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Actividad portuaria

La reforma de Beiramar da un estirón: Casa Pepe dirá adiós al muelle de Trasatlánticos antes de final de año

La provisionista de buques prosigue los trabajos de acondicionamiento y reforma del antiguo almacén de Albo, ubicado junto a Frigalsa: la inversión rondará los 1,5 millones

El Puerto prevé actuar en el muelle de cruceros «para lograr la excelencia turística» y responder a una «petición popular»

Futura nave de Casa Pepe, en Beiramar, este viernes.

Futura nave de Casa Pepe, en Beiramar, este viernes. / L.G.

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

«Empecé a trabajar como dependiente a los trece años en una tienda que abastecía a varios pesqueros. Luego, a los veintiuno, monté mi propio negocio y aquí estoy trabajando desde hace más de cincuenta años, vendiendo mercancía a los barcos». Son palabras publicadas por FARO, en el año 1992, de José María Pérez Rodríguez, fundador de una de las empresas de mayor arraigo en el ecosistema portuario de Vigo: Casa Pepe. Creada hace 80 años —arrancó en la calle Montero Ríos y se trasladó al muelle de Trasatlánticos a finales del pasado siglo—, esta provisionista de buques ha evolucionado a la par que se han ido transformando las actividades a pie de muelle. Encara ahora otra etapa de transformación mayúscula con la mudanza a Beiramar, donde se instalará antes de final de año, como han confirmado fuentes portuarias. Y lo hará a una nave ahora sin actividad, abandonada por Albo tras su reubicación en la Plisan, con lo que Casa Pepe dará un empuje más a la transformación de la fachada marítima de la ciudad.

Casa Pepe ha iniciado los trabajos de reforma y acondicionamiento de esta edificación, edificada en 1965 y utilizada por la conservera como almacén, y ha procedido ya al vaciado interior del edificio y la pintura del exterior. La construcción se asienta sobre una superficie de 2.683 metros cuadrados —otros 4.269 metros cuadrados de superficie construida, según los valores catastrales—, con lo que la compañía incrementará de forma notable su capacidad; en el muelle de Trasatlánticos dispone de menos de 1.500 metros cuadrados. La «fuerte inversión» a ejecutar, como habían anticipado desde Casa Pepe a este periódico, equivale a unos 1,5 millones de euros, de acuerdo a otras fuentes conocedoras del proyecto. «Este cambio simboliza nuestra capacidad de adaptación, crecimiento y apuesta por el futuro, sin renunciar a nuestras raíces», ha publicado la propia empresa en su página web corporativa.

El fundador de Casa Pepe, José María Pérez, en la tienda de Montero Ríos.

El fundador de Casa Pepe, José María Pérez, en la tienda de Montero Ríos. / Magar

Su mudanza fue disputada toda vez la Autoridad Portuaria de Vigo declaró la extinción de la concesión con efectos desde diciembre de 2010, a lo que Casa Pepe se opuso. El Tribunal de Xustiza de Galicia (TSXG), en una sentencia emitida en febrero de 2024, dio la razón al Puerto. A juicio del TSXG, frente a las pretensiones de la empresa, ésta no se ganó el derecho a tener una concesión de obra pública de larga duración por el hecho de haber invertido en su día 40 millones de pesetas (240.405 euros, al tipo actual de cambio) en las naves del muelle de Trasatlánticos cuando abandonó su local de Montero Ríos. El fallo del tribunal gallego dio inicio a las negociaciones con Praza da Estrela para su reubicación.

«El entorno de dichos muelles debe acondicionarse para lograr la excelencia turística en la atención a los cruceristas, teniendo en cuenta que Vigo se ha convertido ya en un puerto base de cruceros», consta en los documentos de Delimitación de Espacios y Usos Portuarios (DEUP), en cuyas alegaciones también recuerda que la mejora de la terminal de Trasatlánticos para acceso al público general «es una petición popular».

La zona

Casa Pepe compartirá pared con Frigoríficos de Galicia (Frigalsa), que rompió el acuerdo con la desaparecida Atunlo y cerró la puerta, con ello, a ceder la concesión. Sus instalaciones son nuevas y se levantaron sobre las cenizas, literalmente, de la nave de Freiremar. La herida que sigue sangrando en Beiramar, aunque ya está vallada y con planes de futuro, es la de la antigua nave de Frigoríficos Berbés (Fribesa). Pasto de maleza y vandalismo durante años, el Puerto impulsa, con Anfaco, su transformación en una infraestructura singularísima en la que convivirán varios usos: divulgativo y abierto a la ciudadanía, laboratorio para el desarrollo de empresas y formación especializada. La inversión inicial requerirá de 12 millones de euros, tiene el aval de la Comisión Europea y un nombre: «Vigo Ocean Lab». Esta actuación se culminaría con la ambicionada peatonalización de la propia avenida de Beiramar, con la extensión del túnel hasta Coia.

También en fase de proyecto está la transformación de la franja paralela a Beiramar, en el costado este de Jacinto Benavente, que ya no es suelo portuario. Es un desarrollo mayúsculo que va de mano del nuevo Plan Xeral y para el que continúan las negociaciones con las propietarias de los inmuebles en cuestión de edificabilidad: Inversiones Inmobiliarias Canvives (del fondo inversor Blackstone), Pescapuerta, Pereira e Hical Vigo son las dueñas de las antiguas naves de Pescados Molagón, Frigodis (Pescanova), el frigorífico de Pescapuerta, el edificio de Flex y de la conservera Albo.

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