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Ruta de superación

DisCamino emprende el Camino Francés: «En las ciudades todavía encontramos obstáculos cotidianos que siguen sin solucionarse»

El colectivo olívico arranca una nueva ruta de 800 kilómetros desde Pamplona hasta Santiago con dos debutantes vigueses y la incorporación de residentes de centros Aspace

Los integrantes de DisCamino durante un instante de la etapa de la semana pasada

Los integrantes de DisCamino durante un instante de la etapa de la semana pasada / Cedida

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Vigo

La maquinaria de DisCamino no descansa. Tras completar la Vía de la Plata el pasado mes de julio, el colectivo vigués vuelve a colocarse en la línea de salida para afrontar uno de los trazados más emblemáticos de la península, el Camino Francés desde Pamplona. La expedición en furgonetas hacia la capital de Navarra partió desde Vigo el pasado 16 de agosto, la única parada fue en León, donde el equipo pasó la noche, y a la mañana siguiente tomaron de nuevo los vehículos para llegar a Pamplona y comenzar el camino a pedales el martes 18, en lo que va a ser una travesía de cerca de 800 kilómetros que finalizará el próximo 30 de agosto.

Debutantes sobre el asfalto

En el pelotón de DisCamino cada ciclista tiene una historia de superación detrás. Esta ruta estará compuesta por 6 personas con discapacidad, junto con Samuel, ya experimentado en las travesías a pedales, dos integrantes del colectivo vigués debutan en un recorrido de fondo tras meses de exhaustivo entrenamiento con el equipo de DisCamino.

Uno de ellos es Manuel, un vecino natural de Moaña quien sufre una lesión en una pierna derivada de un quiste en la columna y pilota de manera autónoma un triciclo reclinado. «Él suele llevar en los entrenamientos a compañeros con discapacidades más severas, pero durante los últimos meses se ha preparado a tope para manejar él solo su bici. Está muy acoplado, aunque la carretera impone», detalla Pitillas, fundador y líder de DisCamino. El otro debutante es José María, vecino de Nigrán con daño cerebral adquirido: «Es un tipo fortísimo que pedalea junto a un piloto en un triciclo tándem; ambos están con muchísima ilusión y con ese tembleque lógico del debutante».

Otras tres integrantes llegan tras la gran innovación que ha llevado a cabo DisCamino. Se trata de un proyecto de colaboración en el que la asociación viguesa ha decidido «abrir» sus etapas y colaborar con otras organizaciones como Aspace, con personas con parálisis cerebral residentes en las ciudades por las que cruza la ruta, ofreciéndoles la posibilidad de acompañarles en el camino en sus triciclos adaptados. «Se nos ocurrió dar la oportunidad a personas que no disponen de este tipo de bicicletas en sus localidades. Ofrecimos etapas a Aspace Navarra, Aspace Logroño y Aspace Burgos», relata Pitillas. El resultado ha superado las expectativas, Yoli, de Aspace Navarra, completará la primera etapa hasta Estella, la sucederá Lucía, de Aspace Logroño, que cubrirá el tramo riojano y la última en embarcarse será Laura, usuaria de Aspace Burgos, que cpompletará el camino con el grupo hasta la Praza do Obradoiro.

Los integrantes de DisCamino antes de partir.

Los integrantes de DisCamino antes de partir. / Cedida

Las dificultades del DisCamino

El bochorno estival es uno de los grandes rivales a batir. Con la experiencia reciente de las tierras andaluzas, donde debido a las altas temperautras tuvieron que adelantar el despertador a las 4:30 de la madrugada para empezar a rodar a las 6:00. El equipo aplicará la misma disciplina si el termómetro aprieta en el norte, algo que «aún está por ver». La ruta se completará íntegramente por carretera asfaltada: «Con las características técnicas de nuestros triciclos y handbikes no podemos meternos por pistas de piedras o senderos de tierra, seguimos la línea del Camino por asfalto», aclara el responsable.

Para la asociación, que suma ya más de una docena de ediciones en el Camino Francés y cuenta con una red consolidada de alojamientos habituales en residencias de Aspace, León y ayuntamientos colaboradores, la verdadera barrera no está en la naturaleza, sino en las ciudades. Pitillas lanza un aviso sobre la accesibilidad: «La accesibilidad universal no es solo quitar escaleras o poner una rampa, es que la comunicación llegue a todo el mundo, ya sea con pictogramas o con otro tipo de formatos adaptados. En las ciudades todavía encontramos obstáculos cotidianos que siguen sin solucionarse».

Un calendario sin respiro

El ritmo del colectivo vigués continuará al límite una vez alcancen Santiago el próximo 30 de agosto. Sin apenas tiempo para bajarse del sillín, el 31 de agosto recibirán en Vigo a una delegación procedente de Córdoba para iniciar un nuevo camino del 1 al 5 de septiembre. Y tras rematar este trayecto tomará el testigo un colectivo de Almería junto a una familia llegada de Estados Unidos, enlazando tres expediciones consecutivas que mantendrán el motor solidario de DisCamino encendido hasta el 11 de septiembre.

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