Hugo Fitness, entrenador personal online: «El poder cambiar la vida a las personas es lo que más me llena»
Hugo Naranjo defiende que el cambio físico es solo la consecuencia de una buena planificación y seguir unos buenos hábitos: «Solo con hacer tres cositas y tener el día a día bien pautado, se pueden conseguir grandes resultados»

Pablo Hernández Gamarra
Transformar el cuerpo es solo la consecuencia visible de un proceso mucho más profundo que se libra en la mentalidad y en la organización del día a día. Bajo esta premisa trabaja Hugo Naranjo, un joven vigués de 23 años que ha convertido su pasión en un modelo de apoyo personalizado para quienes buscan dar un giro a sus hábitos.
Para el entrenador olívico, la mayor satisfacción de su labor diaria dista de lo puramente económico. «Se me pone la piel de gallina a base del trabajo que hacemos con los clientes, es una locura de sensación. Eso el dinero no lo compra. Sinceramente, el poder cambiar la vida a las personas es lo que más me llena», asegura Hugo. Frente al ruido y la desinformación habituales en el sector del fitness, su método se centra en simplificar las rutinas, adaptarlas a las necesidades de cada individuo, sin que esto desestabilice el día a día.
De limpiar coches a ser un ejemplo
El camino hacia el fitness no fue sencillo, el joven vigués empezó practicando fútbol y en su adolescencia era «uno de los flacos de clase» según le decían sus compañeros, a raíz de ahí nacieron sus ganas de querer ganar musculatura para también sentirse bien consigo mismo. Comenzó a entrenar y para él, ir a la sala de gimnasio se trataba más de un momento de desconexión que un esfuerzo. Tras descubrir su pasión, el joven siguió enfocándose en el mundo fitness y comenzó a formarse sobre nutrición, ejercicios y biomecánica a través de la plataforma Fitgeneration.
Comenzó asesorando a sus conocidos y después del éxito de muchos amigos de su entorno decidió lanzarse a redes y comenzar su negocio online «he llegado a estar lavando coches, siendo de dependiente de una tienda de ropa y encargado de un almacén al mismo tiempo, sabía que me tenía que sacrificar para poder tener un colchón y permitirme formarme», confiesa Hugo. También asegura que el éxito del proyecto le costó mucho tiempo de dedicación sin ver resultados a corto plazo, durante los primeros meses «fue una situación complicada, pero sabía que con trabajo lo podía solventar» y así fue, meses más tarde Hugo cuenta con una gran cartera de clientes que le permiten «vivir de lo que le apasiona»
Pese a sus 23 años, el perfil de sus clientes abarca un abanico generacional muy amplio, situándose la franja principal entre los 25 y los 45 años. «A los 25 piensan que la vida es una y viven a lo loco y, cuando se dan cuenta, quieren cambiar sus hábitos. Y de los 35 a 45 ven que no tienen unos hábitos adecuados, quieren mejorar y ven a un chaval de 23 años que realmente tiene una vida sencilla, pero que pasito a pasito, todos los días con unos buenos hábitos, puede ayudarles», confiesa el joven entrenador vigués.
La planificación, el principal problema
En ese camino hacia el cambio, el preparador identifica que el obstáculo recurrente en la sociedad actual es la falta de una planificación consciente. «Lo que más les falta es seguir una rutina del día a día. Mucha gente funciona como una máquina: van al trabajo, luego a casa y comen lo que les da la gana o piden a domicilio. Lo mejor es estructurar los días para aprovechar el tiempo al máximo», sostiene.
En este esquema, la sala de mancuernas trasciende lo puramente físico para convertirse en un entrenamiento mental: «Un gimnasio la gente lo ve como cambiar el físico, pero trabajas muchísimo la mentalidad. Las veces que no te apetece ir es cuando realmente tienes que ir y dar el máximo. Ahí es cuando cada día vas creciendo poquito a poco y creas tu mejor versión».
Su vinculación con Vigo también se refleja en sus momentos de desconexión. Uno de los rinconces favoritos de Hugo se encuentra en el barrio de Teis, en la Guía: «Cuando estoy muy agobiado suelo ir arriba en la iglesia de Teis. Allí ya sea para entrenar o no, es un sitio alejado tranquilo con unas bonitas vistas del mar que me sirve para desconectar».
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