Playas accesibles
«¿Por qué ellos sí y nosotros no?»: personas con parálisis cerebral piden playa y ocio accesible en Vigo
Con la llegada del verano y del buen tiempo, ¿qué hay más apetecible que ir a la playa y darse un chapuzón? Para muchas personas con movilidad reducida, disfrutar de algo que parece tan simple, depende todavía de que existan medidas de accesibilidad, que, muchas veces, no son suficientes

Pedro Fernández
Verano suele ser sinónimo de playa. Parece un plan sencillo al alcance de cualquiera, ¿verdad? Lo cierto es que son muchas las playas que todavía cuentan con barreras de accesibilidad. Esto también ocurre en otros espacios de ocio, que, estén adaptados o no, no son lo suficientemente cómodos para personas con movilidad reducida. APAMP, es una de las asociaciones más veteranas de la ciudad y está formada por familias de personas con parálisis cerebral. En Vigo, la opción más accesible es Samil, con servicio de baño asistido que incluye personal de apoyo, sillas y muletas anfibias y grúas hidráulicas. Se trata de medidas impulsadas por el Concello de Vigo dentro de su plan de accesibilidad, pensado para eliminar barreras y facilitar que las personas con movilidad reducida puedan disfrutar de la playa.
APAMP, la Asociación de Familias de Personas con Parálisis Cerebral, prepara visitas a Samil cuatro días a la semana: los lunes, martes, miércoles y viernes. En estas salidas se turnan por grupos y permanecen en el agua una media de 15 o 20 minutos. Para algunos, como Sandra Ballesteros, el tiempo se queda corto: «Yo el otro día estuve hora y media», cuenta entre risas. En Samil hay dos sillas anfibias, que son las que se utilizan para el baño en el mar, y esto condiciona el tiempo y las personas que se pueden bañar a la vez. Además, para contar con este servicio municipal, es necesario reservarlas.

Gonzalo Llamedo a punto de entrar en el mar / Jose Lores
Esta vez el turno para bañarse ha sido para Gonzalo Llamedo y José Seguín. Mientras Sandra Ballesteros, Candi González y Pedro Sanpedro esperan bajo la sombra. «Llegamos, vamos al puesto de socorrismo, nos cambiamos. Suelo bajar con una monitora o monitor del centro para que me pueda bajar al agua, porque es lo que más me mola», explica Sandra. «También solemos pasear y tomar algo a veces», «lo pasamos muy bien», añaden Candi y Pedro.
Este verano ha sido uno de los más calurosos en Galicia, y Vigo, en concreto ha estado expuesta a altas temperaturas. Este servicio sólo está disponible los meses de julio y agosto, por lo que «si te viene un julio malo o un agosto malo, ¿qué haces, te quedas sin un mes de playa, cuándo el resto de gente puede venir cuando les da la gana?», denuncia Sandra. En Galicia, en las Rías Baixas existe una gran oferta de playas, pero de nuevo, muy pocas verdaderamente accesibles. APAMP suele ir a Samil, «fuimos alguna vez al Vao pero es que no está tan bien. Para los que van a pasear, no hay paseo en sí. Te puedes bañar pero no hay paseo», comenta Sandra Ballesteros.

Día de playa para los usuarios de la asociación APAMP / Jose Lores
Las barreras, además, no terminan en la playa. Están presentes durante todo el año y en ámbitos muy distintos: «¿Por qué el resto de gente sí y nosotros no?», comenta Sandra. Otro de los puntos es que aunque el transporte cuente con rampa y esté adaptado, en muchas ocasiones el mobiliario urbano u otro cualquier elemento, imposibilita bajar o subir de un coche, furgoneta o autobús. «Si tú donde tienes que coger el autobús hay coches, aceras, contenedores... La silla ocupa. ¿Cómo saco la rampa del coche?, ¿qué hago parkour?», explica uno de los miembros de APAMP. «También vinimos al Marisquiño. Nos gustó, lo que pasa que es muchísima gente y no hay zonas habilitadas para que podamos ver guay. Al final ves pero tienes que meterte un poco por el medio de la gente...», dicen. También existen barreras para comprar entradas para los conciertos de Castrelos, «si tienes que ir presencial, ¿qué haces?, ¿y si no tienes esa opción?, ¿cómo te desplazas para ir a cogerla?», plantean.
Conciertos, fiestas, playa y, sobre todo, amigos. Son algunos de sus planes favoritos. «Lo que más nos gusta son los conciertos, la fiesta, la playa... Sobre todo hacer ocio con amigos. Lo que le puede gustar a cualquier persona», explican. Porque el ocio es ocio. Y disfrutarlo no debería implicar pensar constantemente en la accesibilidad. «A la hora de comer las mesas, quedan muy bajas porque nuestras sillas son bastantes altas. Tengo que depender de algún compañero o monitor que me ayude», comenta Sonia. Ir a una discoteca también supone dificultades: «Tenemos ido a alguna discoteca a bailar y es cierto que los baños no están muy bien adaptados pero bueno... Para mí sí podían valerme pero para ellos no», señala Candi.
En verano se concentran muchas de las actividades, mientras que «en invierno se nos limita un poco, por el tiempo también», afirma Sandra Ballesteros. Pero las barreras persisten durante todo el año y no siempre las medidas de accesibilidad responden a sus necesidades. «Los cines adaptados, poco... Casi siempre nos ponen en la primera fila», explican. Lo mismo ocurre con las sillas anfibias. Sandra, a la que le encanta nadar, reclama más opciones: «Está bien para alguien que no tiene tanta movilidad, pero gente como yo, que nos gusta nadar, ¿por qué no darnos esa opción?», cuenta. Al fin y al cabo «desde que nos levantamos hasta que nos volvemos a acostar, algun cambio postural hacemos pero la mayor parte del tiempo la pasamos en la silla», añade.
Esto son ejemplos que ilustran que la accesibilidad todavía es un reto y una cuenta pendiente: «También es su ocio y tienen derecho a poder disfrutar lo máximo posible», concluye uno de los integrantes de APAMP. Porque no siempre basta con que exista una medida de accesibilidad: también tiene que responder a las necesidades reales de quienes la utilizan. «Muchas veces las medidas que están puestas no son las medidas que realmente necesitamos», señalan. Por eso, reclaman que se cuente con su experiencia a la hora de crear nuevos espacios. «Las asociaciones estamos para algo. Si sacas un negocio nuevo, pues, ya que nos estamos ofreciendo, utiliza ese recurso», reivindican desde APAMP. Un mensaje que necesita ser escuchado y una realidad que lleva a mirar hacia el futuro y a reclamar que la accesibilidad esté presente desde el inicio.
¿Qué es APAMP?
APAMP es una asociación de familias de personas con parálisis cerebral que trabaja para mejorar su calidad de vida y favorecer su autonomía y participación social. Originaria de Vigo, lleva casi 50 años en activo y cuentan con una extensa programación con actividades dentro y fuera del centro. Funciona como centro de día y también como residencia y ofrece apoyo y acompañamiento en diferentes ámbitos de la vida cotidiana.
Su actividad combina atención, desarrollo de habilidades y ocio. Piscina, gimnasio, talleres, salidas, cine, fútbol, conciertos o fiestas forman parte de una programación que también sale del centro, especialmente en verano, con actividades como las visitas a la playa.
APAMP trabaja para que las personas con parálisis cerebral participen en igualdad de condiciones, y ponen el foco en una accesibilidad real y en escuchar a quienes viven estas barreras cada día.
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