Locales históricos de Vigo
Regreso al pasado en El Rastro: 47 años de historia llegan a su fin
«La segunda mano está de moda»… Pero no todo. En un momento en el que la ropa vintage y la estética Y2K se apoderan de las tendencias, no todas las reliquias corren la misma suerte. En Vigo, El Rastro es uno de los comercios que han resistido a décadas de cambios. Con tristeza y nostalgia, Conchi, Ángeles y Manuel ponen punto y final a esta etapa cargada de recuerdos

Pablo Hernández Gamarra
Desde libros y vajillas hasta máquinas de escribir y muebles con más de un siglo de historia. Durante 47 años, El Rastro de Vigo ha acumulado entre sus paredes objetos que alguna vez formaron parte de otras vidas. Ahora, el establecimiento se prepara para echar el cierre por jubilación y despedirse de su clientela que los ha acompañado durante todos estos años.
El Rastro fue uno de los primeros establecimientos de este tipo en Vigo y el más antiguo que permanece en la ciudad. Su historia está ligada a la compraventa de objetos usados desde finales de los años 70 que encontraron en el comercio una segunda oportunidad y que llegó de la mano de Félix Sebastián. Ubicado en la antigua calle Luciano Conde; ahora actual Rúa do Pino, ahora continúan con su legado sus hijas Conchi Sebastián y Ángeles Sebastián junto a Manuel Martínez, exgerente y marido de Conchi.
«Empezamos con la ropa militar, incluso llegamos a vender ropa a la policía. También trabajamos mucho para algunas series de la televisión, incluso aparecía nuestro comercio en la serie Pratos Combinados», recuerda Manuel con nostalgia. Las personas y los jóvenes buscan la inmediatez y comodidad: «La gente se volvió muy cómoda. Todo se compra y se vende por internet», comenta.

Manuel Martínez en El Rastro enseña una antigua caja registradora / Pablo Hernández Gamarra
En los últimos años, el vintage y el thrifting han ganado popularidad y visibilidad, especialmente en grandes ciudades como Madrid y Barcelona. Sin embargo, esta tendencia no evoluciona de la misma manera en pequeños comercios dedicados tradicionalmente a la compraventa de objetos de segunda mano y antigüedades. «Para mí lo que fastidió el negocio fue Internet», afirma y hace hincapié en lo bonito de la profesión: «La experiencia que me llevo de aquí es la gente. A mí me encanta el contacto con el público, estar aquí, hablar, regatear...».
En aquel entonces, este local supuso una novedad en la ciudad, «El Rastro cuando estaba enfrente daba la vuelta a la manzana para que la gente viniera a vender. Aquí se vendían cosas rarísimas, las que te puedas imaginar». Entre las reliquias que esconde El Rastro, se encuentran desde pequeños objetos como monedas y cajas de cerillata hasta herencias como muebles con siglos de historia: «Estos muebles pertenecieron a la familia Pita de Pontevedra. Esto lleva mucho tiempo aquí con nosotros. Más de 15 años».

Muebles que pertenecieron a la familia Pita de Pontevedra, a la venta en El Rastro / C.C
A pesar de que los objetos sí han sobrevivido a los años, el comercio no ha tenido la misma suerte: «El paso del tiempo no se notaba, hasta que el negocio fue a menos». Con todo, Manuel, Conchi y Ángeles, sienten tristeza por tener que poner fin a una etapa tan bonita. Lo más nostálgico para ellos es perder el vínculo con quienes han pasado por El Rastro durante décadas, que se ha convertido en el mejor recuerdo posible: «Tenemos clientes habituales, de muchos años. Aunque no vengan a comprar, vienen a saludar».
El Rastro echará el cierre a finales de septiembre, y pone fin a 47 años de historia. Hasta entonces, quienes quieran llevarse alguna de las piezas que todavía esperan allí podrán hacerlo con un 50% de descuento, en las últimas semanas de este comercio dedicado durante casi medio siglo a dar una segunda vida a objetos cargados de historia.
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