Hostelería
Restaurantes y hoteles vigueses ya cuentan con una lista negra de clientes conflictivos
Se comunican con un grupo de WhatsApp interno en el que se informan mutuamente de personas reincidentes que se van sin pagar
Cafeterías con terraza del centro sufren los temidos «simpa» a diario durante el verano

Clientes tomando algo en las terrazas de Praza da Constitución. / Marta G. Brea
El verano, junto con la Navidad, es la época de mayor facturación para cafeterías y restaurantes. La llegada masiva de turistas y el mayor tiempo de ocio de los vecinos provocan que las terrazas estén llenas prácticamente todos los días de julio y agosto, sobre todo si el tiempo acompaña, como ha sucedido este año. El volumen de trabajo es tal que el sector contrata, pese a las dificultades por la falta de personal disponibles, a empleados de refuerzo. Esta situación, no obstante, tiene otras derivadas. Y es que hay clientes que, aprovechando que las terrazas están llenas y los camareros están desbordados de trabajo, se van sin pagar.
La situación ha llegado a tal punto que tanto desde la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra (Feprotur) y la Asociación de Comerciantes y Hosteleros de la Zona Náutico tienen un canal interno en el que están los dueños de hoteles, bares y restaurantes en los que se avisa de clientes conflictivos, aportando algún dato clave sobre los mismos, para que el resto esté atento. Es decir, una especie de lista negra en la que se identifica especialmente a personas que se han ido sin pagar del establecimiento. El objetivo es evitar que a otros locales les pase lo mismo. «Tenemos un grupo de Whatsapp exclusivamente para informar sobre incidentes e identificar a clientes problemáticos», explica César Ballesteros, presidente de Feprotur.
Hay que tener en cuenta que hay restaurantes con cámaras dentro que permiten identificar ante la Policía a una persona que se va sin pagar, aunque por lo general los hosteleros deciden no presentar denuncias porque supone un trámite que quita tiempo y, a veces, la cantidad de la cuenta no abonada no merece ese esfuerzo. Aquellos que sí deciden ir a la Policía y tengan videovigilancia, con acompañar la denuncia con una imagen permitirá identificar rápidamente a los culpables.
No obstante, la mayoría de los conocidos como simpas se producen en clientes que están en las terrazas, donde no hay cámaras porque está prohibido instalarlas en la vía pública. Y los usuarios lo saben, pues la mayoría de los que se van sin pagar consumen en las mesas exteriores. Especialmente en zonas céntricas como el Casco Vello, prácticamente a diario hay gente que se va sin pagar. «Es mucho más frecuente de lo que se piensa. El lunes un grupo que consumió refrescos se fue corriendo sin abonar la cuenta al terminar. Por muy atentos que los camareros estén, es imposible que se den cuenta de todo», explica Omar Fares, gerente de la Central Gastro, uno de los locales de hostelería más emblemáticos del centro de la ciudad.
Fares tiene historias de simpas de lo más curiosos. En el último partido del Celta en Europa de la temporada pasada, la Central Gastro estaba lleno hasta la bandera de seguidores celestes viendo cruce decisivo en la televisión. Recuerda que había una mesa de ocho hombres que se escaparon. «Curiosamente, nos habían preguntado recomendaciones de locales de copas. Les dijimos uno y la Policía los cogió allí, los trajo de vuelta y pagaron», rememora. En otra ocasión, dos jóvenes dejaron sin pagar una cuenta de unos ochenta euros con la mala suerte (para ellas) de que una de ellas se dejó la cartera en la mesa con toda su información, incluida la del lugar en el que trabaja, concretamente un banco. Al día siguiente, Oma Fares llamó a su jefe y le explicó lo que había sucedido: «Volvió completamente avergonzada y pagó».
Plantones en las reservas
Además de los simpas, otro de los grandes temores de los hosteleros de Vigo temporada alta son las reservas fantasma, es decir, aquellas en las que se guarda una mesa para unos clientes que al final no aparecen y ni siquiera avisan. Para esto, sin embargo, si que han tomado medidas muy efectivas que han puesto algo de freno a estas prácticas.
Muchos restaurantes ya solo admiten reservas online (salvo de clientes que son de confianza), en la que piden los datos de la tarjeta bancaria de la persona. En caso de no cancelar con suficiente antelación, se carga una penalización que puede llegar hasta los cuarenta euros por comensal. Ahora, algunos hosteleros han decidido ir un paso más allá, exigiendo ya un pago para formalizar la reserva de la mesa. Y es que, como trasladan varios empresarios del sector en la ciudad, hay turistas que vienen a Vigo estos días que llaman a varios locales para guardar sitio a la misma hora y el mismo día y que, en el último momento, eligen al que ir, dejando en la estacada al resto sin ser conscientes de lo que supone para los establecimientos. Para evitar abusos como como estos incluso hay locales de hostelería que cobran cierta cantidad ya en el momento de la reserva.
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