancia para el puerto y la industria naval.

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