¡Hasta el próximo año!
Castrelos apaga las luces: así se desmontan el escenario y las infraestructuras tras los conciertos de verano en Vigo
Cuando el último artista abandona el escenario, en Castrelos empieza otro espectáculo mucho menos visible y con bastante más hierro: el desmontaje. Tras dos meses de eventos, ¿cuántos días se necesitan para recogerlo todo? ¿Y cuál fue el cantante más ambicioso escénicamente? El proceso es más complejo de lo que muchos podrían llegar a pensar

Jose Antepazo
El último acorde del verano quedó atrás. Los artistas abandonaron los camerinos, el público se fue y las luces ya dejaron de iluminar el escenario, pero en Castrelos todavía quedaba mucho espectáculo por delante. Sin embargo, en vez de cantantes como Chayanne, Viva Suecia, The Corrs o Iván Ferreiro, ahora la música procedía de los motores, las grúas y el ruido del material que regresa al almacén para ser guardado hasta la próxima edición de conciertos estivales.
Desmontar la instalación completa del auditorio vigués requiere de esfuerzo y tiempo. Concretamente, cinco días. No consiste simplemente en quitar lo que se ve, sino que el proceso requiere de un cuidadoso trabajo del que son partícipes unas cuarenta personas distribuidas por turnos entre operarios de iluminación, sonido y carga y descarga.
«Si sumamos toda la gente que trabaja desde cinco días antes del primer concierto, por aquí pasan entre 200 y 300 personas», proclamaba Patricia Rodríguez, concejala del área de Fiestas, Seguridad, Contratación y Gestión Municipal del Concello de Vigo.

Una vista del desmontaje desde dentro del recinto. / Jose Antepazo
Castrelos se convirtió este verano (más que nunca) en un importante lugar de celebraciones. «Es el año que más eventos hubo», apunta Rodríguez. Un total de 19 entre conciertos y retransmisiones de los partidos del Mundial. Para hacer posible todo esto, el despliegue de la instalación comenzó el 22 de junio y se dará por finalizada el 29 de agosto.
Hasta 24 horas sin descanso
Durante este período, los técnicos trabajaron continuamente para que cada espectáculo ofrezca la mejor experiencia posible. El desmontaje no se inicia únicamente al finalizar la última función musical, sino que cada una de ellas requiere un constante trabajo de preparación.
Aunque la infraestructura general se mantiene prácticamente fija, cada artista trae consigo una propuesta escénica diferente, lo que obliga a realizar distintos cambios y ajustes estéticos, principalmente en materia de iluminación y vídeo. «A cada evento se le dedican mínimo dos días y medio de trabajo físico, además del trabajo mental previo desde que se selecciona el artista», explica la concejala. «Cuando le decimos al alcalde que puede anunciar un concierto, ya llevamos mucho trabajo detrás», detalla.
El reloj prácticamente desaparece cuando los espectáculos son consecutivos, obligando a los trabajadores a actuar a la mayor brevedad posible. Ejemplo de ello fue la traca final de conciertos, con el triplete de Viva Suecia, Iván Ferreiro y el Festival FNAC Live Vigo. «Para los que están aquí casi 24 horas al día fue agotador. En cuanto terminaba un concierto, ya empezábamos a montar el siguiente trabajando ininterrumpidamente y saliendo de madrugada», recuerda el responsable técnico del recinto.

