Vive Vigo
De una valla de ocho metros al «sí, quiero»: Patricia y Rubén ya son marido y mujer
Recorremos algunos de los lugares de encuentro y celebración que nuestros lectores han querido compartir con FARO en «Vive Vigo»
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Algunos de los eventos que destacamos esta semana en la sección de Faro 'Vive Vigo'. / FDV
La historia que comenzó con una declaración de amor imposible de pasar por alto ya tiene final feliz. Rubén Alfaya Blanco, de 33 años y natural de Mondariz, y Patricia Cid Fernández, de 31 y natural de Vilagarcía, se casaron el 8 de agosto en Punta Moa, en Marín, año y medio después de protagonizar una de las peticiones de matrimonio más llamativas que se recuerdan en Vigo.
Ante alrededor de un centenar de invitados, la pareja puso el broche a una historia que en febrero de 2025 saltó de las redes sociales a una valla publicitaria de ocho metros instalada en plena Gran Vía de Vigo. «Estuvo genial, tanto todo este año de preparación como la boda en sí», cuenta Rubén tras la celebración. «La gente se divirtió mucho y mereció la pena».
La ceremonia fue civil y tuvo además un componente muy personal: la ofició César Gil, alcalde de Mondariz Balneario y amigo de la pareja. Patricia y Rubén se dieron el «sí, quiero» en un entorno frente al mar, rodeados de familiares y amigos, cerrando así el círculo que había comenzado meses atrás con otro «sí» mucho más inesperado.

Momento de la ceremonia oficiada por el alcalde de Mondariz-Balneario. / Cedida
Porque, si algo caracteriza su camino hacia el altar, es la originalidad con la que Patricia decidió acelerar los acontecimientos. En vísperas de San Valentín de 2025, la agencia de marketing Mardy Bum lanzó una campaña en redes sociales en la que ofrecía una valla publicitaria de ocho metros para que alguien pudiera decirle «lo que tú quieras» a una persona especial. Solo había que convencerles con una buena historia.
Y Patricia tenía una. Después de diez años de relación con Rubén, ya le había planteado el matrimonio mediante una carta, aunque consideraba que el mensaje no había terminado de surtir efecto. «Creo que no le quedó muy claro. Quiero que lo vea grande y le quede claro», explicaba entonces.

Rubén, con anillo de compromiso, posa junto a su novia, Patricia, quien le pidió matrimonio a través de una gran valla publicitaria por el Día de San Valentín. / Mardy Bum
La agencia escogió su propuesta y el 14 de febrero apareció en la intersección de Emilia Pardo Bazán con la Gran Vía, cerca de la plaza de España, una enorme valla rosa con un mensaje dirigido a un único destinatario: «Rubén, no sé cuántas indirectas necesitas, pero aquí tienes una de ocho metros. ¿Quieres casarte conmigo?».
Rubén reconoce ahora que fue el primer «sorprendido» por aquella puesta en escena. «No sabía nada, pero me gustó por la originalidad», recuerda. El matrimonio, eso sí, no era una idea completamente nueva para ellos. «Aunque ya habíamos hablado de casarnos, ese fue el punto de inflexión para dar el paso».

La feliz pareja durante la ceremonia en Marín. / Cedida
La respuesta no tardó en llegar. «¿Estoy como una cabra? Puede ser, pero él dijo síiiiii», celebró entonces Patricia en redes sociales junto a una fotografía de ambos frente a la valla y con el correspondiente anillo de compromiso.
Dieciocho meses después, aquel enorme interrogante ya tiene respuesta definitiva. La pareja que convirtió una petición de matrimonio en uno de los episodios más comentados de aquel San Valentín vigués ha pasado por el altar y ahora prepara el siguiente capítulo.

Cedido
A mediados de septiembre pondrán rumbo a África para disfrutar de su luna de miel: primero harán un safari por Kenia y después descansarán en las playas de Zanzíbar.
Marián Mouriño, arropada por su familia tras el pregón del Cristo de la Victoria
La presidenta del Celta, Marián Mouriño, vivió una jornada especialmente emotiva con motivo de su pregón del Cristo de la Victoria, una de las citas de mayor tradición y arraigo de Vigo. Tras su intervención, la dirigente celeste quiso inmortalizar el momento rodeada de buena parte de su familia.

La presidenta del Celta, Marián Mouriño, y su familia en el acto del pregón del Cristo de la Victoria. / Marta G. Brea
Junto a ella estuvieron sus padres, Carlos Mouriño Atanes, expresidente del Celta, y Ángeles Terrazo Blanco, así como su hermano Carlos Mouriño Terrazo, además de sus hijos, sobrinos y otros familiares. La familia Mouriño se reunió así para arropar a Marián en un día muy señalado para la presidenta celeste.
Una imagen distendida y familiar que puso el broche más personal a un acto en el que Mouriño ejerció de pregonera de una celebración estrechamente ligada a la historia y las tradiciones de la ciudad.
'Eclipsados' desde la azotea de FARO
No es ni mucho menos el primer eclipse de la historia del Decano, pero la ocasión lo requería. Los periodistas y trabajadores de FARO DE VIGO hicieron un alto en su jornada laboral para seguir este fenómeno astronómico.
Desde la azotea de la redacción central de FARO en Chapela se reunieron para compartir el escurecimiento del cielo desde las 20 horas. En el punto álgido entre las 20.28 y las 20.32 llegaron a encenderse los focos automáticos que iluminan el letrero superior del edificio.
La Banda Negra lleva su ritmo histórico a las Festas do Monte de A Guarda
Las Festas do Monte 2026 de A Guarda volvieron a llenarse de música, color y tradición el pasado 8 de agosto, con la participación de 21 bandas marineras que recorrieron las calles de la localidad en uno de los desfiles más esperados de estas fiestas.

La histórica Banda Negra en las Festas do Monte de A Guarda 2026. / Cedida
Entre ellas volvió a destacar la histórica Banda Negra, la más antigua de las formaciones participantes, cuyos orígenes se remontan a 1967. Cerca de 240 integrantes forman parte actualmente de esta gran familia, que mantiene vivo, casi seis décadas después, el espíritu festivo y marinero que caracteriza al Monte.

Integrantes de la Banda Negra de las Festas do Monte bebe vino. / Cedida
Vestidos con sus tradicionales camisetas negras y pantalones blancos, sus componentes hicieron sonar tambores y percusiones durante una jornada marcada por el ambiente popular y la convivencia. Niños y mayores compartieron recorrido, música y celebración, demostrando que la Banda Negra continúa transmitiendo su tradición de generación en generación.

De izquierda a derecha, Bel Lorenzo, Rosa Abril y Cheli Santamaría, integrantes de la Banda Negra, durante las Festas do Monte 2026 de A Guarda. / Cedida
La imagen del numeroso grupo junto al puerto refleja la dimensión que ha alcanzado una formación que constituye ya una parte inseparable de la historia de las Festas do Monte. Una tradición que cada verano reúne a familias, amigos y vecinos alrededor de la música y que continúa creciendo sin perder sus señas de identidad.
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