Un encargo de Lorenzo Caprile
El vestido de novia que Margot Robbie llevó en «El lobo de Wall Street» tiene su origen en una tienda histórica de Vigo
Cuando las tres BBB estaba a punto de cerrar, los dueños hicieron un pacto con el profesor Carlos Pinilla de la ESAD y le vendieron 400 vestidos de novia a un precio razonable, pues era cliente habitual. Poco antes, había enviado al atelier de Lorenzo Caprile cinco que ya poseía. Fueron usados para crear un traje de boda encargado por Sandy Powell para la nueva película de Martin Scorsese

En la fotografía principal, la tienda Las tres BBB en el año 2000; a la izquierda, Margot Robbie con el vestido de novia. / @classaholic /Jesús de Arcos
La oscarizada Sandy Powell, jefaza del diseño de vestuario de Hollywood, puso a Margot Robbie en El Lobo de Wall Street un vestido que su amigo Lorenzo Caprile creó con cinco trajes de novia salidos de un comercio vigués histórico. Fue una creación apresurada que el madrileño realizó en menos de una semana, gracias a que uno de sus ayudantes conocía al profesor de nuestra ESAD, Carlos Pinilla, coleccionista de prendas con las que él mismo confeccionaba atuendos para obras teatrales.
Para navegar todos los detalles de esta historia hay que hacer un «pequeño» viaje al pasado, a finales del siglo XIX, cuando apareció el primer negocio textil de la ciudad. Fue cosa de Teodoro Gómez, un vallisoletano que montó en Porta do Sol «La villa de París». Eran tiempos en los que Vigo quería darse aires afrancesados y la burguesía industrial buscaba sentir cierto refinamiento, diferenciarse a toda costa de las clases trabajadoras. Junto al local mencionado, abrían otros con nombres ostentosos como «El Louvre». Anunciaban la importación de tejidos galos como reclamo: había una pretensión cosmopolita. Cuando Gómez quiso retirarse, buscó sucesores y estos, con gran visión, fundaron otro negocio con el mismo espíritu en Policarpo Sanz número 7. Corría 1915 y se llamaba Las tres BBB. En los años 30 fue vendido a la familia Ferro, un clan de ourensanos que ya poseía el bajo de lo que ahora es la biblioteca Juan Compañel. Este nuevo establecimiento se convirtió entonces en el Corte Inglés de la época. Era el primero que vendía trajes de novia prêt-à-porter y se anunciaban como el pionero de España en tener vaqueros.
El historiador del Instituto de Estudios Vigueses, Antonio Giráldez, lo define como el comercio «más moderno» que tenía Vigo. Desde luego no existía otro con tales importaciones ni hilo musical a lo largo de sus cuatro plantas. Explica que hasta los años 80 fue clave y aguantó casi un siglo, con su adiós definitivo en 2014. Un par de años antes del cierre trabajaba en la Escuela de Arte Dramático un profesor llamado Carlos Pinilla. Aunque es de Ciudad Real, pasó un tiempo en la urbe olívica. Llegó a conocerla bien y descubrió el tesoro en decadencia que era Las tres BBB. «La primera vez que entré pensé que era una maravilla. Me vendían trajes de novia de finales de los 70 y los 80 por menos de 30 euros», recuerda. Parte de su trabajo es crear vestuario para obras de teatro y por aquel entonces le habían hecho un encargo de época. «Aquellos trajes de novia, tipo Lady Di, remiten perfectamente al siglo XVIII. Con aquel material hacía fantasías», añade.
Cuando los Ferro estaban pensando en la jubilación contactaron con él y le hicieron un precio. Por poco dinero se llevó 400 vestidos de boda, comunión, madrina y similares. Tenía telares para rato. El descuento ocurre porque gracias a Pinilla habían logrado un inigualable regalo de retirada: alcanzar Hollywood. Un colega suyo que trabajaba con Lorenzo Caprile le contó que estaba sobre la mesa un traje de novia de los 90, para El Lobo de Wall Street (2013) de Martin Scorsese. Sandy Powell, que es muy amiga del diseñador, se lo había pedido personalmente. «Mi amigo me dijo que empaquetase unos cuantos y los enviase. Y así lo hice, unos cinco», confiesa. El resultado final es una pieza con cientos de aplicaciones de vestidos de Las tres BBB de Vigo, un Frankenstein de alta costura.
En la película, la actriz interpreta a Naomi Lapaglia, un personaje basado en la vida real de Patricia Mondi, la segunda esposa del corredor de bolsa Jordan Belfort, encarnado por Leonardo DiCaprio. En la escena de su boda luce radiante el imponente vestido que, a modo curiosidad, Robbie no se probó hasta el propio día de la grabación. En su lugar lo hizo una doble.
¿Y los vestidos ahora?
Y quizá algunos se preguntarán: ¿dónde están ahora los 400 vestidos? El profesor, que ya no vive aquí, los tiene en una tienda de recambios agrícolas de Manzanares (Ciudad Real). Solo allí, junto a la empresa de sus padres, encontró el espacio suficiente para conservarlos. «Ahora conviven rodamientos y retenes con vestidos de novia y tocados de niña de comunión. Únicamente los separa un pladur», cuenta con gracia.
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