Recogida de las barras y otros elementos instalados para los conciertos de verano. / Jose Antepazo
Conciertos diseñados a medida
Uno de los desafíos es «la integración del espectáculo en el recinto», asegura Rodríguez. «El escenario tiene unas dimensiones y unas características concretas. A veces, pretenden venir con un montaje que excede el espacio o quieren trabajar 25 personas a la vez y no se puede», explica.
No obstante, siempre que sea posible, se intentan respetar las peticiones del artista «porque hacen que el espectáculo salga mejor y que la ciudadanía lo disfrute», pero toda propuesta debe ser comunicada con la antelación suficiente para realizar cambios. «Hay artistas que quieren traer un provocador (pasarela) para estar más cerca de la gente, pero tienen que avisar con tiempo y no después de vender las 5.000 entradas, porque habría que reducir el aforo en la platea», explica el técnico.
¿Cuál fue el concierto más exigente?
Si hubo un artista que puso a prueba la capacidad técnica de Castrelos esta edición, ese fue Chayanne. Además del material habitual del que dispone el auditorio, el puertorriqueño hizo llegar al auditorio ocho tráileres. La estructura general, que pertenece al ayuntamiento, también tiene su propia logística: solo la cubierta necesita dos tráileres para ser transportada y uno adicional para el suelo.
No todo se confía a los músculos para el desmontaje final. Primero desaparecen los equipos de los propios artistas. Después, se retiran la iluminación general y el sonido, así como los trusses —los soportes de los que cuelgan los focos, las pantallas LED y las telas—, junto con los motores que permiten elevarlos. Posteriormente, un camión grúa entra en escena para desarticular las estructuras de hierro de 16 metros. Lo hace en tramos de cuatro en cuatro metros para reducir la altura y el riesgo al que se exponen los trabajadores al desmontarlas.
El último paso es bajar la cubierta. Curiosamente, el verdadero nudo de la operación reside en el montaje de la misma, a principios de verano. En esta edición se hizo tres días antes de que tuviese lugar el primer concierto, el de Deep Purple. Un problema en el proceso apenas habría dejado margen a improvisar una solución, de ahí la importancia de la delicadeza y perfección en el proceso. «Subir la cubierta es el momento más crítico. No hay nadie en los edificios porque si cayese por cualquier cosa, lo destrozaría. Está todo el mundo fuera del recinto», subraya el responsable técnico.
El enemigo invisible
En un auditorio al aire libre como es el de Castrelos, la meteorología se convierte en un factor imprescindible a tener en cuenta y no admite negociación. Si llueve o el viento supera ciertos límites, hay operaciones que no pueden realizarse. Cada estructura tiene su plan de montaje y desmontaje, con contrapesos y amarres determinados.

Contrapesos que dan estabilidad a las torres. / Jose Antepazo
Cada grupo debe indicar la distribución de los pesos en el escenario en un documento que será remitido a una ingeniería, encargada de dar el visto bueno o de indicar si el peso es excesivo. El punto más crítico es la parte central trasera y, curiosamente, es donde más peso se carga, ya que es el lugar en el que se sitúa la pantalla LED. En algunos casos, como en el de Viva Suecia, rondaba las cuatro toneladas.
Cuando las rachas de viento superan determinados valores, toca retirar elementos. Por ejemplo, antes de dar inicio al penúltimo concierto de David Bisbal, se registraron rachas de hasta 60 kilómetros por hora. «Empezamos a bajar cosas y se dejó lo imprescindible para sobrevivir», rememora el técnico.
No fue el único contratiempo que se vivió en Castrelos. Entre ellos, los conciertos de La Oreja de Van Gogh y Malú se tuvieron que suspender por motivo de la lluvia. También cuando actuó Ziggy Marley, el hijo de Bob Marley, se fue la luz en el recinto a causa de una avería que afectó al recinto. Solo había transcurrido media hora de show y, por desgracia, en esta ocasión el espectáculo no pudo continuar.
«Eso hoy en día no pasaría porque los sistemas tienen unas protecciones y avisan. También trabajamos con tiempos distintos: estar aquí durante dos meses te permite anticiparte a dificultades y estamos permanentemente revisando el recinto», concluye Patricia Rodríguez.
Y después, silencio
Mientras el escenario pierde altura y las pantallas desaparecen, Castrelos comienza a recuperar su aspecto habitual. La temporada termina como empezó, con delicadas maniobras. Este último número del verano se presenta sin focos ni aplausos, sino entre grúas y motores. Y cuando desaparezca la cubierta, habrá terminado de verdad el espectáculo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Detenido un conductor de madrugada por saltar por las escaleras de Joaquín Loriga en una persecución policial
- Rafael Louzán se pronuncia sobre las opciones de Vigo para el Mundial 2030, a pocas semanas del examen de la FIFA
- Un perro muerde a una vecina de Navia cuando protegía a su perra del ataque: Eira huyó pero apareció tras tres días perdida
- Casi 17 años de prisión para el hombre que intentó quemar viva a su expareja en Vigo
- El germen de un icono futbolístico y urbanístico de Vigo
- Comprar en el centro de Vigo es tres veces más caro que en la periferia: así están los precios del metro cuadrado por barrios
- El calor se ceba con Cíes y Ons: cinco urgencias atendidas en menos de media hora en el Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia
- Sin consenso en Vigo por Peinador: Abel Caballero insiste en que «solo hay un modelo» y Luisa Sánchez lo acusa de «despreciar» fondos de Diputación y Xunta