Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Atención y cuidados

El hospital en la habitación de la residencia: «Da la sensación de que evitas muchos ingresos, pero que te quedas corto»

El equipo de apoyo a centros sociosanitarios de Hospitalización a Domicilio del Chuvi ingresa a 18 pacientes y resuelve 150 de trámites o consultas de media al mes

El piloto teje una red de asistencia y asesoramiento que se ha extendido a una docena de residencias y aspira con alcanzar las 70 existentes en el área

El hospital en la habitación de la residencia: el equipo de apoyo a centros sociosanitarios de Hospitalización a Domicilio del Chuvi atiende a unas doce residencias

Marta G. Brea

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

En el área sanitaria de Vigo, hay alrededor de 70 residencias de personas mayores o con discapacidad. En ellas residen unas 4.000 personas. «Y el 99% están allí por algo, porque son dependientes, pluripatológicos, con riesgo de ingreso...», destacan desde el Servicio de Hospitalización a Domicilio (HADO) del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), que dirige el doctor José Ignacio Benito. En octubre, pusieron en marcha un plan piloto para dar apoyo a estos centros sociosanitarios y evitar ingresos, visitas a urgencias o consultas. ¿Qué se han encontrado? Un volumen inmenso de demanda. No solo para brindar tratamiento en el confort de la habitación de su residencia, por ejemplo, a un paciente complejo que se descompensa. Sino también para asesorar y ayudar a los profesionales del centro a superar las barreras con las que se encuentran en el acceso a la atención del hospital y de su centro de salud. «Da la sensación de que evitas muchos ingresos, pero que te quedas corto», señalan.

El equipo asistencial de HADO para la coordinación con residencias está integrado por el geriatra Diego Salgado y las enfermeras Ruth Gómez y Purificación López. Comenzaron con ocho centros sociosanitarios de diferente tipología —grandes, pequeños, con médico y sin él, asistida, de discapacidad, urbano, rural...— para poder hacer un estudio de campo: las tres públicas —la asistida I Monte Arieiro, la asistida II Meixoeiro y la de Bembrive—; O Lecer, en Matamá; Paz y Bien, en Tui; Santa Marta, en Alcabre; Monte Tecla, en A Guarda; y la de la Asociación de familias e persoas con parálise cerebral (Apamp). Han sumado las de San Francisco; la de la Fundación Menela y en Castro Navas; Emera, en Sárdoma; Bouro, en Coia; y Alento. Se coordinan con un interlocutor de referencia en cada una, tratan de visitarlas todas las semanas y mantienen vías directas de contacto —correo electrónico y atención telefónica de 8 a 15 horas—. «Llaman bastante», aseguran y cuentan que, una vez que se conocen, que se ponen cara, funciona mejor. La aspiración sería extender esta red de apoyo a los 70 centros sociosanitarios del área.

Lo que sí disponen es de un censo con las personas que viven en todas las residencias del área —y acceso a su historia clínica—. Este listado se cruza con los pacientes que se encuentren en Urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro o ingresado en el Chuvi. Este miércoles por la mañana, desde sur ordenador, comprobaron que había tres en Urgencias. Si hubieran cumplido los criterios de ingreso en HADO, habrían acudido a ofrecérselo. En planta había 33, pero en los picos de invierno han llegado a contabilizar a 70 procedentes de residencias al mismo tiempo. La intención es lograr también una captación activa de esos pacientes.

Vigo (Hosptial Álvaro Cunqueiro). Equipo de HADO (Hospitalización a Domicilio) específico para residencias de mayores

Desde la izq., la enfermera Purificación López, el residente de Familia Yoviel Medina y el geriatra Diego Salgado, se preparan para la visita diaria a residencias / Marta G. Brea

Siempre que la residencia sea de la ciudad, tratarán de acudir ellos cuando tengan un ingreso, aunque no sea de la docena de centros con los que ya tienen establecido ese contacto estable. Pero la distancia no es un límite para ingresar en su hogar a cualquier paciente que reúna los requisitos: «Si no vamos nosotros, va el equipo de HADO que tenga asignada esa zona».

En ocho meses de funcionamiento, el equipo ha facilitado cuidados de ingreso hospitalario en sus residencias a 140 personas. Es decir, ha evitado 140 ingresos en el Chuvi. Es una media de 18 al mes. Pero el mayor volumen de trabajo corresponde a consultas y trámites diversos. En los seis primeros meses del año, han llevado a cabo 900 intervenciones.

«Es el trabajo que lleva más tiempo y te agradecen más desde las residencias», destaca el doctor Salgado y añade: «Para ti son pequeñas cosas, pero a ellos les generan problemas importantes». Pone como ejemplo la solicitud de una ambulancia para que un usuario pueda acudir al hospital a una prueba por la que lleva esperando meses, pero su profesional de Medicina de Familia se ha jubilado y no logran cita para tramitarlo. «Intentas realizar una labor de coordinación y que tengan una referencia para solucionar problemas», subraya el geriatra. «Tienen tantas cosas y necesitan tantos consejos... Tratas de ayudar en lo que puedes», añade.

Un puente

Las funciones de este equipo de tres personas son las de consultores y gestores de valoraciones geriátricas —desde evaluación clínica a revisión de tratamiento, conciliación de medicación, gestión de citas...—. Advierten que no sustituyen a Atención Primaria y que son los profesionales de Familiar y Comunitaria los que se siguen haciendo cargo de su atención cuando no requieren ingreso. Pero también son conscientes de que, con el déficit de personal que padecen los centros de salud, las visitas a las residencias son cada vez más complicadas. Los centros también se encuentran con más problemas para conseguir citas. El equipo de asistencial de HADO trata de ejercer de enlace para evitar esas barreras, también con el hospital.

Desde la izquierda, Ruth Gómez, José Ignacio Benito, Conchi Pérez, Diego Salgado, Yoviel Medina y Purificación López, de HAGO

Desde la izquierda, Ruth Gómez, José Ignacio Benito, Conchi Pérez, Diego Salgado, Yoviel Medina y Purificación López, de HAGO / Marta G. Brea

Los motivos más habituales de sus intervenciones son las valoraciones de usuarios polimedicados, evitación de un ingreso en el hospital o la transición entre esta estancia y su regreso a la residencia. «A veces no es fácil. Hay cuidados de heridas, la persona pasa a ser dependiente o hay que cambiar el nivel de atención. Y el centro necesita apoyo», explican. Otro perfil frecuente de usuario es el de personas ya muy deterioradas, que sus familias prefieren no enviar al hospital, así que HADO les da apoyo con el control de síntomas y fármacos de últimos días. De hecho, la situación de fin de vida es la única urgencia que atienden. Para las otras, está el 061 o el centro de salud. Otras consultas comunes son las de pacientes crónicos que, puntualmente, hayan empeorado y tengan un problema con una cita de consulta o prueba. Se reevalúa su estado y, si se considera que no puede esperar, se ingresa en HADO para poder llevar a cabo lo que precise.

Pero también han participado en la contención y tratamiento de dos brotes de sarna en sendas residencias. Y han colaborado con uno de los centros en el desarrollo de un protocolo para usuarios con agitación, avalando, principalmente, el apartado de la medicación. Es una línea en la que les gustaría avanzar. Igual que en la formación de profesionales de las residencias en cuestiones como el manejo de medicación y dispositivos o de curas. Han llevado a cabo ya un curso sobre el manejo del paciente paliativo y sedación, pero les gustaría facilitarles un acceso más amplio y estable a formación reglada y acreditada.

«Se pueden hacer muchas cosas, porque el lugar ideal para la atención de estas personas es su centro geriátrico y evitar que se desoriente y desestabilice con un ingreso. El beneficio es muy grande», defienden e inciden también en la optimización de recursos que se consiguen con estas acciones. Advierten que esta demanda «va a ir a más» en una sociedad que ha cambiado, con el envejecimiento de la población, la cronificación de las patologías, la incorporación de la mujer al mundo laboral y la reducción de las redes de apoyo. «A nivel social, da la sensación de que va a reventar», vaticinan.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents