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Reforma

Los cañones de O Castro vuelven a la vida tras tres meses de restauración

Tres meses de trabajo permitieron recuperar las cureñas de madera y las piezas metálicas, respetando al máximo los elementos originales y con un plan de mantenimiento para evitar su deterioro

Los cañones de O Castro vuelven a la vida tras tres meses de restauración

Pedro Mina

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Los cañones que vigilan desde el Monte de O Castro vuelven a lucir como parte de la fortaleza que durante siglos protegió Vigo. El Concello ha invertido 32.000 euros en su restauración, una actuación destinada a recuperar tanto las piezas metálicas como las antiguas cureñas de madera que servían de soporte. «Ahora estamos ya en la reparación de elementos que le dan el carácter a la propia fortaleza», señaló, este miércoles, Abel Caballero durante la presentación de los trabajos en el Monte de O Castro. El alcalde recordó además la particular historia de estas piezas: fueron adquiridas por Fernando VII entre 1817 y 1818 al zar Alejandro I de Rusia y, según la leyenda, «no valían gran cosa». Una historia difícil de comprobar, pero que no resta presencia a unos cañones que, en palabras de Caballero, resultan «impresionantes».

Detrás de su recuperación hay tres meses de trabajo artesanal. Marta Díaz, restauradora de la empresa de Pontevedra BIC Materiales y Conservación S.L.L., explicó que el objetivo fue intervenir lo mínimo posible. «Se intentó mantener lo máximo posible, respetar lo máximo posible el original», aclaró. La madera presentaba termitas y carcoma, por lo que fue sometida a tratamientos específicos, mientras que las piezas metálicas se limpiaron, decaparon y protegieron frente a la corrosión.

Cuando algunas partes estaban demasiado deterioradas, se recurrió a injertos de roble. Las ruedas y los ejes, completamente dañados, tuvieron que fabricarse de nuevo siguiendo las medidas originales. «No sería el cañón antiguo» si se sustituyera todo, advirtió Díaz. Por eso, las piezas nuevas se distinguen de las antiguas, pero mantienen su aspecto y esencia.

Ahora el reto es conservar lo recuperado. La restauradora propone revisiones periódicas, limpieza y soluciones para evitar que el agua se estanque en las cureñas. «Ya que se ha invertido el dinero», resume, «mantenerlo para no volver a gastar lo mismo en dos años, tres», concluyó.

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