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Festividad

Las razones de San Roque: una festividad para todos

Hay unos días siempre reservados en la finca de la rúa Filipinas de Vigo. En el puente del 15 de agosto se celebra San Roque. Patrón de Vigo y Santo venerado por miles de devotos, cada uno se presenta en el parque por una razón concreta, pero con una similitud entre ellas: las ganas de disfrutar

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San Roque es para todos. Como cada año, cientos de personas se dirigen los días 14, 15, 16 y 17 a la finca del Santo para conmemorar su celebración. Esta festividad se trata de la romería urbana más antigua de toda Galicia. Ya Ruth Matilda Anderson, la fotoperiodista estadounidense, la retraba en 1925 en unos de sus viajes a nuestra comunidad.

Y es que San Roque siempre se ha caracterizado por su acogida, su capacidad para que todo el mundo se sienta incluido en una fiesta propia del rural pero celebrada en la ciudad. Puede entonces que sea por eso su fama: un cachito del pueblo en la casa de Vigo, el sitio donde se vino a trabajar.

Este año, como no podría ser de otra forma, la romería siguió su transcurso de siempre. 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen y festivo nacional, es la antesala de lo que será el día propio de San Roque. Ya comienza la fiesta y un público con ganas de disfrutar se acerca a la finca para celebrar. Así, las razones por las que venir son muy variadas y diferentes. Sin embargo, todas tienen un punto común: celebrar San Roque.

De esta manera, Amparo, Carlos y José están sentados en el banco de la iglesia. Son vecinos de la zona y vienen todos los años: «ya es tradición venir. Si no nos acercamos es como que nos falta algo», afirman al unísono. No comerán en los espacios habilitados, pero volverán a la tarde con ganas de seguir disfrutando: «a lo mejor compramos un trozo de pan de millo», declara José.

Debido a una razón diferente está Ester. Mientras disfruta de una pequeña razón de pulpo con su gente, afirma cómo ella siempre fue muy creyente: «Vengo de una familia a la que siempre le gusto ir a romerías. Me gustan las celebraciones de lo santos». Ahora está mal de una pierna, pero Ester siempre intenta venir a San Roque. Ella es de Vigo y «siempre fue tradición venir hasta aquí estos días de agosto», puntúa.

Paseando por la finca y dirigiéndose a la salida para ir a comer a casa está una madre con sus dos hijas. La madre, Gala, y sus dos hijas, Gala y Jana, pasean por los puestos llenas de alegría. Gala, madre, habla sobre cómo su padre, que era vecino de la zona, la traía cada año a celebrar San Roque: «no quiero dejar de venir nunca, al final es una tradición que mi padre mi inculcó», afirma. Las niñas, más tímidas, afirman cómo son la comida y las atracciones lo que más les gusta.

Sentadas ya acabando su pulpo y churrasco están Aline e Ira. Han venido pronto y disfrutaron de un vermut al sol en la finca. Llegaron a las 11:00 y es la primera vez que Aline se acerca. Ella es de Ponteareas y su amiga que vive por la zona, Ira, le comentó que podían ir, que se lo pasarían bien. Ira es el tercer año que viene y habla con mucha más fuerza y segura: «Me gusta la comida y el ambiente. Repetiría todos los años», afirma. Por otra parte, Aline haba menos. No sabe tanto y prefiere dejar espacio a su amiga ya experta en San Roque.

De esta forma, y aún no siendo el día propio de la romería, se celebra San Roque. Una festividad en la que cada uno viene por una razón distinta, pero estando a la vez todas conectadas: las ganas de disfrutar en un puente de verano más largo de lo normal, aunque solo para los vigueses.

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