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Dos de cada tres intoxicaciones con químicos son accidentes domésticos y los más frecuentes en Vigo son con productos de limpieza

El Álvaro Cunqueiro está en entre los tres hospitales españoles que más casos aportan a la red de vigilancia nacional

Organiza en octubre las jornadas nacionales de toxicología clínica y toxicovigilancia

La doctora Andrea Martínez Baladrón.

La doctora Andrea Martínez Baladrón. / Cedida

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El Hospital Álvaro Cunqueiro es uno de los 20 hospitales españoles que actúan como centinelas en la vigilancia epidemiológica de las intoxicaciones causadas por productos químicos de España. Desde su Servicio de Urgencias, se sumaron a esta iniciativa de la Fundación Española de Toxicología Clínica en el año 2020 y, tres años después, ya se había consolidado en el podio de los que más casos aportan. Junto al Río Hortega, de Valladolid, es el único centro del noroeste peninsular. El próximo mes de octubre, la ciudad de Vigo será la anfitriona de las jornadas nacionales de Toxicología clínica y las de Toxicovigilancia.

La toxicología clínica es una subespecialidad a la que presta más atención en el este peninsular. Quizá porque su referente fundamental en España, Santiago Nogué Xarau, ejercía en el Clinic de Barcelona, según sospecha la artífice de que el Cunqueiro se haya sumado a esta red, la doctora Andrea Martínez Baladrón. Los primeros tres años aportaron pocos casos, porque eran los compañeros los que le dejaban anotadas a mano, en un papel, las intoxicaciones agudas por químicos que veían en su turno. Ahora revisa ella los motivos de asistencia en urgencias para dejar todas registradas.

El año pasado, el Chuvi atendió167 —de los 1.429 registrados por la red nacional— y, en 2024, 175 —de 1.300—. Dos de cada tres de las intoxicaciones químicas en España —el 67%— son accidentes domésticos. El 11% son laborales y un 10% corresponden a intentos de suicidio. Un 7% es accidental; un 2%, en contexto de agresión; y un 1% por sobredosis recreativa.

Sustancias

A nivel nacional, son los gases tóxicos la sustancia química más habitual —el 31%—en el informe de 2025, con un predominio casi exclusivo del monóxido de carbono. En cambio, en Vigo, son menos de la mitad, el 14%. La doctora Baladrón estima que «los más frecuentes» en el área son los productos de limpieza.

Principalmente, la lejía, por salpicaduras en su manipulación e ingestas por descuidos. Las primera, las lavan en Urgencias con suero durante 15 minutos con y luego hace una valoración el oftalmólogo. «Se pueden producir pequeñas úlceras, pero con atención precoz no suelen tener secuelas», explica. En las segundas, «suelen haber bebido muy poquito, porque detectan el sabor enseguida».

La red registra los casos en virtud de un contrato suscrito con el Ministerio de Sanidad para ofrecer información sólida a los profesionales para mejorar la respuesta asistencial y diseñar estrategias de prevención. Por ello, la doctora Baladrón expone que una de las propuestas que se podría hacer es advertir a la población de que tenga cuidado y empleé gafas de protección para manipular estos productos o que la propia marca facilite recipientes con pegatinas de advertencia de peligrosidad para hacer las diluciones y evitar así que la gente las realice en botellas y vasos que puedan ser confundidos con agua. O que la industria coloree la lejía, igual que al gas butano le incorpora olor como medida de seguridad.

Los pacientes más graves que recuerdan en Vigo —dos o tres— son ingestas de productos de limpieza por intentos de suicidio, en los que los personas beben más y también tardan más en acudir a urgencias. No les constan fallecimientos. En España, la mortalidad ha caído al 0,56% —4 por suicidios y 3 por accidentes domésticos—; la mitad de lo que había cuando se inició el registro, en 1999.

El 89% de los casos notificados en la red nacional se resolvieron en el propio servicio de urgencias —el 76%, con alta en menos de 12 horas— ; un 5% ingresó en hospitalización; un 3% requirió UCI; y un 1% fue derivado a salud mental.

La edad media en la red nacional fue de 41 años. Los menores de 15 años representan el 17%, aunque la recogida de los datos pediátricos en el Cunqueiro aún es una cuestión pendiente que quieren solventar, porque son conscientes de que hay «muchas». Baladrón pone como ejemplo la ingesta accidental de pastillas en niños, que con un solo comprimido podrían fallecer —one pill killer— o de pilas como las de botón, que confunden con caramelos. De ahí que la mayor incidencia en menores esté entre 1 y 3 años.

No hay diferencia entre hombres y mujeres. Se producen ligeramente más casos en fin de semana y, el año pasado, enero fue el peor de los meses, con un 12% de los registros.

Congreso

En las jornadas nacionales que acogerá la ciudad en octubre, abordarán las novedades y expondrán casos clínicos. Un facultativo de Ibiza hablará de las novedades en drogas ilegales. «Aquí, lo que más tenemos es THC y, sobre todo, cocaína, que en otras zonas no se ve tanto», señala la médica de urgencias y advierte de la normalización que perciben en su consumo. «Hemos visto infartos e ictus en jóvenes que consumen cocaína», advierte Baladrón. En el Cunqueiro solo se recogen los datos de las intoxicaciones químicas, ya que resulta «inviable» recabar los de todas las que se producen por otros motivos, como el consumo de alcohol o drogas ilegales. Lo constataron con un intento en 2024, pero no pierden la ilusión de que los avances técnicos se lo permita algún día.

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