Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La Odisea gallega

Burela está más lejos de Vigo que Madrid

Una travesía desde A Mariña lucense hasta la ciudad olívica en transporte público lleva más de cinco horas y se cruzan hasta 21 localidades de tres provincias

La estación de autobuses de Burela

La estación de autobuses de Burela

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

Ir de Vigo a Burela en transporte público lleva casi dos horas más que a la capital del Estado. Geográficamente suena surrealista, pero las infraestructuras a nuestro alcance son así. Para esta crónica tuvimos a bien recorrer la distancia entre esta localidad pesquera de A Mariña y la ciudad olívica. Escogimos el método más veloz: una travesía en autobús hasta Santiago de Compostela y después un tren a Guixar. El viaje comenzó a las 6.30 horas de la mañana y finalizó a las doce del mediodía.

Otra opción habría sido tomar el convoy Feve hasta Ferrol y a continuación coger un Monbus a Vigo. Si bien el tiempo en carretera es similar, los horarios son más desafortunados y la llegada final a destino se produciría a las 14.30 horas del mediodía. Lo mismo ocurre con el camino que pasa por Lugo: en este caso habría que tomar dos buses, el primero a las 6.15 horas de la mañana, con dos horas y media de duración, y el segundo de tres. Vigo se alcanza una hora más tarde.

El recorrido seleccionado permite disfrutar de, atención, 26 paradas en 21 localidades de las provincias de Lugo, A Coruña y Pontevedra. Todo empieza a las 6.30 horas de la mañana. Nuestro punto de partida es Burela, localidad de moda en este mundial por los éxitos caboverdianos. Es un pueblo con mar, pero que en verano todavía no sufre las consecuencias del turismo de masas como ocurre en las Rías Baixas. Aun es de noche y al autobús se suben unas diez personas. El conductor del Arriva pone la radio y suenan versiones de canciones. Un apropiado (o inapropiado, según afecte a uno su reciente muerte) Total Eclipse of the Heart de Bonnie Tyler seguido del Despacito. Pero todo cantado por vocalistas anónimos. También en el idioma patrio, para gusto de los somnolientos pasajeros.

Rápidamente se llega a Foz, donde unas sillas de cafetería sirven para hacer tiempo. En esta villa se montan algunos trabajadores que van a Mondoñedo. Según nos acercamos va asomando un personaje omnipresente en A Mariña, la niebla de O Fiouco. La velocidad disminuye ante la falta de visibilidad.

No todo es carretera, en Lourenzá, la quinta parada se puede apreciar perfectamente el monasterio de San Salvador, barroco, del siglo XVII. Las versiones siguen sucediéndose, aunque algo manidas, de Coti o Radio Futura. El amancer llega en Mondoñedo, parada clave para muchos usuarios. Después vienen Abadín y Vilalba, donde todavía quedan carteles que anuncian la desaparecida discoteca Troco, que en su día fue la pista de baile más importante de Galicia.

Guitiriz, Teixeiro, Curtis y O Pino son los siguientes puntos, para finalizar en el aeropuerto y en la nueva intermodal de Santiago tras más de tres horas de carretera. Desde la bajada queda media hora para hacer la transición al tren a Vigo Guixar. Este convoy para en Padrón, Pontecesures, Catoira, Vilagarcía, Pontevedra, Arcade, Redondela Picota, Redondela a secas y fin de trayecto. A diferencia de los que salen más temprano o más tarde, no impera el silencio. Personas de vacaciones o incluso grupos de amigos que vuelven de fiestas estivales se entremezclan con pasajeros que resoplan al tratar de leer un libro. Con todo, conscientes del escaso tiempo a bordo, optan por no pronunciar palabra. A las 11,53 horas finaliza un larguísimo viaje, de casi dos horas más que el que une Vigo con Madrid.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents