Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Inspiración en verano

Desconexión o inspiración: así pasan el verano los artistas gallegos

Para algunos, el verano es tiempo de playa, encuentros y paseos; para otros, meses de trabajo frente al ordenador o en el estudio. Entre quienes encuentran inspiración en el tiempo libre y quienes aseguran no tener vacaciones, los artistas gallegs cuentan cómo viven estos meses y qué lugar ocupa la creación cuando todo lo de alrededor parece pedir una pausa.

Desde arriba a la izquierda: Miriam Reyes, Pedro Feijoo, Ramón Conde, Ismael Ramos, Ledicia Costas, Menchu Lamas, Xulio Fortes, García Teijeiro y Nelson Villalobos

Desde arriba a la izquierda: Miriam Reyes, Pedro Feijoo, Ramón Conde, Ismael Ramos, Ledicia Costas, Menchu Lamas, Xulio Fortes, García Teijeiro y Nelson Villalobos / FDV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Hay quien aprovecha el verano para bajar el ritmo y quien lo aprovecha precisamente para trabajar más. Hay quien encuentra la inspiración en el mar, caminando por una aldea o en un museo y quien necesita encerrarse frente al ordenador para acabar una novela. Para un artista desconectar no significa dejar de crear. A veces, incluso, sucede lo contrario: el descanso, la observación o una conservación aparentemente casual terminan alimentando una obra futura.

Menchu Lamas: «El verano es un tiempo de juego, de ver gente y de trabajo a la vez»

Para la pintora Menchu Lamas el verano «no es parado ni monótono», sino un «tiempo muy variado», en el que hay espacio para todo, para los amigos, las fiestas y los viajes a lugares familiares. Sus días son una combinación de mañanas en el estudio con tardes de paseos frente al mar o de encuentros con amigos y familia.

El contacto con el exterior acaba inevitablemente en su pintura. «El arte es realmente una forma de vida», explica. Su foram de mirar hace que incluso cuando no esté trabajando siga recogiendo estímulos, además, en verano percibe una diferencia clara con respecto a otras épocas del año: «en verano los colores son mucho más coloridos, con más potencia que en invierno». El mar también refleja esa mirada y, según cuenta, aporta una energía diferente.

Xulio Fontes: «Estar en contacto con la naturaleza es enriquecedor»

Xulio Fontes, pintor, ha tenido un verano de no parar. Ha estado marcado por las exposiciones: en julio mostró su obra en el Vello Cárcere de Lugo, y en los meses de agosto y septiembre se expondrá en la Casa de Cultura de Melgaço. Entre inauguraciones y actos culturales he tenido poco tiempo para detenerse.

Pero sí ha encontrado refugio en su aldea natal, Forxán, en Quintela de Leirado, donde dedica parte de su tiempo a pintar puertas, ventanas o muros, con el objetivo de hacer un museo al aire libre. Su inspiración está muy marcada por la naturaleza y por este territorio. «La aldea es muy enriquecedora», comenta. Fontes recuerda especialmente la zona de Castro Laboreiro, en el parque de Peneda-Xurés, un paisaje que, asegura, parece «una ciudad encantada» y que ha alimentado su pintura. El verano, por tanto, no es una pausa creativa, sino una oportunidad para volver a los lugares que forman parte de su imaginario.

Nelson Villalobos: «Los artistas no tienen ni sábados ni domingos»

Para el pintor Nelson Villalobos la desconexión no existe, «soy un artista permanente», afirma. Este verano ha continuado trabajando «sin parar», porque asegura que pinta constantemente «por necesidad», puntualiza.

Su único viaje ha sido a Madrid, para apreciar las obras de Velázquez y Goya. El resto del tiempo lo ha repartido entre el estudio y pequeños momentos fuera de él: las ferias del libro, paseos por Bouzas o la bicicleta. Pero el centro continúa siendo el trabajo. «La inspiración me viene trabajando», sostiene. Su estudio es, en sus palabras, «un templo».

Ramón Conde: «Este verano ha sido la culminación de un proyecto con el que llevo varios años»

Ramón Conde, escultor, representa otra manera de tener un verano ocupado. Su escultura de doce metros dedicada a los llamados Hermanos de la Lejía ha sido instalada en las inmediaciones de la Torre de Hércules.

Lejos de terminar el trabajo, Conde ya está pendiente de otro proyecto que ilusiona: la convocatoria del Ayuntamiento de Vigo para el monumento a Iago Aspas. Además, prepara una exposición en Portugal. En su caso, el verano ha servido para la culminación de proyectos y el comienzo de otros.

Pedro Feijoo: «Ni vacaciones, ni mojito en la playa, ni pícnic en lo alto de la montaña»

Así pasa este verano el escritor Pedro Feijóo

El músico y escritor Pedro Feijoo no ha parado de trabajar en todo el verano. Terminó su nueva novela en mayo y, lejos de descansar, se puso inmediatamente con dos libros que tenía pendientes. Su rutina ha llegado al extremo de «hay días que termino de escribir a las 5.30 de la mañana y a las 10.00 vuelvo a estar en pie para seguir».

Con las persianas bajadas para protegerse del calor, reconoce sentirse «como un vampiro». Su desconexión tendrá que esperar: la novela sale en octubre y no prevé desconectar hasta mucho más adelante, «creo que me toca desconectar en 2028», comenta entre risas.

Antonio García: «Hice dos poemas para dos libros míos dentro del agua»

Antonio García Teijeiro, escritor, reconoce que nunca desconecta del todo. Este verano ha terminado un poemario, un cuento, varios artículos y un poema para un libro colectivo. Sin embargo, tiene sus pequeños momentos de desconexión: la playa, nadar, y sobre todo, leer. El mar ocupa un lugar especial en su relación con el verano, tanto que ha llegado a escribir poemas dentro del agua.

Si tuviera que describir el verano como un poema, para él sería con un tono «cálido, con palabras saladas, con gaviotas en el cielo y con un libro sobre la arena».

Ledicia Costas: «Cuando más puedo trabajar es en verano»

Así pasa su verano la escritora Ledicia Costas

FDV

La escritora Ledicia Costas encuentra un equilibrio mayor. Su verano está siendo principalmente de trabajo: preparando futuras obras y campañas promocionales. Pero también con tiempo para poder disfrutar del ocio: jugar a videjuegos, leer, estar con amigos o acudir a eventos como la Feria del libro en Coruña, el Festival Celsisus en Avilés—. «No todo puede ser trabajar, la creatividad también necesita vivir», defiende.

Además, para Ledicia en verano «el teléfono suena menos y entran menos correos electrónicos» —sobretodo el mes de agosto, ya que cierran las editoriales—, y es ahí donde la escritora aprovecha para escribir, ya que esa «especie de calma me ayuda a poder estar más concentrada y sin distracciones», afirma.

Yolanda Castaño: «En verano puedo bajar el ritmo y dedicarme más a mi casa»

La poeta Yolanda Castaño ha elegido este verano precisamente para detener las constantes escapadas que forman parte de su rutina durante el resto del año. En lugar de viajar, se ha quedado en el noroeste y ha aprovechado para dedicarse a su casa, pequeñas reformas y tareas domésticas.

La inspiración no la encuentra necesariamente en el paisaje estival. Su poesía, explica, no es especialmente bucólica ni depende de una época concreta del año. Sí encuentra, en cambio, una fuente de inspiración fundamental en algo que el verano le permite hacer con más calma: leer.

Ismael Ramos: «Todos os que desenvolvemos algunha tarefa artística aproveitamos o verán para traballar»

Ismael Ramos, poeta, ha pasado buena parte del verano trabajando en sus proyectos y, actualmente, se encuentra en una residencia literaria en Barcelona. El calor, además, no ayuda. Ramos considera que «cando fai moita calor pode ser hasta contraproducente». Para desconectar, el poeta recurre a la actividad física, a los museos o al cine.

Además, para él no todos viven el verano de la misma manera, ni todos tienen la posibilidad de convertirlo en vacaciones. «Hai tantos poemas como tipos de veráns e tantos veráns como tipos de poemas», concluye.

Miriam Reyes: «No desconecto ni me voy a ninguna parte de vacaciones»

La poeta Miriam Reyes comparte precisamente esa dificultad. Vive en Barcelona y asegura que los últimos años han estado marcados por un calor que hace cada vez más complicado trabajar y concentrarse. Este verano continúa preparando lo que tendrá que hacer en septiembre: una ponencia, un taller, un jurado, una performance con músicos y varias traducciones.

Para ella, el trabajo creativo tampoco es algo de lo que quiera desconectar. La inspiración, en cualquier caso, no entiende demasiado de calendarios: «Los momentos de inspiración vienen en cualquier momento cuando menos te lo esperas», resume.

Al final, entre estudios, bibliotecas, aldeas, playas y ordenadores, el verano de estos artistas demuestra que desconectar e inspirarse no son necesariamente dos caminos opuestos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents