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El fenómeno solar, desde el cielo

El eclipse desde los cielos gallegos: un avión privado desde Suiza a Peinador, dos A400M militares franceses y decenas de avionetas en el interior

Un turbohélice que llegó desde Zúrich despegó del aeropuerto de Vigo para seguirlo haciendo elipses en Costa da Morte, con un coste mínimo de 5.000 euros

Aeronaves de otros países se aproximaron a Galicia para recabar datos o apreciarlo sin interferencias de las nubes

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Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Un ave fénix despegó ayer de Vigo para perseguir al sol antes de que la luna lo tapase durante casi dos minutos. Entre los miles de historias —casi tantas como personas que decidieron seguirlo o no— que dejó el eclipse solar este miércoles 12 de agosto destacan algunas por la altura a la que se vivieron. Entre ellas, la de un avión privado llegado expresamente desde Suiza al aeropuerto de Peinador para poder sobrevolar las costas gallegas durante el evento astronómico.

Porque verlo desde tierra firme o en altamar como algunos cruceros era una opción demasiado sencilla para quienes tienen un presupuesto muy alejado de lo común. Un Pilatus PC-12 NG llegó el martes por la mañana a la terminal olívica procedente de Zúrich con un objetivo: observar el eclipse a más de 3.300 metros de altitud (algo más de un kilómetro) en un lugar donde la baja nubosidad no pudiera molestarle. La particularidad del mismo, con matrícula OH-DEN; es la librea con forma de «ave fénix» dorada que decora todo su fuselaje de color gris.

El turbohélice propiedad de Jetfly On-Demand —aerolínea especializada en el alquiler de este modelo— despegó de Peinador a las 19.53 horas para emprender el rumbo el norte de Galicia bordeando las Rías Baixas. A las 20.18 horas alcanzó las islas Sisargas, desde donde realizó tres grandes elipses frente a la Costa da Morte. Coincidiendo con el punto álgido de la ocultación torció hacia Ponteceso y Laxe, dejando a estribor el anillo luminoso formado por el sol y la luna en ese momento. Finalmente, tomó tierra en Peinador de nuevo a las 20.57 horas.

Vuelo del OH-DEN con origen y destino en Vigo para seguir el eclipse frente a la Costa da Morte.

Vuelo del OH-DEN con origen y destino en Vigo para seguir el eclipse frente a la Costa da Morte. / Flightradar

Por el momento se desconocen más detalles de la pequeña aeronave, con capacidad para alcanzar hasta los 10 pasajeros. Ni la identidad de su piloto y ocupantes ni el coste, aunque según páginas web especializadas superaría los 5.000 euros por los 63 minutos de vuelo. La cifra podría cuadriplicarse si se imputaran los costes del vuelo de posicionamiento desde Suiza y su regreso, este jueves y viernes, a través de Valladolid, Mallorca e Ibiza.

Este singular «pájaro dorado» no fue la única aeronave privada que se desplazó hacia el noroeste gallego para seguir el eclipse. Un Cirrus SR22T realizó trayectorias similares desde Alvedro, esquivando así las nubes reinantes en A Coruña durante el momento cumbre. Al mismo tiempo, un Mooney 231 procedente del exclusivo aeropuerto suizo de St. Gallen aterrizó en el aeropuerto herculino poco después del fenómeno. A ellos se sumaron otra media docena de pequeñas aeronaves de distinto tipo de propulsión entre Santiago y Lugo, El Bierzo o Bragança, al norte de Portugal.

Militares y vuelos con pasajeros

Pero no solo hubo operaciones civiles. Dos aviones del ejército francés realizaron maniobras similares a unos 100 kilómetros de Estaca de Bares, donde el cielo se escureció durante casi dos minutos. Los A400M Atlas, modelo que este verano saltó a la fama por su utilización con retardante para apagar grandes incendios, despegaron horas antes la Base Aérea 123 de Orléans-Bricy en el centro del país.

Al filo de las 21 horas los aeropuertos gallegos recuperaron la «normalidad». Aunque no al nivel del vuelo IB1463 de Iberia fletado por la compañía para seguir el eclipse desde un A321XLR en Castilla, hasta cuatro aeronaves con destino a Lavacolla y Peinador volaron durante el eclipse. En Vigo fue el EC-ONG de Binter, operando el NT 5222 desde Tenerife a la ciudad olívica, y que tomó tierra justo en el momento de ocultación del 99,3% del sol en la ría. En Santiago fueron dos aviones de Vueling y uno de Ryanair los que durante su trayecto vieron como anochecía y amanecía al mismo tiempo. Los Air Europa procedentes de Madrid hacia las dos mayores ciudades gallegas, por desgracia, se encontraban en tierra en esos momentos.

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