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Entrevista | Andrea Baladrón Médico de Urgencias

«El cuerpo nunca se acostumbra del todo a trabajar de noche»

La exposición prolongada a turnos nocturnos genera efectos más persistentes en la salud que la fatiga y somnolencia transitoria

Andrea Baladrón, médico de Urgencias

Andrea Baladrón, médico de Urgencias / C.C

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No todos los empleos se desempeñan durante el día. Panaderos, sanitarios, barrenderos, taxistas o vigilantes deben mantener activos servicios que no pueden detenerse, también de noche. La doctora Andrea Baladrón, facultativa especialista de Urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro, explica qué supone para el organismo alterar el ritmo natural de sueño.

¿Qué ocurre cuando trabajamos de noche y dormimos de día?

Trabajar de noche puede alterar distintos sistemas del organismo. Algunos estudios relacionan los turnos nocturnos prolongados con mayor riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad o problemas cardiovasculares. También pueden aparecer trastornos digestivos y una mayor incidencia de ansiedad, depresión, estrés o burnout.

¿El cuerpo está preparado para permanecer despierto de noche?

No. La luz activa el estado de alerta, mientras que la oscuridad favorece la liberación de melatonina, que provoca somnolencia. Quien trabaja de noche tiene que «luchar» contra esos mecanismos naturales.

¿Cómo afecta al reloj biológico?

Nuestro reloj central está en el hipotálamo y se regula fundamentalmente mediante la luz. Al invertir los horarios se altera esa sincronización y, con ella, funciones hormonales, metabólicas, digestivas, cardiovasculares, neurológicas e inmunitarias.

¿Cuánto habría que dormir?

Lo ideal es mantener horarios regulares y dormir durante la noche. Para quienes trabajan de madrugada, se recomienda acostarse nada más terminar el turno, dormir al menos seis horas seguidas y, si es posible, añadir un par de horas antes de comenzar la jornada.

¿El cuerpo llega a acostumbrarse?

No completamente. Los estudios indican que determinados riesgos aumentan con los años acumulados de trabajo nocturno. Un turno ocasional puede provocar fatiga, somnolencia o irritabilidad transitorias, pero la exposición continuada genera efectos más persistentes.

¿Influye la edad?

Sí. Los trabajadores de más edad tienen menor capacidad de adaptación y peor recuperación del sueño diurno. Entre los más jóvenes, en cambio, se observan con mayor frecuencia problemas de ansiedad y depresión.

¿Se recupera el sueño perdido?

No del todo. Dormir más al día siguiente no compensa necesariamente el déficit, porque el sueño diurno suele ser más corto y de peor calidad.

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